domingo, 18 de mayo de 2025

La Casa de la Misión y el Staff de la Oficina en los primeros días.

 

La Casa de la Misión y el Staff de la Oficina en los primeros días.

Por Rodolfo Acevedo A.

Historiador Área Chile.

Octubre 2011

Casa arrendada por los Palmer al Dr. Honorato en Alcántara 568.

Fue la Primera Casa de Misión. Hoy día funciona allí un jardín infantil. Esta casa precedió a la casa de Alcántara 360 como sede de la Misión Chilena.

       Recién llegados a Chile la familia Palmer se cobijó en la casa ubicada en Av. El Bosque 547, la que había servido en Santiago como sede de la Misión Andina y también como la capilla de la Rama de Providencia. Sin embargo a los pocos días de arribados al país ya habían encontrado una casa que serviría como la primera Casa de Misión  de la Misión Chilena.

“A pesar de la severa escasez de viviendas pudimos encontrar una residencia a unas doce cuadras al este del edificio de El Bosque en la esquina noreste de Alcántara y Presidente Errázuriz—Alcántara 568. Pertenecía a un Dr. Honorato quien estaba saliendo por un año para capacitación médica en Boston. Amoblada y con seis dormitorios, tres baños, un gran living room, comedor, oficina., una cocina semi-moderna, y, más importante que todo, un teléfono. Esta casa sirvió adecuadamente como la primera casa de misión en Chile por un año…Como el Presidente Tuttle lo había señalado en ruta a Santiago cuando le expresamos nuestra preocupación, “El Señor les ayudará”. Y Él lo hizo, verdaderamente, en ésta y en muchas otras ocasiones. Nos cambiamos el viernes 6 de octubre—un verdadero milagro[1]”.

Interesante resulta señalar que la oficina de la Misión siguió funcionando por un tiempo en la casa de Av. El Bosque 547 y que ellos caminaban cada día desde Alcántara hasta el Bosque, hasta cuando la Misión pudo arrendar el auto del propio Dr. Honorato, el dueño de la casa que se había ausentado por estudios del país.

 

Rama de Providencia, Av. El Boque 547, hoy día la casa ya no existe y se levanta en su lugar un edificio de departamentos.

Las Oficinas de la Misión estaban en el segundo piso de la rama de Providencia en sus primeros días.

Como ya hemos visto el Staff de la misión quedó constituido con la Presidencia de la Misión integrada por los hermanos A. Delbert Palmer como su Presidente, Joseph Quayle como  Primer Consejero y Glen Beecroft como Segundo Consejero.

Élder Marvin Metcalf, Secretario de la Misión

Hermana Sharon Woolley, Secretaria de la Misión.

Élder Thomas L. Tyler, Publicaciones de la Misión

Élder Grover L. Cardon, Historiador - Literatura de la Misión.

Élder Cardon hoy día, cincuenta años después, sirve una misión en el Templo de Santiago junto a su querida  esposa, la hermana Noel Neville de Cardon, quien también sirvió en Chile en los primeros días de la misión Chilena.

Las siguientes palabras son de hermana Cardon:

“Desde marzo hasta el fin de agosto de 1962, serví en el staff de la Oficina de la Misión, mientras la casa de la Misión estaba en la residencia de un doctor a quien los Palmer le estaban arrendando”.

Durante este tiempo, mi compañera, Norma Retamal, y yo fuimos asignadas para ayudar a los misioneros en la Rama Independencia, que había sido recién organizada. Los élderes Nelson y Hill fueron algunos de aquellos con quienes trabajamos.

 

Hermana Norma Retamal Hermana Noel Neville.

Comenzamos ayudando dando las lecciones de la Sociedad de Socorro y dirigiendo una “primaria casera” (Home Primary) en la rama. Las hermanas en Independencia eran excelentes mujeres, incluyendo a Marina Gho y a hermana Bonnaud. Recuerdo, sin embargo, que ellas tenían problemas pronunciando el nombre de “Wilford Woodruff”. Las lecciones eran sobre la historia pionera de la Iglesia, y su nombre surgía con frecuencia.

En septiembre de 1962, fui asignada a trabajar en Viña del Mar con Judy Markee, quien era una nueva misionera.

Hermana Judy A. Markee.

Hermana Palmer, Directora de la Sociedad de Socorro de la Misión

al centro con hermana Blanca Rubio de Gondar a su derecha y hermana Celia Gutiérrez a su izquierda.

Con respecto a la organización de la Sociedad de Socorro de la Misión, la hermana Palmer nos expresa lo siguiente:

“Primero teníamos que organizar una mesa de la Misión y conmigo no hablando español en ese tiempo ellos encontraron a hermana Amerina Álvarez quien había ido a Chile con el programa de construcción y que había vivido en Mesa, Arizona, y sabía algo de inglés. Entonces su hija que sabía ingles fue llamada como secretaria. Ella era una adolescente. Solo las tres fuimos parte de la mesa de la misión por un tiempo y luego Blanca Gondar fue agregada como consejera y todo lo realizábamos usando a Edith Álvarez como traductora”.

La familia Álvarez en Concepción en los días en que se construía la primera capilla de Concepción en calle Nonquén. (Foto Élder Cardon).

           

Hermana Beth Quayle, Directora de la Primaria de la Misión,  junto a su esposo el Presidente Quayle.

Hermana Helen Wright, directora de la Mutual de la Misión

                Aquellos fueron los lugares de la Misión Chilena de los primeros días, y aquellos fueron sus líderes a quienes hoy día, cincuenta años después nosotros recordamos, honramos y agradecemos.

https://legadorodolfoacevedo.blogspot.com/



[1] Palmer, tesis, p. 103-4.

Los Misioneros y el Placer de Servir.

 

Los misioneros y el placer de servir

Por Rodolfo Acevedo

“Y después que nuestra posteridad haya sido dispersada, el Señor Dios procederá a efectuar una obra maravillosa entre los gentiles, que será de gran valor para nuestra posteridad; por tanto, se compara a que serán nutridos por los gentiles y llevados en sus brazos y sobre sus hombros”.
— 1 Nefi 22:8

Miembros de la rama de San Bernardo, 1964. Foto: Jim Palmer.

Niños de la Primaria en Quillota. Foto: Don Lohr.

El servicio como expresión del amor al prójimo

Élder Peterson y Élder Layman inician la obra en Coquimbo, 1969.

¿Qué mejor manera de expresar el servicio y el amor por el prójimo que sirviendo en una misión? Así lo han comprendido nuestros jóvenes desde los primeros días de la restauración del evangelio en la tierra, y así lo siguen comprendiendo en nuestros días.

Así vi, en mis primeros días de conversión, a los misioneros: animándonos, ayudándonos a dar nuestros primeros pasos como personas recién nacidas a la nueva fe, llevando a nuestros hijos de la mano y a nuestros hermanos menores en sus hombros, como el fiel cumplimiento de una antigua profecía.

Bautismo en el mar. Foto: Élder Steve Cherry.

Los misioneros que conocí

Ellos fueron los misioneros que conocí, los misioneros que conocieron nuestros padres, los misioneros que más tarde veríamos proyectados en nuestros propios hijos sirviendo en tierras lejanas, dejando recuerdos imborrables de servicio entre sus propios conversos, como los que yo ahora intento traer a mi mente.

Élder David Arthur Fife

Élder Carlos Jerónimo Bony

Élder Steve Warren

Pero, con la celebración de los 50 años de la Misión Chilena, pude volver a ver a los misioneros y su espíritu de servicio de los días de mi juventud, ayudando a ordenar la capilla como cuando iban, en aquellos primeros días, a encerarla y “a pasar el chancho”, a dejar la capilla lista para recibir a sus investigadores al día siguiente.

“Con los pies en la calle… y casi sin zapatos”

“Con los pies en la calle… y casi sin zapatos”.

Creo que las fotografías hablan por sí solas de ese espíritu de servicio que nuestros misioneros históricos, que nos visitan con motivo de los 50 años de la Misión Chilena, nos han vuelto a mostrar con sencillez, con amor y, especialmente, con el deseo de servir, tal como lo expresara en un hermoso poema nuestra poetisa y Premio Nobel Gabriela Mistral.

El placer de servir

Toda la Naturaleza es un anhelo de servir. Sirve la nube, sirve el aire, sirve el surco.

Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú; donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú; donde haya un esfuerzo que todos esquiven, acéptalo tú.

Sé el que apartó la molesta piedra del camino; sé el que apartó el odio de entre los corazones y las dificultades del problema.

Existe la alegría de ser sano y la de ser justo; pero hay, sobre todo, la hermosa, la inmensa alegría de servir.

¡Qué triste sería el mundo si todo en él estuviera hecho, si no hubiera un rosal que plantar, una empresa que acometer!

Que no te llamen solamente los trabajos fáciles. ¡Es tan bello hacer lo que otros esquivan!

Pero no caigas en el error de que sólo se hace mérito con los grandes trabajos; hay pequeños servicios que son buenos servicios: adornar una mesa, ordenar unos libros, peinar una niña.

Aquel es el que critica, éste el que destruye; sé tú el que sirve.

El servir no es faena de seres inferiores. Dios, que da el fruto y la luz, sirve. Pudiera llamársele así: el que sirve. Tiene sus ojos fijos en nuestras manos y nos pregunta cada día: ¿Serviste hoy? ¿A quién? ¿Al árbol? ¿A tu amigo? ¿A tu madre?

— Gabriela Mistral

Miembros y misioneros limpiando la capilla de la rama de Providencia, 1959.

Élder Waldron

Élder Van Lyman y Élder Bony

Élder Alonzo

Misioneros históricos ordenando la capilla, 2011.

Llamados a la obra

Élder David W. Memmott y Élder Steve Warren.

Mientras observaba a los misioneros históricos participar de las actividades de los 50 años de la Misión Chilena, una escritura inspirada vino a mi mente, una escritura que ha acompañado a los misioneros a través de las generaciones y que nuestros jóvenes hoy día memorizan y llevan como un juramento en sus corazones cuando salen a servir:

He aquí, una obra maravillosa está a punto de aparecer entre los hijos de los hombres.

Por tanto, oh vosotros que os embarcáis en el servicio de Dios, mirad que le sirváis con todo vuestro corazón, alma, mente y fuerza, para que aparezcáis sin culpa ante Dios en el último día.

De modo que, si tenéis deseos de servir a Dios, sois llamados a la obra;

pues he aquí, el campo blanco está ya para la siega; y he aquí, quien mete su hoz con su fuerza atesora para sí, de modo que no perece, sino que trae salvación a su alma;

y fe, esperanza, caridad y amor, con la mira puesta únicamente en la gloria de Dios, lo califican para la obra.

Tened presente la fe, la virtud, el conocimiento, la templanza, la paciencia, la bondad fraternal, piedad, caridad, humildad, diligencia.

Pedid, y recibiréis; llamad, y se os abrirá. Amén.

— Doctrina y Convenios, sección 4


EDIFICAR SOBRE LA ROCA

 

EDIFICAR SOBRE LA ROCA

Por Laurel Becktead.

Desert Saints Magazine, Noviembre 2010. P. 41. Las Vegas. USA.

21 de noviembre de 2011



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                El arribo de los Padres Peregrinos, por Charles Lucy, describe la llegada de los 102 Peregrinos que arribaron al actual puerto de Provincetown el 21 de noviembre de 1620.  El Mayflower, que se ve al fondo, ya está navegando de regreso. Los Peregrinos fundaron la Colonia de Plymouth, Massachusetts, que fue el primer poblado Inglés en Nueva Inglaterra.

            Mientras se contempla esta obra de arte, uno se puede dar cuenta que estos peregrinos tuvieron con ellos pocas o casi ninguna pertenencia.  Ellos se están consolando el uno al otro. Algunos están expresando gratitud en humilde oración. Pero el aspecto más notable de la escena es que mientras el barco está saliendo, el líder, William Bradford, está mirando fijamente hacia la nueva tierra. Ninguno de los Peregrinos está mirando hacia atrás al barco que está saliendo para regresar a Inglaterra.

            Esta imagen ilustra claramente que la más importante posesión de los peregrinos era lo que llevaban en sus corazones.  Era también su más grande virtud: su fe. Su arribo a Plymouth Rock estableció los comienzos de nuestra nación sobre una sólida fundación de fe y un restablecimiento de los valores cristianos en la sociedad.

            Hoy día, nosotros también estamos en medio de un peregrinar.  Nosotros buscamos restablecer nuestros valores Cristianos como nación. Las cualidades de la fe y la constancia son tan aplicables para este tiempo y circunstancias como lo fueron para nuestros ancestros peregrinos.

A propósito del Día de acción de Gracias, traduje este artículo mientras visitaba a Brendita y su querida familia en la Ciudad de Las Vegas, por estos mismos días el año pasado (2010)

 

¡Él es Soviesky!

    ALGO MUY BUENO Historia de la Iglesia en Chile y Latinoamérica   ¡Él es Soviesky!     Élder Joseph Melvin Thompson. ...