ASOCIACIÓN DE ADMINISTRACIÓN Y
NEGOCIOS
UNIVERSIDAD DE BRIGHAM YOUNG
Capítulo Santiago–Chile
La Doctrina Mormona y el Pueblo
de Israel
Por
Rodolfo Acevedo
(1951–2012)
Historiador del Área de Chile
Simposio de Religión — Octubre 1993
Capilla de Providencia, Av. Pocuro 1980
— Santiago, Chile
Publicado en:
Registros, Investigaciones, Traducciones
y Escritos del Historiador Chileno Rodolfo Acevedo
legadorodolfoacevedo.blogspot.com · 27
de mayo de 2025
Contexto del
Evento
En
el mes de octubre de 1993 se me invitó a participar como orador en un Simposio
de Religión organizado por la Asociación de Administración y Negocios de la
Universidad de Brigham Young, Capítulo Santiago-Chile, la cual era presidida
por el hermano Juan Carlos Castillo. El tema para desarrollar fue "El
pueblo de Israel, un enfoque a su Historia y Teología".
Esta
actividad se realizó en la capilla de Providencia ubicada en Av. Pocuro 1980 y
también contó con la participación de don Jaime Moreno Garrido, un Doctor en
Teología y Profesor de Historia y Literatura Antigua del Centro de Estudios
Judaicos de la Universidad de Chile, quien expuso el tema "Cronología
Histórica del Pueblo Israelita y sus Aportes a la Humanidad"; y de don
Esteban Veghazi, rabino y profesor de Historia de Israel en la Universidad
Católica de Chile, sede Campus Oriente, quien tocó el tema "Teología y
Tradiciones Judías".
A
mí me correspondió abordar el tema "La Doctrina Mormona y el Pueblo de
Israel". Comencé señalando que el 10º Artículo de Fe detalla algunos de
los más grandes movimientos que todavía están por realizarse, y nos da una
visión de la misión y obra de la Iglesia:
“"Creemos en la
congregación literal del pueblo de Israel y en la restauración de las Diez
Tribus; que Sión (la Nueva Jerusalén) será edificada sobre el continente
americano; que Cristo reinará personalmente sobre la tierra, y que la tierra
será renovada y recibirá su gloria paradisíaca."” — 10º Artículo de Fe
De
gran ayuda para esta presentación fue el folleto "Los Mormones y el Pueblo
Judío" que conocí y leí por primera vez durante mi misión (1974–1976) y
que usé también para enseñar y compartir con personas de esa nacionalidad y fe.
La historia y destino del pueblo del convenio de Dios es la historia de la
dispersión y del recogimiento. Esto resulta de particular interés para los
Santos de los Últimos Días.
El
texto que presento a continuación fue la columna vertebral de mi presentación,
en la cual sentí el espíritu del Señor mientras hablaba y observaba las
expresiones de asentimiento de los miembros de la colectividad judía presente.
Uno de ellos se me acercó al final y me dijo que veía en los miembros de la
Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días a sus amigos.
I. Los Convenios
del Evangelio y los Patriarcas
Inicié
mi presentación señalando que los convenios del evangelio fueron primero
establecidos con Adán. En ese tiempo, sin embargo, Caín encabezó una rebelión
entre algunos de los de la posteridad de Adán, una oposición que continuó
creciendo hasta los días de Enoc. El rasgo distintivo de Enoc es que estableció
un pueblo que finalmente fue tomado de la tierra a causa de su rectitud.
Eventualmente,
solo un remanente del pueblo del convenio — Noé y su familia — fueron librados
del juicio del diluvio. Su rectitud, sin embargo, no fue una garantía para sus
hijos: hubo entre ellos aquellos que honraron el convenio y aquellos que no lo
honraron, separándose primero en sus valores y luego literalmente mientras su
lenguaje era confundido en la torre de Babel.
Sabemos
del remanente de dos familias que sobrevivieron a este tiempo de caos: la
familia de Sem, el Patriarca presidente que sucedió a Noé, y la familia de
Jared, que finalmente arribó a una tierra escogida en el continente americano,
cuya historia encontramos relatada en el libro de Éter en el Libro de Mormón:
“Y dicho Jared vino de
la gran torre con su hermano y sus familias, y con algunos otros y sus
familias, en la época en que el Señor confundió el lenguaje del pueblo, y juró
en su ira que serían dispersados por toda la superficie de la tierra; y
conforme a la palabra del Señor fue dispersada la gente.” Éter 1:33
Las Promesas a Abraham
A
pesar de los peligros de la apostasía, el convenio del evangelio pasó de Sem a
Abraham, cuyo nombre Abram (Padre Enaltecido) fue cambiado al de Abraham (Padre
de una Multitud):
“Y no se llamará más tu
nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de
muchedumbre de gentes.” Génesis 17:5
Para
los Santos de los Últimos Días, Abraham es un punto focal de nuestra historia
de convenios. La Biblia describe las bendiciones del Señor concedidas a causa
de su fe y obediencia. Las promesas hechas por Jehová al padre Abraham son
cuatro:
Promesa 1 — La tierra:
“Y Jehová dijo a Abram,
después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar
donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda
la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre.” Génesis 13:14–15
Promesa 2 — La descendencia:
“Y haré tu descendencia
como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra,
también tu descendencia será contada.”
Génesis 13:16
Promesa 3 — El pacto perpetuo:
“Y estableceré mi pacto
entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto
perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti.” Génesis 17:7
Promesa 4 — La bendición universal:
“En tu simiente serán
benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.” Génesis 22:18
El
Señor también reveló que la semilla de Abraham iría exiliada a Egipto (Génesis
15:13), pero que en la cuarta generación regresarían (Génesis 15:16). La
extensión de la descendencia de Jacob (también conocido como Israel), nieto de
Abraham, sería hacia todos los puntos cardinales, y todas las familias de la
tierra serían bendecidas (Génesis 28:14).
Los
hijos de Israel llegaron a Egipto primero como huéspedes para luego quedar
cautivos. Generaciones después, Moisés los restauró a su tierra prometida,
entregándoles una ley menor que los prepararía para el advenimiento del Mesías.
Sin embargo, como nación sufrieron en períodos de desobediencia y rebeliones,
iniciándose una nueva dispersión del pueblo de Dios. Moisés profetizó al
respecto:
“Y Jehová os esparcirá
entre los pueblos, y quedaréis pocos en número entre las naciones a las cuales
os llevará Jehová tu Dios.”
Deuteronomio 4:27
II. La Monarquía
y la División del Reino
A
pesar de las desobediencias a los convenios y la privación de liderazgo
profético por un tiempo, un poderoso reino emergió. Bajo la dirección de Saúl,
David y Salomón, Israel llegó a ser un próspero y poderoso pueblo. El período
de la Monarquía es conocido como la época de oro de Israel, ya que todas las
tribus quedaron reunidas bajo un monarca.
Sin
embargo, la violación de la ley divina resultó en la formación de dos estados
separados: el reino del norte, llamado Israel (también Efraín y posteriormente
Samaria), y el reino del sur, conocido como Judá:
“Y tomando Ahías la
capa nueva que tenía sobre sí, la rompió en doce pedazos, y dijo a Jeroboam:
Toma para ti los diez pedazos; porque así dijo Jehová Dios de Israel: He aquí
que yo rompo el reino de la mano de Salomón, y a ti te daré diez tribus; y el tendrá
una tribu por amor a David mi siervo, y por amor a Jerusalén, ciudad que yo he
elegido de todas las tribus de Israel.”
1 Reyes 11:30–32
Jeroboam
fue el primer gobernador del nuevo Israel, el cual comprendió las diez tribus
del norte. Él temió la influencia del Templo de Salomón ubicado en Jerusalén,
capital de Judá, e ilegalmente excomulgó al sacerdocio autorizado y estableció
una nueva religión del estado, de adoración idólatra con un seudo-sacerdocio.
Su acto precipitó la migración de los despojados levitas y de muchos creyentes
hacia Judá.
Una
serie de naciones asirias finalmente concluyó con el exilio de la mayoría de
las diez tribus hacia Asiria. En este punto ellos están perdidos de los
registros sagrados, aun cuando hay profecías de su regreso desde el norte en
los últimos días:
“He aquí yo los hago
volver de la tierra del norte, y los reuniré de los fines de la tierra, y entre
ellos ciegos y cojos, la mujer que está encinta y la que dio a luz juntamente;
en gran compañía volverán acá.”
Jeremías 31:8
El
Salvador también hizo alusión a las tribus perdidas durante su visita a
América:
“Pero ahora voy al
Padre, y también voy a mostrarme a las tribus perdidas de Israel, porque no
están perdidas para el Padre, pues él sabe donde las ha llevado.” 3 Nefi 17:4
La Dispersión de Judá
El
deterioro espiritual y moral del reino de Judá fue más gradual. La introducción
de prácticas idólatras finalmente resultó en su dispersión y destrucción a
manos de Babilonia. Es en este momento cuando Lehi y su familia, y poco después
Mulek, hijo de Sedequías, abandonan Jerusalén, cuya historia se halla relatada
en el Libro de Mormón.
Tres
olas de deportaciones llevaron a miles del Reino del Sur al exilio en Babilonia
y provocaron la destrucción del Templo de Salomón. Ezequiel, entre los
refugiados en Babilonia, profetizó que el Señor continuaría con la dispersión
del Reino de Judá:
“Y sabrán que yo soy
Jehová, cuando los esparciere entre las naciones, y los dispersare por la
tierra.” Ezequiel 12:15
Decretos
de Ciro y Darío permitieron a Judá regresar a su tierra y reconstruir el
templo, pero una vez allí nuevamente surgieron apostasías. Después de los
persas, los griegos bajo Alejandro el Grande conquistaron el área, seguidos a
su vez por los Ptolomeos. La pequeña nación de Judá en Palestina fue luego
tomada por los griegos seléucidas, gobernantes tiránicos e intolerantes.
El
celo religioso judío y el nacionalismo hizo irrupción con la revuelta de los
Macabeos, quienes lograron un pequeño período de independencia. Sin embargo,
las luchas internas llevaron al pueblo a caer bajo el dominio romano antes del
tiempo de Cristo.
En
el año 67 d.C., Nerón envió a Vespasiano a Galilea para reprimir una rebelión.
Vespasiano avanzó hasta las murallas de Jerusalén, encontrando tres facciones
rivales luchando dentro de la ciudad por el control del templo. Aisló Jerusalén
y dejó a los habitantes morir de hambre mientras sometía los países vecinos.
Para el año 70 d.C., Nerón había muerto y Vespasiano había sido proclamado
emperador, delegando en Tito la toma de la ciudad. Cuando cayó Jerusalén y el
templo fue destruido, solo quedó de Israel la ley para unir al pueblo
esparcido. La catastrófica conquista romana del 70 d.C. les llevó al
esparcimiento final de la tierra prometida: la diáspora del pueblo judío hasta
nuestros días.
III. Los
Mormones y el Pueblo Judío
Jacob
reunió a sus hijos y les declaró lo que habría de acontecer en los días
venideros:
“Juntaos, y os
declararé lo que os ha de acontecer en los días venideros. Juntaos y oíd, hijos
de Jacob. Y escuchad a vuestro padre Israel.” Génesis 49:1–2
Las
bendiciones pronunciadas por Jacob sobre Judá (Génesis 49:9–12) y sobre José
(Génesis 49:22–26) son de especial significado. La descendencia de José
buscaría una tierra nueva, en el fin de los collados eternos. Moisés da mayor
claridad a este concepto en Deuteronomio 33:13–17.
Israel: Un Término de Doble Alcance
El
término Israel se usa con frecuencia para referirse a toda la casa de Israel,
aun cuando ya estaban divididos en dos reinos. Hoy día la designación Israel
tiende a aplicarse a Judá, por haber conservado su identidad como raza.
Amós
profetizó del reino de Israel esparcido entre las naciones gentiles (Amós
9:8–9), y el esparcimiento de Judá también fue profetizado en 2 Reyes 23:27.
También se anunció que habrían de escribirse dos anales de los hijos de Israel
(Ezequiel 37:15–20). La escritura que usa el pueblo judío no contiene ninguna
historia de la casa de José después del año 721 a.C. Esa historia de José ha
salido a la luz: es el Libro de Mormón.
El Libro de Mormón como Prodigio
El
ángel Moroni entregó a José Smith el Urim y Tumim, por medio del cual pudo
traducir al idioma inglés los grabados sobre las planchas. Isaías describió
este prodigio grande:
“Por tanto, el Señor
dijo: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra,
pero su corazón está lejos de mí... por tanto, he aquí que nuevamente excitaré
yo la admiración de este pueblo con un prodigio grande y espantoso.” Isaías 29:13–14
Según
el análisis del texto bíblico, Isaías parece mirar en un futuro algo lejano
(Isaiah 29:1–4) y ver la destrucción de un pueblo semejante al pueblo de
Jerusalén; después de su destrucción, ese pueblo hablaría desde la tierra. El
libro que habló de la tierra no puede ser otro que el Libro de Mormón, el cual
José Smith desenterró en el cerro Cumorah. El prodigio grande descrito por
Isaías no es ni más ni menos que el establecimiento del reino de Dios sobre la
tierra.
El Reino de Dios en los Postreros Días
El
profeta Daniel predijo el establecimiento y caída final de los reinos de este
mundo y la institución final del reino de Dios "en los postreros
días" (Daniel 2:28, 34–35, 44). Este es el mensaje de José para Judá: el
Dios del cielo ha establecido su reino en la tierra de acuerdo con su promesa.
El
Señor levantó un profeta de los lomos de José, un vidente escogido como Moisés.
El profeta Lehi era descendiente de José (2 Nefi 3:3–16). Además de la visita
del ángel Moroni, también Elías el profeta, según la promesa de Malaquías
(Malaquías 4:5–6), visitó a José Smith. Por ello los Santos edificamos templos.
Moroni
recitó muchos pasajes de las escrituras a José Smith, entre ellos Isaías
11:11–13. Moisés confirió a José Smith las llaves del recogimiento.
IV. La Misión de
Orson Hyde a Tierra Santa
El
profeta José Smith mandó a un apóstol, Orson Hyde, a Tierra Santa en 1841,
donde este dedicó el país para el regreso de los hijos de Judá.
Antecedentes de la Misión
La
Oración Dedicatoria de Orson Hyde fue ofrecida el domingo 24 de octubre de
1841. En ese entonces los Santos se encontraban en Illinois, habiendo sido
expulsados previamente de Ohio y Misuri. En Illinois habían fundado la ciudad
de Nauvoo (raíz hebrea que significa "Hermosa"), a orillas del río
Misisipi.
Desde
su establecimiento en 1830, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los
Últimos Días había mostrado profundo interés en el Cercano Oriente. Las
escrituras provenían de allí, y los lugares donde las más queridas historias
judías y cristianas habían sucedido estaban impregnados de significado sagrado.
Los textos bíblicos y el Libro de Mormón predecían un importante papel futuro
del Cercano Oriente en el plan divino.
Las
escrituras profetizaban que los judíos regresarían de la diáspora (Isaías
11:11–12; 1 Nefi 22:25; 3 Nefi 16:5). Esto sería parte de un recogimiento
general a dos grandes centros (D. y C. 133:12–14; D. y C. 45:24–25; 3 Nefi
20:28–29; 3 Nefi 21:22–29).
En
1832, el profeta José Smith puso sus manos sobre la cabeza de un nuevo converso
llamado Orson Hyde y le dijo: "En el debido tiempo irás a Jerusalén, la
tierra de tus padres, y por tus manos el más alto Dios hará una gran obra que
preparará el camino y facilitará grandemente el recogimiento de ese
pueblo."
El
6 de agosto de 1833, el Señor habló a José Smith en una revelación y le mandó
llevar el evangelio al pueblo judío (D. y C. 98:16–17). En la Dedicación del
Templo de Kirtland, el 27 de marzo de 1836, se oró por el pueblo de Israel (D.
y C. 109:61–64). El 3 de octubre de 1836, Moisés entregó las llaves del
recogimiento (D. y C. 110:11). Elías también vino durante la estación de la
Pascua, lo cual resulta significativo.
Durante
la Conferencia de abril de 1840 se votó y aprobó la misión de Orson Hyde a las
naciones del Mediterráneo y del Cercano Oriente. En una ocasión José Smith
declaró: "La nación judía ha sido esparcida entre los gentiles por un
largo período; y en nuestra estimación, el tiempo del comienzo de su regreso a
la tierra santa ya ha llegado."
El Viaje de Hyde
Orson
Hyde en Nueva York no tenía dinero para costear el pasaje a Europa. Viajó a
Pensilvania, y en una reunión en Filadelfia un desconocido puso en sus manos un
bolso de oro con el simple pedido de que cuando estuviera en Jerusalén orara
por él.
Después
se embarcó para Liverpool, Inglaterra. Allí le escribió al rabino mayor de
Inglaterra, Samuel Hirshell: "El tiempo ha llegado cuando la estrella de
la libertad ya ha comenzado a disipar la oscuridad y las oscuras nubes que los
han separado a ustedes del favor de Dios."
Viajó
por Europa y Asia Menor, siendo el primer misionero mormón por esas latitudes.
Trabajó en Rotterdam y Fráncfort. Viajó desde Viena a Rumania, de allí a
Estambul (capital del Imperio Otomano, que había servido previamente bajo el
nombre de Constantinopla como capital del Imperio Bizantino). Luego viajó por
mar a Esmirna y de Esmirna a Beirut.
Finalmente,
a fines de octubre de 1841, el barco del élder Hyde llegó al puerto de Jaffa.
Había pasado un año y medio desde que saliera de Nauvoo. Jerusalén tenía
entonces cerca de 20,000 habitantes, de los cuales 10,000 eran judíos, muchos
de ellos gente anciana que había venido a la tierra sagrada de sus ancestros a
morir.
El
Élder Hyde cumplió la más peligrosa misión en la historia de la Iglesia para
ese tiempo: cubrió 20,000 millas, proclamó el evangelio por primera vez en
Europa continental, Turquía, Palestina y Egipto, y estuvo lejos de su familia
por tres años.
Hoy
día un jardín de 5¼ acres conmemora la visita de Orson Hyde en 1841. Cubre
parte del Monte de los Olivos, cerca del Jardín de Getsemaní.
V.
Proclamaciones y Redediciones de Tierra Santa
En
medio de la persecución, en 1845, los apóstoles hicieron la siguiente
proclamación al mundo:
“Que los judíos entre
todas las naciones son mandados, en el nombre del Mesías, a preparar el regreso
a Jerusalén en Palestina, reconstruir esa ciudad y el templo del Señor, y
también organizar y establecer su propio gobierno político bajo sus propios gobernantes
y jueces y gobernadores en ese país. Porque sabrán que tenemos las llaves del
sacerdocio y del reino que están pronto para ser restaurados a ellos. Por lo
tanto, hazles que se arrepientan, y se preparen para obedecer las ordenanzas de
Dios.” The Latter-day Saints Millennial Star, 1845,
England
Cuando
los Santos abandonaron su templo en Illinois, se vieron a sí mismos como un
moderno campo de Israel, guiado por un Moisés americano hacia las cumbres de
las Montañas Rocosas. Sufrieron el éxodo forzado desde Nauvoo, colonizaron las
nuevas tierras e idearon sistemas de irrigación. En remembranza de Palestina,
cuando vieron un río de aguas frescas conectado a un lago salado le llamaron
Río Jordán. Fundaron ciudades con nombres de Enoc, Efraín, Hebrón, Jericó,
Jerusalén, Pequeña Sión, Manasés, Moab, Ofir, Salem; y bautizaron montañas con
nombres de Canaán, Carmelo, Gog y Magog, Nebo y Pisgah.
Cronología de las Redediciones
1872: Otra misión apostólica fue enviada a Palestina para
rededicar Tierra Santa para el regreso de Judá.
1873 (2 de marzo): El Presidente George Albert Smith
rededica la tierra de Palestina para el regreso de los judíos.
1898 (8 de mayo): El Élder Anthon H. Lund del Quórum de los
Doce rededica la tierra desde el Monte de los Olivos.
1902 (marzo): Francis M. Lyman, presidente de los Doce,
dedica la tierra en 3 ocasiones diferentes y en tres sitios diferentes.
1921 (3 de noviembre): El Élder David O. McKay ofrece una
oración en el Monte de los Olivos, en agradecimiento a Dios.
1927 (18 de octubre): El Élder James E. Talmage, desde la
cumbre del Monte Carmelo, rededica la tierra para la redención de Judá.
1933 (mayo): John A. Widtsoe dedica la tierra una vez más
en el Monte de los Olivos.
En
el contexto de esas redediciones, el Presidente George Albert Smith expresó:
“Elevamos nuestras
oraciones a Dios para que te preserve y confunda a tus enemigos. Sentimos en
nuestros corazones que Sión está progresando, y que ningún poder detendrá su
progreso, que el día no está distante cuando Israel se reunirá, y aquellas
tierras comenzarán a abundar con un pueblo que adorará a Dios y guardará sus
mandamientos; que la plenitud y las bendiciones de la eternidad serán
derramadas abundantemente sobre la tierra desértica, y que todas las profecías
concernientes a la restauración de la casa de Israel serán cumplidas.” Journal of Discourses, 16:102
VI. La Iglesia
en Palestina
La
predicación del evangelio restaurado a los habitantes de Palestina, aun cuando
no directamente a los judíos, comenzó en 1884. En Haifa se organizó la primera
Rama de la Iglesia; se bautizaron conversos de Rusia, Alemania y también un
árabe. Por esos años dos misioneros murieron: uno de viruela y el otro de
tifus.
“Aun cuando muertos,
estos élderes sirvieron a su Iglesia — no solo proveyeron un ejemplo de
sacrificio, sino que años después, cuando el asunto del reconocimiento oficial
para la Iglesia surgió en la nación de Israel, las tumbas de los élderes Haag y
Clark en Haifa fueron evidencia de que la Iglesia había estado activamente
establecida en la tierra antes de la partición de Palestina y la organización
del Estado de Israel — condición requerida para el reconocimiento.” — Fuentes históricas de la Iglesia
En
1898 hubo un intento de establecer una colonia mormona en Palestina, impedido
por la precaria situación financiera de la Iglesia durante los tiempos del
Presidente Lorenzo Snow. En 1909 la Misión de Turquía que atendía la región es
cerrada por problemas políticos.
En
1921 la Iglesia vuelve a la región y se crea la Misión Armenia. La Rama de
Haifa había desaparecido a causa de la Primera Guerra Mundial, el fin del
Imperio Otomano y la violencia entre árabes y judíos.
La Profética Conversación del Élder
McKay
El
Élder David O. McKay en su visita de 1921 sostuvo con su guía árabe cristiano
(llamado Miguel) una conversación profética. El guía insistía en que a los
judíos nunca se les permitiría gobernar sobre Palestina. El apóstol respondió:
“"Miguel, aquí
sobre las calles de David, este 2 de noviembre de 1921, quiero decirte algo que
recordarás. No importa cuánto los mahometanos y los griegos cristianos se
opongan al regreso de los judíos a Palestina: los judíos están regresando y
poseerán estas tierras." El guía respondió con amargura: "Nunca. Las
calles serán regadas con sangre primero." El apóstol replicó: "Las
calles pueden, e indudablemente serán, regadas con sangre; pero eso no va a
impedir que los judíos posean su tierra."” — Élder David O. McKay, 1921
El
guía admitió que la Biblia profetizaba la reconstrucción de Jerusalén, aunque
insistía en que el tiempo no había llegado todavía. "Sí", contestó el
Élder McKay, "el tiempo ha llegado."
Desarrollo Posterior
1927 — El Presidente de la
Misión Europea James E. Talmage compra una casa de misión en Haifa.
1939 — La Segunda Guerra
Mundial obliga al cierre de la Misión Siro-Palestina.
1947 — Dos años después
del fin de la guerra es reabierta la Misión Siro-Palestina.
1950 — Se cierra la
misión; quedan dependiendo de la Misión Suiza.
Fines de 1960 — La
presencia de la Iglesia comienza a crecer a través de grupos de estudio de la
Universidad de Brigham Young.
1972 — El Presidente
Harold B. Lee organiza la Rama de Jerusalén y aprueba la costumbre de los
miembros de realizar reuniones en sábado (el sábado judío), precedente para las
ramas en países musulmanes que se reúnen los viernes.
24 de octubre de 1979 —
Spencer W. Kimball dedica sitio en el Monte de los Olivos. Hoy día se encuentra
allí el Orson Hyde Memorial Garden.
1980 — Ramas surgen en Tel
Aviv, Haifa y Galilea.
21 de agosto de 1984 — Se
da la primera palada para la construcción del Centro de Estudios del Cercano
Oriente de la BYU (BYU Center for Near Eastern Studies).
VII. La
Restauración de la Tierra Santa y el Recogimiento
El
regreso de los judíos a Palestina es una cosa asombrosa. ¿Qué otra nación ha
vuelto a vivir como un estado soberano más de dos mil años después de su
desaparición? El Imperio de los Faraones se ha ido; nadie piensa en la
resurrección del antiguo Imperio Babilónico. Mussolini trató de resucitar las
glorias del Imperio Romano, y el Tercer Reich de Hitler reclamando restaurar el
perdido Imperio Romano suponía que iba a durar mil años.
Pero
el pequeño Israel — el pasadizo del mundo antiguo, asolado por los ejércitos de
los reinos que le rodeaban, privado por muchos años de autogobierno y
finalmente esparcido a los cuatro rincones del mundo, perseguido como ningún
otro pueblo en la historia del mundo — el pequeño Israel conservó su identidad,
y ahora está renaciendo como un estado.
“Así ha dicho Jehová el
Señor: El día que os limpie de todas vuestras iniquidades, haré también que
sean habitadas las ciudades, y las ruinas serán reedificadas. Y la tierra
asolada será labrada... Y dirán: Esta tierra que era asolada ha venido a ser
como huerto del Edén; y estas ciudades que eran desiertas y asoladas y
arruinadas, están fortificadas y habitadas.” Ezequiel 36:33–35
Nuestro
mensaje como Santos de los Últimos Días al mundo es que el ciclo de reversión
del proceso de esparcimiento del pueblo del convenio ha comenzado con el
restablecimiento del evangelio a través del profeta José Smith. El 3 de abril
de 1836 en el templo de Kirtland, Moisés se apareció y devolvió las llaves del
recogimiento prometido:
“Después de cerrarse
esta visión, los cielos nuevamente nos fueron abiertos; y se apareció Moisés
ante nosotros y nos entregó las llaves del recogimiento de Israel de las cuatro
partes de la tierra, y de la conducción de las diez tribus desde el país del
norte.” D. y C. 110:11
Esta
promesa tenía raíces antiquísimas: Moisés había declarado que el Señor
recogería a su pueblo de entre todos los pueblos adonde los hubiere esparcido
(Deuteronomio 30:3). Ezequiel también había escrito de este recogimiento de las
naciones hacia la propia tierra (Ezequiel 36:24). Y Jeremías había consolado:
"El que esparció a Israel lo reunirá y guardará, como el pastor a su
rebaño" (Jeremías 31:10). Del Libro de Mormón también se cita:
“Y levantará pendón a
las naciones, y congregará a los desterrados de Israel, y reunirá a los
dispersos de Judá de los cuatro cabos de la tierra.” 2 Nefi 21:12
Concerniente
a estas escrituras, el Presidente Kimball expresó: "El recogimiento de
Israel está ahora progresando. Cientos de miles de personas han sido bautizadas
en la Iglesia; millones más se unirán a la Iglesia. Esta es la manera en que
congregaremos a Israel: será hecho por la obra misional. Un estandarte será
levantado como un emblema a las naciones que llevará al recogimiento. Este
emblema es el evangelio del Salvador. El Libro de Mormón es también un emblema
a las naciones."
Por
último, el Élder Bruce R. McConkie expresó el sentido pleno de la palabra
"recogimiento":
“Ahora llamo vuestra
atención a los hechos señalados en estas escrituras: que el recogimiento de
Israel consiste en unirse a la verdadera Iglesia, de llegar al conocimiento
verdadero de Dios y de sus verdades salvadoras, y de adorarle a Él en las
congregaciones de los Santos en todas las naciones y entre todos los pueblos.” — Élder Bruce R. McConkie
El
recogimiento físico y espiritual del pueblo de Israel se está produciendo. Así
como en 1830 fue restaurada la Iglesia de Jesucristo en la tierra, y con ella
los poderes del sacerdocio y las llaves del recogimiento; también el 14 de mayo
de 1948 fue proclamado el Estado de Israel, lugar de recogimiento de Judá y de
toda la Casa de Israel, después de más de dos mil años de esparcimiento entre
las naciones de la tierra.
Anexo:
Publicación en Church News
Como
eco de esta actividad, el Church News publicó en Salt Lake City el día 22 de
enero de 1994 lo siguiente en su sección "From Around The World: South
America South Area":
Texto original en inglés — Church News,
22 de enero de 1994
BYU society meets in Chile.
SANTIAGO, CHILE. The Rabbi Esteban
Veghazi was the featured speaker at a recent meeting of the Santiago Chapter of
the BYU Management Society. He spoke of the historical significance of Judaism,
and how it is the spiritual foundation for the beliefs of millions of people
since the Old Testament patriarchs.
About 70 LDS professionals attended
the meeting, as well as various representatives of the Chile-Israel Institute
of Culture of Santiago.
The meeting, held in a meetinghouse
in the Providencia section of Santiago, also featured the Church's area
historian, Rodolfo Acevedo, who spoke on "Mormons and the House of
Judah," and spoke of the many descendants of the House of Israel in the
Church.
At the conclusion of Brother
Acevedo's remarks Rabbi Veghazi reaffirmed his opinion that many people with
the blood of Israel, who brought with them their traditions, lived in the
Americas before the coming of Christopher Columbus.
Also speaking at the event was Jaime
Moreno, professor at the University of Chile, who presented a scientific look
at the scriptures.
Traducción al español
Sociedad de BYU se reúne en Chile
SANTIAGO, CHILE. El Rabino
Esteban Veghazi fue el orador principal en una reciente reunión del capítulo
Santiago de la Sociedad de Administración de BYU. Habló sobre la importancia
histórica del judaísmo y cómo este constituye la base espiritual de las creencias
de millones de personas desde los tiempos de los patriarcas del Antiguo
Testamento.
Aproximadamente 70
profesionales Santos de los Últimos Días asistieron al evento, junto con varios
representantes del Instituto Chileno-Israelí de Cultura de Santiago.
La reunión, que se llevó a
cabo en una capilla ubicada en el sector de Providencia en Santiago, también
contó con la participación del historiador de área de la Iglesia, Rodolfo
Acevedo, quien habló sobre "Los mormones y la Casa de Judá", destacando
la presencia de numerosos descendientes de la Casa de Israel dentro de la
Iglesia.
Al concluir los
comentarios del hermano Acevedo, el Rabino Veghazi reafirmó su opinión de que
muchas personas con sangre de Israel, que trajeron consigo sus tradiciones,
vivieron en las Américas antes de la llegada de Cristóbal Colón.
También intervino en el
evento Jaime Moreno, profesor de la Universidad de Chile, quien presentó una
mirada científica sobre las escrituras.
Rodolfo A. Acevedo
Historiador del Área de Chile
Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días
(1951–2012)
Legado digital publicado en:
Registros, Investigaciones, Traducciones
y Escritos del Historiador Chileno Rodolfo Acevedo
https://legadorodolfoacevedo.blogspot.com
27 de mayo de 2025
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