Registros, Investigaciones, Traducciones y Escritos del Historiador Chileno Rodolfo Acevedo
Para mi familia, hermanos y amigos. En este blog irá quedando reflejado gradualmente mi contribución a la Iglesia de Jesucristo de los Santo de los Últimos Dias a través del tiempo y de mis escritos, investigaciones y traducciones, como un legado para las futuras generaciones y con la vista fija en el engrandecimiento de la obra de Dios en nuestro querido país de Chile. Que el Señor les bendiga, Con aprecio, Rodolfo A. Acevedo. 23 de septiembre de 2011
Una antigua Teória en las raíces del Evangelio Restauración
Por Rodolfo A. Acevedo (1951-2012)
Historiador del Área Chile — La Iglesia
de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Chile
Edición preparada por Cristobal E.
Acevedo Creador de contenido “Algo muy Bueno”
Revisada por Juan Rodríguez Layana,
Orientador Familiar mención en Relaciones Humanas, U. de los Lagos, Diplomado
Universitario de Capacitación Docente en Neurociencias.
CHILE Y
EL LIBRO DE MORMÓN
La referencia más antigua que relaciona a
nuestro país de Chile con la historia de la Iglesia de Jesucristo de los Santos
de los Últimos Días, y especialmente con la historia contenida en el Libro de
Mormón, data del año 1836 y dice relación con el viaje de Lehi desde Jerusalén
hacia la tierra prometida en el año 600 antes de Cristo. La cita fue registrada
por Frederick G. Williams, aun cuando también ha sido atribuida por algunos
investigadores al propio profeta José Smith.
Esta cita, que tuvo un fuerte eco posterior
en el liderazgo de la Iglesia especialmente durante el siglo XIX, señala lo
siguiente:
“La ruta que Lehi
siguió desde la ciudad de Jerusalén hasta el lugar donde él y su familia se
embarcaron: ellos viajaron casi en dirección sur-sureste hasta que llegaron al
grado diecinueve de latitud norte; luego, más o menos al este del Mar de
Arabia, navegaron en dirección sureste y arribaron al continente de Sudamérica,
en Chile, a treinta grados de latitud sur”.[1]
El testimonio del Élder Rulon S. Wells
(1925)
Un eco posterior de esta declaración, ya en
el primer cuarto del siglo XX, lo encontramos en las palabras que pronunciara
el Élder Rulon S. Wells en la Conferencia General de octubre de 1925, poco
antes de salir a servir una misión en Sudamérica. En esa ocasión él expresó:
“Esta fue la tierra que
le fue dada a la simiente de Abraham como una herencia sempiterna para ellos.
Pero aquí lo tenemos pronunciando la bendición sobre la cabeza de José: “Rama
fructífera es José, rama fructífera junto a una fuente, cuyos vástagos se extienden
sobre el muro”. ¿Qué significa? ¿No significa que esta bendición fue cumplida
cuando el padre Lehi abandonó las costas de la antigua Arabia y cruzó las
grandes aguas —aun el poderoso Océano Pacífico— y arribó probablemente en la
costa oeste de Chile, en Sudamérica…?»
¿Arribó Lehi a Chile?», de Frederick G.
Williams
En su obra “¿Arribó Lehi a Chile?”, Frederick G. Williams[2],
profesor de la Universidad de California y bisnieto del autor de la cita
original, señaló que:
“Desafortunadamente, el
origen de esta declaración no es claro. Algunas tradiciones han señalado que
José Smith o Frederick G. Williams la recibieron por medio de la revelación[3]”.
Independiente de los debates que hayan
surgido sobre el origen de esta cita, o en relación con la propia geografía del
Libro de Mormón, lo cierto es que el documento que menciona a Chile existe
escrito de puño y letra de Frederick G. Williams. En nuestra propia Biblioteca
Nacional de Chile podemos leer directamente, de una edición del año 1874
publicada en Salt Lake City, las palabras del Élder Parley P. Pratt, quien
señaló que:
“Por esta ciencia los
profetas Lehi y Nefi vinieron con una colonia desde Jerusalén, en los días de
Jeremías el Profeta, y después de viajar por ocho años en el desierto de
Arabia, llegaron a las costas del mar, construyeron un barco, consiguieron del
Señor una brújula (Liahona) para guiarse en el viaje, y finalmente arribaron a
salvo a las costas de lo que es ahora llamado Chile, en Sudamérica[4]”.
Portada de la obra “Key to the Science
of Theology”, de Parley P. Pratt, a disposición del público lector en la
Biblioteca Nacional de Chile.
El Compendio de las Doctrinas del Evangelio
(1884)
Algunos años después, sin embargo, en un
pequeño libro llamado A Compendium of the Doctrines of the Gospel (Un Compendio
de las Doctrinas del Evangelio), publicado en 1884 por los Élderes Franklin D.
Richards y James A. Little, encontramos la siguiente declaración:
“Viajes de Lehi —
Revelación a José el Vidente. El curso que Lehi y su compañía siguieron desde
Jerusalén hasta el lugar de su destino: ellos viajaron hacia el sur, en
dirección sureste, hasta llegar al grado diecinueve de latitud norte; entonces,
casi al este del Mar de Arabia, navegaron en dirección sureste, y arribaron al
continente de Sudamérica, en Chile, a treinta grados de latitud sur.[5]”
Ninguna fuente es dada para esta información,
más allá de la declaración introductoria de que fue una revelación a José el
Vidente, lo cual, por supuesto, significa José Smith.
La hipótesis geográfica de George Reynolds
“Si nosotros aceptamos
la visión comúnmente sostenida —declarada por el Élder George Reynolds, entre
otros— de que el lugar de desembarco fue en las costas de Chile, a unos 30
grados de latitud sur, podemos suponer que Lehi y su colonia se embarcaron en algún
lugar de las costas del actual sultanato de Omán, en Arabia, y que su curso fue
fijado al sureste. Al principio ellos deben haber encontrado vientos adversos y
tal vez un mar turbulento, pero, mientras alcanzaban el paralelo 30, los
vientos cambiantes podrían haber sido favorables para navegar hacia el sur de
Australia, entre ese continente y Tasmania, y luego al norte de Nueva Zelandia
hacia la costa de Chile. La bahía más cercana en la ruta de los vientos del
norte sería el lugar donde hoy se ubica Coquimbo, no lejos de Valparaíso.
Coquimbo tiene una de las mejores bahías de Chile… y no está muy lejos de las
montañas andinas… su latitud es 30 grados sur[6]”.
Si asumimos que el desembarco ocurrió en
Sudamérica, a treinta grados de latitud sur, donde se encuentra la ciudad de
Coquimbo, no lejos de Valparaíso, también podemos suponer que los colonos, en
su debido tiempo, viajaron hacia el norte, hasta lo que hoy es el valle del
Cuzco, en Perú, por la ruta de la región del lago Titicaca, en Bolivia. Como se
ha señalado, los incas del Perú tenían una tradición según la cual habían
llegado al valle después de un viaje que les había tomado ocho años, y no es
imposible que futuras investigaciones encuentren la verdadera conexión entre
esa tradición y los registros de Nefi.
El relato de Nancy C. Williams
Una declaración similar es atribuida a
Frederick G. Williams y pareciera estar asociada, de alguna forma, con el
tiempo de los servicios dedicatorios del Templo de Kirtland, en marzo de 1836.
Este relato, presentado por Nancy C. Williams en su libro After One Hundred
Years (Después de Cien Años), incluye la misma información básica, aunque
contiene algunas variantes respecto de la publicada en el Compendio. Nancy C.
Williams indicó que Frederick G. Williams primero escribió el relato con lápiz,
junto con otras notas —presumiblemente en la dedicación del Templo de
Kirtland—, y que después, de vuelta en casa, lo reescribió con tinta en otra
hoja de papel. Se ha dicho que tanto la copia a lápiz como la copia a tinta
fueron donadas a la Oficina del Historiador de la Iglesia, en Salt Lake City,
en la década de 1860, por el hijo de Frederick, Ezra.
Frederick G. Williams había servido como
escriba del profeta José Smith y, también por un tiempo, como su consejero en
la Primera Presidencia de la Iglesia. Lo cierto es que el papel donde se
encontró esta cita fue escrito de puño y letra por el hermano Williams. Más que
teorizar sobre su origen, lo que se pretende al presentar este hecho aquí es
señalar algo cierto también: que el nombre de Chile estuvo en las mentes y en
el pensamiento de los pioneros en los primeros días de la Restauración, como
una de las posibilidades de desembarco de la familia de Lehi en algún lugar de
lo que hoy es el territorio chileno.
Quizás por ahora, y respetando las opiniones
que cada cual pueda tener respecto de este tema —y considerando que el Libro de
Mormón no es un texto de geografía—, atengámonos a leer la descripción que hace
Nefi del lugar donde arribaron en América, la tierra prometida a la que hace
referencia el registro que se halla en 1 Nefi 18:23-25:
«Y ocurrió que después
que hubimos navegado por el espacio de muchos días, llegamos a la tierra
prometida; y avanzamos sobre la tierra, y plantamos nuestras tiendas; y la
llamamos la tierra prometida. Y aconteció que empezamos a cultivar la tierra y
a plantar semillas; sí, sembramos todas las semillas que habíamos traído de la
tierra de Jerusalén; y sucedió que crecieron extraordinariamente; por tanto,
fuimos bendecidos en abundancia. Y ocurrió que encontramos en la tierra de
promisión, mientras viajábamos por el desierto, que había animales de toda
especie en los bosques: tanto la vaca como el buey, y el asno, y el caballo, y
la cabra y la cabra montés, y toda clase de animales silvestres, los cuales el
hombre podía utilizar. Y hallamos toda clase de minerales, tanto oro, como
plata, como cobre».[7]
El testimonio de John M. Whitaker (1887)
Desde el momento en que se escribió la cita,
en 1836, señalando las costas de Chile como lugar de arribo del profeta Lehi y
de su familia, hasta bien avanzado el siglo XIX los autores todavía se hacían
eco de esta enseñanza, siendo ejemplo de ello el siguiente escrito de John M.
Whitaker, publicado en 1887:
«Cuando el joven Nefi
escuchó a su padre hablar de la destrucción de Jerusalén, pidió poderosamente
al Señor conocer su voluntad, para poder escapar a la indignación y a la ira de
Dios. El Señor le dijo que, si era humilde y fiel, sería un instrumento en sus
manos para inaugurar una dispensación en “la tierra prometida”. De acuerdo con
ello, el joven escuchó la voz del Señor y “guió los barcos hacia la tierra
prometida”. Es por ello que nosotros no estamos obligados a investigar por
medio de la ciencia o de las inscripciones sobre las rocas, sino por medio de
la revelación. Estamos también obligados con la revelación por la información
que hemos recibido a través del profeta José Smith, de que Nefi y sus hermanos
arribaron a la costa occidental de Chile a unos 30° de latitud sur, cerca de —o
en— una pequeña bahía donde se ubica la nortina y moderna ciudad de Coquimbo…
por las presunciones y sermones que se han predicado, la gente ha llegado a
concluir que los “chilenos” son descendientes del pueblo de Nefi[8]».
Incluso en una Edicion del Libro de Mormón de 1879, cuando Orson Pratt incorporó la division en capitulos y versiculos, así como notas al pie,incluyo la referencia en 1 Nefi 18:21-25 que reflejaba la creencia de la época de que Lehi habia arribado en las costas de Chile, tal como se puede apreciar en la imagen de abajo:
Esta nota pie de pagina quedo hasta la edicion del Libro de Mormon de 1920.
❧
Desde la cita registrada por Frederick G.
Williams en 1836 hasta las palabras de los presidentes y élderes que la
sucedieron, el nombre de Chile permanece unido, de manera silenciosa pero
constante, a las páginas más tempranas de la Restauración. Sea cual sea la
interpretación geográfica que cada lector prefiera dar a estas citas, lo
que perdura es el hecho histórico: que ciento noventa años antes de que la
Iglesia echara raíces formales en nuestro territorio, el nombre de Chile ya
había sido pronunciado por quienes escribían las primeras páginas de esta fe
restaurada.
Cristobal E. Acevedo
2026
En
Celebración de los 70 años de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los
Últimos Días en Chile
[1]Cita en inglés de Parley P. Pratt sobre la relación
del viaje de Lehi y Chile: "By this science the Prophets Lehi and Nephi
came out with a colony from Jerusalem, in the days of Jeremiah the Prophet, and
after wandering for eight years in the wilderness of Arabia, came to the sea
coast, built a vessel, obtained from the Lord a compass to guide them on the
way, and finally landed in safety on the coast of what is now called Chili, in
South America". Otras referencias de textos en inglés que muestran que
Lehi y sus seguidores arribaron a la costa occidental de Chile son las
siguientes: Richards and Little, Compendium, 1898 ed., p. 289; Pratt, Parley
P., Key to Theology, 5th ed., p. 33; 9th ed., p. 30; Reynolds, Myth of the
Manuscript Found, p. 44; Reynolds, Story of the Book of Mormon, pp. 41, 302;
Pratt, Orson, Remarkable Visions, p. 7; Cannon, George Q., Life of Nephi, p.
68; Reynolds, Dictionary of the Book of Mormon, p. 187; Brooks, Melvin R.,
L.D.S. Reference Encyclopedia, Bookcraft, Inc., Salt Lake City, Utah, 1960, p.
70; El Averiguador Universal, 71.459; Diario El Mercurio, domingo 12 de agosto
de 1962; A Book of Mormon Treasury: Selections from the Pages of the
Improvement Era [Salt Lake City: Bookcraft, 1959], 130.
[2]Nombre original del trabajo escrito por el hermano
Frederick G. Williams: "Did Lehi Arrive in Chile?".
[3]Cita de Frederick G. Williams.Did Lehi Arrive in Chile?
[4]Cita de Parley P. Pratt. "Key to the Science of Theology"
[5]Cita de Franklin D. Richards y James A. Little. A Compendium of the Doctrines of the Gospel
[6]George Reynolds and Janne M. Sjodahl, Commentary on
the Book of Mormon, edited and arranged by Philip C. Reynolds, 7 vols. [Salt
Lake City: Deseret Book Co., 1955-1961], 1: 192.
MISIÓN ARGENTINA DE LA
IGLESIA DE JESUCRISTO DE LOS SANTOS DE LOS ÚLTIMOS DÍAS
Dos misioneros al confín
del Mundo:
Elder August G. M.
Ostendorf, Walter Ernest Young Jr. y la exploración misional a la Ciudad de
Magallanes (Punta Arenas), Chile. (1937–1938)
Elder Ostendorf con el Misionero Local Walter Young Jr.(Fotografia de Deseret News.)
Estudio histórico basado en
los Reportes de la Misión Argentina
Recopilación, traducción y
redacción académica
Por Cristobal E. Acevedo, Tec. En logística Integral y creador de contenido del Canal de Youtube "Algo Muy Bueno"
Revision: Juan Rodriguez Layana,Orientador Familiar mencion en Relaciones Humanas, U. de los Lagos, Diplomado Universitario de Capacitación Docente en Neurociencias.
2026
Resumen
El presente estudio reconstruye, a partir de los
Reportes de la Misión Argentina (1935–1938), la trayectoria de dos figuras
vinculadas por un mismo episodio: el élder alemán August G. M. Ostendorf,
presidente de la Rama y del Distrito Pueyrredón, y Walter Ernest Young Jr.,
hijo del presidente de misión W. Ernest Young. Ambos protagonizaron, entre el
15 de diciembre de 1937 y el 11 de enero de 1938, un viaje de exploración
misional a la ciudad de magallanes (Punta Arenas), Chile, señalado en las
propias fuentes como el primer intento de proselitismo en suelo chileno desde
la visita del apóstol Parley P. Pratt en 1851. El trabajo integra la
documentación dispersa en la historia de la misión, el diario del presidente
Young, la publicación mensual El Mensajero Deseret y Deseret News, ofreciendo
una narrativa unificada, traducida y contextualizada de este episodio y de la
trayectoria misional de ambos Jóvenes.
Introducción
Esta
investigación tiene su origen en una breve anotación que mi padre, Rodolfo
Acevedo, dejó registrada en su línea de tiempo histórica: la referencia al
envío de los élderes August G. M. Ostendorf y Walter Young Jr. a Punta Arenas,
Chile, el 15 de diciembre de 1937, por instrucción del presidente W. Ernest
Young de la Misión Argentina, con su llegada a Punta Arenas el 25 de diciembre.
Junto a ese dato, mi padre dejó constancia de que aún faltaba profundizar en
los detalles de ese viaje.
Hoy,
con profunda satisfacción, puedo cerrar esa investigación que él dejó
pendiente, aportando el desarrollo completo de aquel viaje: su preparación, su
itinerario día a día, los contactos y experiencias vividas en Punta Arenas, el
regreso y la cobertura que tuvo en la prensa de la Iglesia, todo ello
reconstruido y traducido a partir de los Reportes originales de la Misión
Argentina (1935-1938).
La historia de la expansión misional de la Iglesia de
Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en el Cono Sur durante la década
de 1930 conserva, en sus reportes internos, episodios de notable interés que
rara vez han sido documentados de forma unificada. Uno de ellos es el viaje
realizado en el verano austral de 1937–1938 por el élder August G. M. Ostendorf
y el joven Walter Ernest Young Jr. hacia la Ciudad de Magallanes (Punta Arenas),
en el extremo sur de Chile. El objetivo del presente estudio es reunir, ordenar
cronológicamente, y analizar toda la información disponible sobre ambos hombres
y sobre dicho viaje, contenida en el documento fuente titulado “Reportes Misión
Argentina”, un compendio digitalizado de historias de misión, diarios de
presidentes, reportes trimestrales y recortes de prensa correspondientes al
período 1935–1938.
La reconstrucción histórica se basa en cuatro tipos de
fuentes primarias contenidas en el documento: (a) la Historia de la Misión
Argentina, con sus entradas fechadas día a día; (b) el diario personal del
presidente W. Ernest Young; (c) el reporte publicado en la publicación mensual
de la Iglesia “El Mensajero Deseret”, que narra el viaje con notable nivel de
detalle; y (d) el artículo publicado en la sección eclesiástica del periódico
Deseret News de Salt Lake City, el 23 de abril de 1938, que difundió el
episodio ante la membresía de la Iglesia en Estados Unidos.
Marco histórico: la Misión Argentina bajo la presidencia de W.
Ernest Young
W. Ernest Young, Presidente de Mision Argentina. 1935-1938 y 1944-1949
El 14 de agosto de 1935 llegó a Buenos Aires, a bordo
del vapor S. S. Del Norte, el nuevo presidente de la Misión Argentina, W.
Ernest Young, en reemplazo del presidente saliente Reinhold Stoof.
Lo acompañaban su esposa, Cecile S. Young, y sus tres
hijos, Amy, Walter y Carl, además de los élderes Lee B. Valentine, Julian
William Cummings y G. Browning Rowe. Esta llegada dio inicio a un período
misional que se extendería, según los registros, hasta 1938, y que estuvo
marcado por la consolidación de ramas en Buenos Aires (Pueyrredón, Villa
Devoto, Haedo, Liniers, entre otras), la incorporación de nuevas colonias de
inmigrantes europeos como campo misional, y la expansión de la obra hacia el
interior del país y, finalmente, un breve paso hacia el sur de Chile.
Es en este contexto —una misión joven, con escasez de
élderes, que atendía simultáneamente a poblaciones hispanoparlantes,
germanoparlantes e inglesas— donde deben entenderse tanto la labor
especializada del élder Ostendorf como la participación, atípica para un joven
no llamado formalmente como misionero, de Walter Ernest Young Jr.
Elder August G. M. Ostendorf:
trayectoria misional (1935–1938)
Llegada y primeras asignaciones
Elder August G. M. Ostendorf, alemán de nacimiento y
procedente de la Estaca de Nueva York, llegó a la misión el 24 de julio de 1935
a bordo del vapor “Madrid”, tras haber visitado a sus padres en Alemania.
Apenas un mes más tarde, el 25 de agosto de 1935, el presidente Young organizó
formalmente la Rama Villa Devoto, sosteniendo a Elder Justin M. Smith como
presidente de rama y a Elder Ostendorf como su secretario. En las semanas
siguientes, Elder Ostendorf realizó, junto al élder Smith, un viaje de
reconocimiento a las islas del río Paraná, donde constataron la presencia de
aproximadamente 1,500 familias de origen alemán, dato que resultaría decisivo
para orientar buena parte de su futura labor misional.
Liderazgo de la Rama y del Distrito Pueyrredón
Hacia julio de 1936, Elder Ostendorf se desempeñaba como
secretario de la Rama Pueyrredón, bajo la presidencia de Elder Floyd A.
Zollinger; el 10 de julio de ese año fue nombrado presidente de dicha rama,
cargo que ejercería durante casi dos años. Bajo su presidencia, la organización
de Pueyrredón se extendió a las localidades de Santos Lugares, Paraná Guazú y
Parque Luján, reflejo de la expansión de la obra misional hacia las colonias
del interior. Para junio de 1937, el Distrito Pueyrredón agrupaba ya a los seis
élderes del local homónimo y a los dos misioneros destinados a las Islas del
Delta, con Elder Ostendorf como presidente de distrito y Elder Marion Vance
como secretario. Ese liderazgo se prolongó hasta el 16 de enero de 1938, cuando
Elder Ostendorf fue relevado como presidente de distrito en la nueva sede de
Sáenz Peña, siendo reemplazado por el élder L. Peirce Brady.
La obra entre la comunidad de habla alemana
El rasgo más distintivo de la labor de Elder Ostendorf
fue su dedicación a la comunidad germanoparlante de Buenos Aires y sus colonias
del interior. Desde diciembre de 1936 dirigió reuniones en alemán en el local
de la calle White, y en junio de 1937 estableció una reunión de casa (cottage
meeting) en alemán en la esquina de White y Tandil. Sus reiterados viajes a las
islas del Delta y a la provincia de Entre Ríos —en febrero, mayo, agosto y
diciembre de 1936, y en mayo y agosto de 1937— tuvieron como objetivo constante
llegar a las colonias de inmigrantes alemanes, daneses y de otras
nacionalidades europeas asentadas en esas regiones ribereñas, mediante charlas
ilustradas con diapositivas, visitas domiciliarias y la distribución de
literatura de la Iglesia.
En abril de 1937, durante la Cuarta Conferencia General
de la Misión Argentina, Elder Ostendorf resumió su labor señalando que
trabajaba “con la gente alemana y palestina” y que aguardaba nuevos bautismos,
mencionando específicamente el caso de un investigador de apellido Peters.
Aquel mismo día impartió, en la Escuela Dominical de la conferencia, una charla
en alemán titulada “El Libro de Mormón sostiene a la Biblia”. Su rol como
puente entre la organización misional y la comunidad de habla alemana fue reconocido
explícitamente en el reporte de su liberación, en febrero de 1938, que lo
señala como “un factor decisivo en toda la obra realizada en ese idioma”; el
mismo documento anota que, tras su partida, la misión debió asignar a un nuevo
élder, Verden E. Bettilyon, para continuar esa labor específica, evidenciando
el vacío que dejó su ausencia.
Bautismos, ordenanzas y episodios destacados
A lo largo de su misión, Elder Ostendorf participó, ya
fuera bautizando o confirmando, en numerosas ordenanzas: entre ellas las de
Erich Karl Fischer (enero de 1936), Gustavo Octavio Brito y Bravo (octubre de
1936), Anna Friedrichs (octubre de 1936), Ángela Smole de Stefancijosa
(noviembre de 1936), Maria Stefancijosa (mayo de 1937), Andreus Trummer,
Wilhelm Armia Hofmann y Helene Maria Ruessig de Hofmann, y Hermann Friedrichs
(noviembre de 1937), y Maria Heupp (enero de 1938), entre otros. Particularmente
significativo fue el nuevo bautismo de la hermana Magdalena Hoppe, el 12 de
julio de 1937, cuando, a instancias de un investigador que cuestionó la validez
del rito original realizado en 1936, Elder Ostendorf, quien había estado
presente en la primera ocasión, explicó lo sucedido junto con la familia Hoppe
y se procedió a repetir las ordenanzas en el río Paraná Guazú.
Uno de los episodios más singulares registrados en las
fuentes es el relato en primera persona que el propio Elder Ostendorf ofreció
el 3 de febrero de 1938. Según su testimonio, tras pasar la noche en la oficina
de la misión, sintió una fuerte impresión, sin voz ni visión, que lo llevó a
tomar un colectivo distinto al habitual y a descender cerca del domicilio de la
hermana Toth. Aunque no tenía intención de detenerse, un automóvil estacionado
frente a la casa llamó su atención; al golpear la puerta, fue recibido por el
esposo de la hermana Toth, no miembro de la Iglesia, quien le explicó que su
esposa, embarazada, se encontraba gravemente enferma y que un médico la atendía
en ese momento. Ante la imposibilidad de contactar a otros élderes, el esposo
pidió con urgencia que Elder Ostendorf la bendijera antes de marcharse a
trabajar. Tras la unción y el sellamiento de la bendición, la hermana Toth —que
perdería el embarazo— mostró una mejoría notable, superando en un día las
indicaciones de reposo del médico. El relato subraya que la familia había
intentado, sin éxito, contactar previamente a miembros o misioneros de la
Iglesia.
Término de su Misión y legado
El 22 de febrero de 1938, tras casi tres años de
servicio, Elder August G. M. Ostendorf junto con el élder Lee B. Valentine
Finalizan Su Misión. El reporte de su término de la Misión destaca expresamente
su condición de alemán de nacimiento y su rol determinante en la obra realizada
entre la población germanoparlante de la misión. Emprendió su viaje de regreso
vía el Canal de Panamá hasta Los Ángeles, a bordo de un buque japonés,
acompañado por Walter R. Young Jr., hijo del presidente de la misión, el mismo
joven con quien, dos meses antes, había protagonizado el viaje a los Estrechos
de Magallanes.
Walter Ernest Young Jr.: un joven al servicio de la misión
Llegada con su familia
Walter Ernest Young Jr. llegó a Buenos Aires el 14 de
agosto de 1935 con 17 años de edad, Junto a Su Familia quien su padre, el
recién designado presidente de misión W. Ernest Young. A diferencia de los
élderes que lo rodeaban, Walter no fue un misionero formalmente llamado y
apartado, sino un joven miembro de la familia que, a lo largo de casi tres
años, participó de forma creciente en la vida y en la obra de la misión.
Participación en la vida misional
Las primeras menciones a Walter en los reportes lo
muestran en un rol de acompañamiento y colaboración musical: el 3 de julio de
1936 cantó, junto al élder Lee B. Valentine, en una actividad realizada en el
Colegio Ward, la escuela americana de Buenos Aires, y el 23 de agosto de ese
mismo año interpretó un dueto junto a su hermana Amy en una concurrida reunión
en Lugano. El 26 de diciembre de 1936, en una reunión de élderes en Liniers,
Walter tomó la palabra para relatar sus experiencias en el colegio, en lo que
constituye su primera intervención registrada con carácter propio, más allá de
su papel de acompañante familiar.
Su participación adquirió un carácter más formal a
partir de 1937. El 16 de julio de ese año viajó junto a su padre a Rosario,
junto con varios élderes, con motivo de la primera Conferencia del Distrito
Rosario, donde los visitantes ofrecieron números musicales muy bien recibidos
por los miembros locales. Pero el episodio de mayor relevancia en su
trayectoria misional se produjo el 15 de diciembre de 1937, cuando, actuando
expresamente como “misionero local”, zarpó de Buenos Aires junto al élder
August G. M. Ostendorf rumbo a los Estrechos de Magallanes, Chile, en el vapor
“Juan Menéndez”. El diario de su padre revela la dimensión personal de esta
partida: fue el propio Elder Ostendorf quien solicitó que Walter lo acompañara,
y el presidente Young, tras gestionar los pasaportes, los despidió en el Muelle
Sur expresando su deseo de que su hijo supiera aprovechar la oportunidad.
El regreso, ocurrido el 11 de enero de 1938, tomó por
sorpresa a la propia familia Young: el barco arribó antes de lo previsto, y ni
Walter ni ElderOstendorf sabían que la
familia se había mudado de domicilio durante su ausencia, por lo que debieron
primero buscarla en la antigua dirección. El diario del presidente Young
registra la alegría del reencuentro y subraya el significado del viaje: sus
protagonistas habían llegado a ver, con sus propios ojos, los Estrechos de
Magallanes.
Nota
aclaratoria sobre su condición misional. El artículo del Deseret News de abril
de 1938 describe a Walter como “a local missionary” (“un misionero local”) al
narrar el viaje a Magallanes. Conviene precisar, sin embargo, que esta
expresión debe entenderse en sentido descriptivo y no como un llamamiento
eclesiástico formal equivalente al de los élderes de tiempo completo. A lo
largo de todo el documento, Walter nunca es precedido por el título “Elder”, a
diferencia de Elder Ostendorf y del resto de los misioneros; tampoco existe
registro de que haya sido “apartado” (set apart) para una misión, fórmula que
sí se documenta para otros llamamientos de la época. Más revelador aún: la
propia Historia de la Misión Argentina sitúa recién en 1939 el origen de la figura
institucional del “misionero local” como llamamiento formal, al registrar que
el hermano Luis Constantini, llamado el 19 de abril de ese año para servir en
Bahía Blanca, fue “the first local missionary to be called in South America”
(“el primer misionero local llamado en Sudamérica”) —casi dos años después del
viaje de Walter a Magallanes—. Se concluye, por tanto, que Walter Ernest Young
Jr. colaboró activamente en la obra misional en virtud de su condición de hijo
del presidente de misión y de su dominio del idioma y del entorno local, pero
sin ostentar, en 1937, un llamamiento misional formal equiparable al de un
élder o al de un misionero local propiamente dicho.
Además encontramos en los registros de la Mision Argentina lo siguiente: "....Walter F Young, Jr., Hijo del presidente y la hermana Young, acompañó al Elder Ostendorf en Su viaje de Regreso.... Walter ha sido una valiosa ayuda para la misión, aunque no era misionero......"
Vida escolar y liderazgo estudiantil
Un dato biográfico de particular interés, consignado en
el reporte de la Finalizacion de la Misión de Elder Ostendorf en febrero de
1938, revela que Walter asistía al Colegio Americano (American Grammar and High
School) de Buenos Aires, donde en un primer momento fue objeto de rechazo por
parte de algunos compañeros a causa de su religión. Según el propio reporte,
logró superar esa situación gracias a su personalidad, al punto de ser elegido
Presidente del Cuerpo Estudiantil (President of the Student Body) durante su
último año en la institución —un dato que ilustra tanto los desafíos
identitarios que enfrentaban los jóvenes miembros de la Iglesia en
instituciones seculares de la época, como la capacidad de Walter para
superarlos.
Partida de Argentina
El 22 de febrero de 1938, coincidiendo con la
Finalización formal de la misión de Elder Ostendorf, Walter R. Young Jr.
emprendió su propio viaje de regreso, vía el Canal de Panamá hasta Los Ángeles,
a bordo de un buque japonés, acompañando al élder alemán con quien había
compartido la travesía a Magallanes. El reporte oficial reconoce a Walter como
“una valiosa ayuda para la misión”, pese a no haber sido, en sentido estricto,
un misionero llamado.
El viaje de exploración a la Ciudad de Magallanes (diciembre
de 1937 – enero de 1938)
Ciudad de Magallanes (Punta Arenas), foto de Deseret News.
Antecedentes y preparativos
El origen del viaje fue, según el diario del presidente
Young, una iniciativa personal de Elder Ostendorf, quien deseaba visitar a
amigos radicados en la región del Estrecho de Magallanes, en Punta Arenas,
Chile, y solicitó que Walter Ernest Young Jr. lo acompañara. Tras gestionar los
pasaportes correspondientes, ambos partieron el 15 de diciembre de 1937 desde
el Muelle Sur de Buenos Aires, a bordo del vapor “Juan Menéndez” (registrado
también como “José Menéndez” en el reporte de El Mensajero deseret), con un
pasaje de ida y vuelta de 180 pesos. Se preveía un viaje de unos diez días de
navegación, una estadía de aproximadamente dos semanas, y un regreso hacia
mediados de enero de 1938.
Crónica del viaje
El itinerario de ida bordeó la costa atlántica
argentina, con escalas en Puerto Madryn, Comodoro Rivadavia, Puerto Deseado,
Santa Cruz y Río Gallegos, antes de arribar a Magallanes, del lado chileno del
Estrecho, a las 22 horas del 24 de diciembre de 1937 —la noche de Nochebuena—.
El propio Elder Ostendorf consigna en su relato que la ciudad se llamaba
entonces oficialmente “Magallanes”, aclarando entre paréntesis que antes se
había llamado “Punta Arenas”; en efecto, la ciudad llevó el nombre de Magallanes
entre 1927 y 1938, retomando el de Punta Arenas ese mismo año. Tras dos horas
de búsqueda, los misioneros hallaron alojamiento en la Pensión Central, en
Avenida Colón 643. Durante los diez días siguientes desarrollaron una intensa
actividad de proselitismo: visitaron a las familias Dobson y Gardona —esta
última vinculada a un relato sobre una antigua promesa familiar que, según sus
propios miembros, se vio cumplida con la llegada de los misioneros—, y
sostuvieron numerosos contactos con miembros de la colonia alemana, inglesa,
escandinava y española de la ciudad, entre ellos Andrés Söllner, Carlos
Strauss, Hermann Vogel, Federico Haidbauer, Max Witt, Antonio Gorcina y los
operadores de radio Adolfo Dircesson y el señor Reinisch. Recibieron además una
invitación para hablar por radio, testimonio del nivel de interés despertado
por su presencia.
El 3 de enero de 1938 iniciaron el viaje de regreso a
bordo del vapor “Asturiano”, arribando nuevamente a la Dársena Sud de Buenos
Aires el 11 de enero, antes de lo previsto por la familia Young. Según el
balance consignado en El Mensajero, en el curso de la expedición se
distribuyeron 11 ejemplares del Libro de Mormón, 3 de Doctrina y Convenios, 55
otros libros, 265 panfletos y 583 folletos, y se contactó a unas 100 personas.
Además, en el Diario del presidente de Misión W. Ernest Young dice:
“Mientrasestuvieronallírepartieron
folletos y panfletos, y sostuvieron muchas conversaciones. Vieron a gente
lamanita, alemana, inglesa y de otras nacionalidades. Se quedaron sin fondos y,
en respuesta a sus oraciones, unos amigos les dieron algo de dinero. Incluso
hubo personas que pidieron el bautismo, pero al no saber, en esos pocos días,
si la Misión podría dar seguimiento a la obra, no se bautizó a nadie.”
Cobertura en la prensa: El Mensajero Deseret y Deseret News
El viaje fue documentado con inusual detalle en dos
publicaciones de la Iglesia. La publicación mensual argentina El Mensajero
Deseret publicó, en su edición de febrero de 1938 (pág. 13), un relato en
primera persona firmado por el propio Elder Ostendorf y titulado “Un buen viaje
a Magallanes (Chile), Tierra del Fuego”, que constituye la fuente más minuciosa
sobre el episodio. Meses después, el 23 de abril de 1938, la sección del
Deseret News de Salt Lake City reprodujo el episodio para la membresía de la Iglesia
en Estados Unidos, acompañado de fotografías de la ciudad de Magallanes y de
los dos misioneros, identificados como Elder August G. M. Ostendorf y Walter E.
Young Jr., “hijo del presidente W. Ernest Young de la Misión Argentina”, en el
parque público de la ciudad. Un artículo posterior, en el reporte del trimestre
que finalizó el 30 de junio de 1938, hizo referencia retrospectiva al mismo
viaje, situándolo también en la región de “Tierra del Fuego”.
Noticia Deseret News, 23 abril, 1938
“Un buen viaje a Magallanes (Chile), Tierra del Fuego”, Mensajero Deseret, febrero de 1938, pág. 13
Nota
sobre El Mensajero (“El Mensajero Deseret”). Conviene situar esta fuente en su
propio contexto editorial. El Mensajero deseret fue el periódico de habla
hispana de la Misión Argentina, cuya primera publicación data del 9 de enero de
1937 —es decir, un año antes de que registrara el viaje de Elder Ostendorf
y Young Jr. a Magallanes— y que se mantuvo en circulación hasta abril de 1955,
cuando fue reemplazado por la revista Liahona
Significado histórico del viaje
Los propios reportes de la misión atribuyen a este viaje
un significado que trasciende la anécdota misional. El diario del presidente
Young lo describe como, “quizás, la primera exploración misional realizada en
el Estrecho”, y añade una nota aún más categórica: se trataría, “sin duda”, del
primer intento de proselitismo en Chile desde el viaje realizado por el apóstol
Parley P. Pratt en 1851. Los artículos periodísticos, por su parte, enmarcan el
episodio en una doble genealogía histórica: la travesía del navegante portugués
Fernando de Magallanes por el estrecho homónimo en 1520, cuatrocientos
dieciocho años antesy el paso de 238 miembros de la Iglesia por esas mismas aguas en 1846, a bordo del “Brooklyn”,
bajo la dirección de Samuel Brannan, en su ruta desde Nueva York hacia
California. Esta doble referencia —a la exploración europea del siglo XVI y a
la migración pionera santa de 1846— dota al viaje de Elder Ostendorf y Young de
una dimensión simbólica que sus propios protagonistas y editores no dejaron de
subrayar.
Asimismo, el reporte trimestral correspondiente reconoce
las limitaciones prácticas de la iniciativa: pese a la buena recepción
obtenida, se consideró que no era factible sostener una obra proselitista
regular en Magallanes contando con tan pocos misioneros disponibles en
Argentina, dejando abierta la posibilidad de que la obra se estableciera allí
“en años futuros”.
Una hipótesis especulativa: ¿un eco de la visita de Teddy Parker
(1888)?
Los
reportes de la misión registran dos episodios llamativos en el propio viaje a
Magallanes: el testimonio de un indígena chileno que afirmó haber escuchado
años atrás que “la Iglesia Restaurada volvería”, y el caso de la familia Gardona,
en el que un anciano le había asegurado al joven Gardona que en su vida vería
cumplidos los deseos de su corazón, promesa que la familia entendió cumplida al
conocer los folletos que portaban Elder Ostendorf y Young. Resulta sugerente
contrastar estos dos episodios con un antecedente completamente ajeno a los
reportes de la misión: las memorias de Juan B. Contardi, testigo presencial de
la breve y singular visita de un predicador mormón, el llamado “Mister Teddy
Parker”, de Utah, a Punta Arenas en octubre de 1888.
Según
el relato de Contardi, Parker instaló un templete improvisado en la trastienda
de un pequeño negocio de la calle Llanquihue (hoy O'Higgins), donde convocaba
reuniones nocturnas de no más de diez a quince personas, “anglosajones en su
mayoría”. Contardi asistió a una de ellas y describe, además del pastor, a un
reducido círculo de curiosos y mineros norteamericanos, más un grupo de ocho o
diez jóvenes vecinos “de distintas nacionalidades” que se sumaron después. Al
día siguiente, Parker desapareció de la ciudad tan discretamente como había
llegado.
La
hipótesis, que se propone aquí únicamente como posibilidad y no como hecho
establecido, es la siguiente: dado que ambos episodios ocurren en el mismo
escenario geográfico —Punta Arenas— y que medió un lapso de cerca de cincuenta
años entre la visita de Parker (1888) y el viaje de Elder Ostendorf y Young
(1937–1938), no puede descartarse que algún asistente joven a aquella reunión
de 1888, o un descendiente suyo que hubiera oído hablar de ella, sea la fuente
remota de esa expectativa de un evangelio restaurado que “volvería”,
transmitida oralmente de una generación a la siguiente hasta llegar, en 1937,
al indígena chileno o a la familia Gardona.
Conviene,
sin embargo, señalar los límites de esta conjetura. Ningún nombre de las
memorias de Contardi coincide con los apellidos mencionados en los reportes de
la misión de 1937–1938; el propio Contardi describe el público de Parker como
mayoritariamente anglosajón, sin mencionar explícitamente a chilenos o
indígenas entre los asistentes que nombra; y la idea de una fe o un mensajero
que “ha de volver” es, además, un motivo recurrente en tradiciones orales y
mesiánicas de muy diversas culturas, por lo que su sola presencia no basta para
establecer una filiación directa entre ambos episodios. Dicho esto, la
coincidencia temporal y geográfica, sumada a la naturaleza inusual de ambos
relatos, hace de esta conexión una hipótesis legítima para la investigación
histórica futura, que solo podría confirmarse o descartarse mediante un cruce
más detallado de fuentes genealógicas y de historia oral local de Punta Arenas.
Conclusión
El estudio de las trayectorias de Elder August G. M.
Ostendorf y Walter Ernest Young Jr., a partir de los Reportes de la Misión
Argentina, permite reconstruir dos historias personales entrelazadas por un
mismo episodio de alcance histórico: la primera incursión misional documentada
en el extremo sur de Chile desde mediados del siglo XIX. Elder Ostendorf
representa el perfil del misionero especializado, cuya identidad alemana se
convirtió en un activo decisivo para la obra entre las comunidades germanoparlantes
de Buenos Aires y sus colonias del interior. Walter Young Jr., por su parte, ilustra
una figura menos convencional dentro de la historiografía misional: la del
joven miembro de padres que servían como presidentes de misión que, sin ser
formalmente llamado, asumió progresivamente responsabilidades misionales hasta
protagonizar, codo a codo con un élder, una de las expediciones más recordadas
de la misión. El viaje conjunto a la ciudad de Magallanes, en el verano de
1937–1938, condensa ambas trayectorias y constituye, según las propias fuentes
de la época, un antecedente directo —consciente de su propia genealogía
histórica— de la obra misional que la Iglesia establecería en Chile en las
décadas siguientes.
Fuentes
Historia
de la Misión Argentina, Reportes trimestrales (1935–1938).
Diario
personal del presidente W. Ernest Young.
August
G. M. Ostendorf, “Un buen viaje a Magallanes (Chile), Tierra del Fuego”, El
Mensajero Deseret (Buenos Aires), febrero de 1938, pág. 13.
“Argentine Mission — City of Megellan, Chile” y
“Chilian Exploration”, Deseret News, Church Section, Salt Lake City, 23 de
abril de 1938.
Índice
alfabético de misioneros y familiares de la Misión Argentina, documento
digitalizado “Reportes Misión Argentina”.
La
pequeña Babel magallánica, 1888-1889 Autor: Contardi.