Devocional Obispado Presidente
Martes, 21 de septiembre de 2010
Recopilado por Cristobal E. Acevedo

El amanecer del 18, el amanecer de la Patria.
Buenos Días queridos hermanos y hermanas, me siento muy
feliz de poder estar aquí parado ante ustedes en este día en que venimos recién
saliendo de nuestra gran celebración del Bicentenario, realmente han sido días muy
especiales que hemos vivido, han sido días en que nuestro corazón se ha
henchido de patriotismo y con nuestras familias hemos podido disfrutar de esta ocasión
tan especial.
Se me ha pedido que hable esta mañana acerca de
símbolos y especialmente acerca de nuestros símbolos patrios. Pero antes de
ello quiero expresar a ustedes, el significado de lo que es un símbolo, un
símbolo es una figura con la que se representa un concepto.
Los emblemas nacionales vienen a ser algo como la base
sapiencial de la nación expresada en formas y colores. La patria es la tierra
en que han vivido nuestros padres, nuestros ancestros. Nuestros ancestros de los días de la
Independencia de Chile, pero también nuestros ancestros precolombinos.
Es así como encontramos símbolos dibujados en las
rocas de Altamira que quieren expresar algo para nosotros, es así como
encontramos símbolos en las vasijas y en los templos precolombinos. Es así como
encontramos símbolos en nuestro propio templo que está aquí al lado y en las escrituras
antiguas que nos hablan por ejemplo del sacrificio de Isaac como una semejanza
de Cristo. Donde su padre Abraham representa al Padre Celestial y donde Isaac representa a su hijo, nuestro
Señor y Salvador Jesucristo.
El pan y el agua del cual nosotros participamos este
domingo en la reunión sacramental nos recuerda y es un símbolo del sacrificio
de nuestro Señor Jesucristo por todos nosotros. La serpiente de bronce que fue
levantada en el desierto también es un símbolo de Jesucristo.
Queridos hermanos, en toda nuestra vida, en todos los
hechos del hombre encontramos su pensamiento más intimo reflejado en símbolos y
en este 18 de septiembre nuestro símbolo patrio se vio más hermosos que nunca.

Tuve la oportunidad y la bendición de participar en el
“Te Deum” en la Catedral como un historiador chileno, fui invitado con mi
esposa, y al regresar a nuestro hogar y antes de participar del asadito del 18
con la familia, mi hijo Cristóbal que había ensayado el Himno Nacional al piano
lo tocó y toda la familia lo cantó. En la mesa había un computador encendido en
Skype y allí estaba nuestra hija Brenda que vive en Las Vegas en los Estados
Unidos, vestida de china, y su hijita
Janaina, nuestra nietecita con una polera con la bandera chilena. Cuando estuvimos
todos listos, cantamos la Canción Nacional y gracias a la tecnología, nuestra
hija cantó con nosotros.
Pero
lo más emocionante para mí, fue ver a mi hija Brenda vestida de China, de
chinita campesina chilena y a su hija con la bandera chilena puesta en su
cuerpecito.


Brendita de Chinita en Las Vegas y nosotros en Santiago cantando el
himno nacional.
Pero eso no terminó allí, después de terminar la canción
nacional, Jani, de siete añitos entre inglés y español dijo “¡Atención Chilenos
de corazón CEACHEI…!” y la niña grito esas palabras tan familiares para
nosotros y todos por supuesto las repetimos emocionados. Eso fue parte de
nuestra celebración como familia, yo se que cada uno de ustedes guarda sus
propios y gratos recuerdos en sus corazones, de las cosas que hicieron en estos
días del 18, en estos día del Bicentenario de Chile.
Querido hermanos, esta es la bandera de la Patria
Vieja, los colores en la bandera no fueron puestos allí por casualidad, yo voy
a decir lo que representa cada color.

La bandera de la Patria Vieja
El azul es el color del cielo y es un símbolo del
pensamiento y de la ley, también es un símbolo de la atmósfera y de la bóveda
celeste. Encarna la justicia.
El blanco es un color asociado con la luz divina, al
mundo trascendente, superior a toda luz cósmica. Está asociado con el ámbito
divino y con la sabiduría. También representa la nieve de nuestras montañas.
Y el amarillo queridos hermanos es el símbolo de la
intuición o iluminación por su analogía con la luz solar, está asociado con el
conocimiento superior y con el fundamento espiritual de la soberanía.
Esos son los colores que don José Miguel Carrera pensó
para nuestro primer emblema patrio durante el periodo de nuestra historia
conocido como la Patria Vieja. Este emblema se utilizó hasta el día de la
batalla de Rancagua.
Queridos hermanos, el amarillo que representa al sol, significó
para nuestros antepasados también el
paso de las tinieblas a la luz, de la Colonia al tiempo de nuestra
independencia como nación . En el escudo nacional que acompañaba a esta bandera
donde estaban representados dos indios decía arriba POST TENEBRAS LUX, después
de las tinieblas la luz.

“Post Tenebras Lux”,
Esas palabras estaban en el escudo de la Patria Vieja.
Queridos hermanos si nosotros pensamos en esas
palabras, podemos también pensar en la visión de Nefi donde él vio nuestra independencia como significando
también un hecho preparatorio para el día en que el evangelio de Jesucristo
sería restaurado en la tierra, y en el que las tinieblas darían paso a la luz y
eso ocurriría muy poco tiempo después de nuestra independencia, cuando el
profeta José Smith tuvo la primera visión en 1820, tan solo dos años después de
la batalla de Maipú que selló nuestra independencia, organizándose luego en
1830 la Iglesia de Cristo en la tierra.
Cuando los patriotas se van a Mendoza tras el desastre
de Rancagua, y luego al volver y tras el triunfo de Chacabuco.

La bandera de la transición
Con esta bandera conocida como la bandera de
transición, los patriotas entraron a Santiago por lo que hoy día es la calle
Independencia en el sector de Mapocho y conquistaron nuevamente la tierra para
nuestro querido país de Chile.
Y nuestra bandera actual, nuestra bandera chilena, trae
algo más que la diferencia de las anteriores, trae una estrella, la estrella de
Chile, una estrella solitaria. A don Bernardo
O’Higgins se le preguntó ¿Por qué la estrella en la bandera nueva? Y él dijo que esta representaba a la Estrella
de Arauco.

Nuestra Bandera actual
Es mi testimonio que nuestra historia patria forma
parte de la historia contenida en el Libro de Mormón. En el libro de Primer
Nefi, capítulo 13 podemos leer:
“Y
aconteció
que el ángel me habló, diciendo: ¡Mira! Y miré, y vi muchas naciones y reinos.
Y me dijo
el ángel: ¿Qué ves? Y yo dije: Veo muchas naciones y reinos. Y me
dijo él a mí: Éstas son las naciones y los reinos de los gentiles”. Primer Nefi
Cap. 13. Vers. 1-3.
Eran las naciones y los reinos de los gentiles que
iban a estar en la tierra en los días de la restauración del evangelio. Más
adelante dice….”Y sucedió que miré, y vi muchas
aguas; y éstas separaban a los gentiles de la posteridad de mis hermanos”.
(Vers. 10), los lamanitas, y luego dice:
“Y
miré, y vi entre los gentiles a un hombre que estaba separado de la posteridad
de mis hermanos por las muchas aguas; y vi que el Espíritu de Dios descendió y obró sobre él; y el hombre partió
sobre las muchas aguas, sí, hasta donde estaban los descendientes de mis
hermanos que se encontraban en la tierra prometida”. (Vers.12) Y nosotros sabemos que ese hombre fue Cristobal Colón, luego él dice “Y aconteció que vi al Espíritu de Dios que obraba sobre
otros gentiles, y salieron de su cautividad, cruzando las muchas aguas” (Vers.
13).
En don Diego de Almagro y don Pedro de Valdivia
nosotros podemos ver reflejados a esos gentiles que vinieron después de Colón.
Don Diego de Almagro vino y se fue, porque encontró que estas tierras eran
pobres, no había oro como él esperaba encontrar, pero si lo había. Luego vino
don Pedro de Valdivia con algo diferente en su mente, él vino a colonizar, a
fundar ciudades, vino a quedarse y nosotros sabemos lo que acontecería, la
Guerra de Arauco.
“Y sucedió que vi muchas multitudes de gentiles sobre la tierra
de promisión, y vi que la ira de Dios vino sobre los descendientes de mis
hermanos, y fueron dispersados
delante de los gentiles, y afligidos”. (Vers. 14)
Y así es como entramos al período de dominio español
conocido como la Colonia, período que culminará con la Independencia de
nuestras naciones: “Y
vi que las madres patrias de los gentiles se hallaban reunidas sobre las aguas,
y sobre la tierra también, para combatirlos. Y vi que el poder
de Dios estaba con ellos, y también que la ira de Dios pesaba sobre todos
aquellos que estaban congregados en contra de ellos para la lucha. Y yo, Nefi, vi que los gentiles que habían
salido de la cautividad fueron librados por el
poder de Dios de las manos de todas las demás naciones”. (Vers. 17-19).
Nuestro país de Chile fue liberado de España, así como
los Estados Unidos lo había sido de Inglaterra, sus madres patrias y así sucedió con cada nación americana, es
decir no fue casualidad todo lo que aconteció. Yo quiero expresar mi testimonio
de que esto es verdadero, nosotros tenemos un conocimiento superior de estas
cosas, a causa del evangelio, a causa de las escrituras y lo comparto en el nombre
de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Rodolfo Acevedo.