lunes, 12 de mayo de 2025

El Testimonio de la Hermana Emma Quilodrán Rodríguez

 

 

Santiago, Chile. 3 de diciembre de 2009

 

El Testimonio de la Hermana Emma Quilodrán Rodríguez

 

 

Hermana Emma Quilodrán Rodríguez

Voluntaria en el Fondo Perpetuo de Educación, 2009.

 

Yo era atea. Y así pasé algunos años. En un momento de mi vida tenía muchos problemas y no tenía salida para ningún lado. Estaba realmente tocando fondo. De repente me acordé de mi hermano Eduardo que vivía en Santiago y que era Santo de los Últimos Días desde hacía 13 años, pero que yo pensaba que era una superstición solamente.

Pero mi caos y dolores eran tan grandes que en un momento me acordé de Dios, a quien yo había dejado olvidado por muchos años. Yo pensaba que yo podía hacerlo todo sola, solo debía ser decidida y responsable, y que no necesitaba a nadie. Claro, mi negación de Dios era absoluta.

Un día mientras caminaba por una calle a hacer las compras, y estando espantosamente cansada de la vida que llevaba, creo que increpé, y digo creo, porque a Dios no se le increpa, sin embargo yo ya no veía una salida para ningún lado, y el dije: ¿Por qué si mi hermano Eduardo, que está al otro lado de la Cordillera no más, no viene a ayudarme? Si tu realmente estás, ¿Por qué no viene mi hermano?.

Lo más hermoso de todo esto fue que a los pocos días, en una población nueva, sin direcciones todavía, en donde yo había comprado un terreno e instalado una prefabricada, allí, llegó mi hermano. ¿Cómo, sin tener dirección ni nada que lo guiara hasta mí? Se fue por los remitentes de mis cartas y preguntando en los trabajos, y llegó.

 

 

Eduardo Quilodrán Rodríguez y Emma Quilodrán Rodríguez.

 

Y YO CREÍ, SÍ DIOS, TÚ ESTAS. Y yo lloraba de felicidad por estar allí con mi hermano. Y él me enseñó a tranquilizarme diciéndome: anda tranquila detrás de la puerta y di: Padre Celestial ayúdame, en el nombre de Tu hijo Jesucristo. Y esto me daba paz. Y esto lo hacía muchas veces. Luego me habló de José Smith, de quien yo no sabía nada; conocía a Pablo, a Moisés, pero a José Smith no.

Pronto empecé a ir a la Iglesia con él y en un momento en que me llamó la atención que todos tomaban la Santa Cena y yo no, siendo que ya hacían 4 meses que asistía y me pasaban de largo. Entonces le pregunté a mi hermano por qué era eso y me respondió que para tomarla había que bautizarse. Le pregunté cómo se hacía eso y me mandó a hablar con el obispo. El obispo me mandó ir al lugar del nuevo domicilio, porque ya había dejado mi casa y mi vida difícil, y así fue como fui a buscar a los misioneros. Al entrar a la Iglesia pregunté por ellos, y me los indicaron que estaban en el jardín.

Yo le toqué el hombro a uno que se dio vuelta y le pregunté si él era Élder Rassmussen porque quería que me diera las charlas para bautizarme. Lógicamente Élder Jeffrey Rassmussen estaba impactado de ver a una investigadora buscando a los misioneros.

A mí me mandaron a la Rama Norte de la Estaca Este, pero ese día era 31 de octubre de 1983 y como era una casa y estaba al lado de una escuela, estaba cerrada, porque ese día volvía la democracia a la Argentina y era día de elecciones. En vista de que ese domingo no habrá reunión allí, me fue a otro barrio, Barrio Belgrano y allí si pude asistir, porque era un edificio de la Iglesia. Allí fue entonces que encontré a Élder Jeffrey Rassmussen y a Élder Andrés Pisano, de Mar del Plata. Empezaron a darme las charlas el 2 de noviembre hasta el 13 de noviembre, fecha en que Élder Rassmussen fue llamado a trabajar en la oficina de la misión, entonces llegó Élder Summall de Canadá, y era su primer destino en su misión, y así fue como el día 20, una semana después, me bauticé.

 

 

Hermana Quilodrán en las puertas Abiertas previas a la re-dedicación del Templo de Santiago, enero 2006.

 

El bautismo fue en el barrio La Boca, el 20 de noviembre de 1983 a las 16 horas. Había otros bautismos. La familia Shaffhauser, chilena, fue quien me acompañó en esta ceremonia: la madre, la hija y dos hijos que venían de su misión. Ese día llovía a cantaros, pero solo por ratos. A la salida ya había pasado la lluvia.

 

Élder Andrés Pisamo, hermana Quilodrpán y Élder Summel, el día de su bautismo, 1983.

 

 

 

Ahora sé sin ninguna duda que Dios vive, que esta es su Iglesia, que la obediencia es muy importante en la vida en todo orden de cosas, y sé que estoy en la verdad. En los 26 años de miembro solo he faltado a la Iglesia por enfermedad.

 

Emma Quilodrán Rodríguez.

30 de noviembre de 2009

 

 

 

Del Historiador Rodolfo Acevedo.

3 de diciembre de 2009

 

El Testimonio del Hermano Ricardo García

 

Ellos Prepararon el Camino

Quiere Usted Ser Feliz

El Testimonio del Hermano Ricardo García

Los Primeros Bautismos en Chile

Muy Temprano por la Mañana el día 25 de noviembre de 1956

 

De izquierda a derecha: Isidro Saldaño, Ricardo García, Graciela Saldaño, Salli Lanzarotti, Élder Verle Allred, Élder Joseph Bentley, hermano W. F. Fotheringham.

Niños de Izquierda a derecha: Craig Fotheringham, Mario Oroztegui, Jo Ann Robinson, Patricio Oroztegui, y Silvia Ortiz.

 

Nueve personas, dos niños americanos y siete chilenos fueron bautizados”.

“Tú sabes que por allá por 1954 pasó por aquí el Presidente David O’McKay, por esos días la Iglesia en Chile estaba en blanco, imagínate una hoja en blanco, él vino de Argentina para ver la posibilidad de establecer la Iglesia en Chile”, así comenzó su relato nuestro hermano Ricardo García, y continuó diciendo:

            “Aquí se entrevisto con el hermano Fotheringham, gerente de la Kodak y miembro de la Iglesia quien también le manifestó al Profeta David O’Mckay la necesidad de enviar misioneros a Chile, informándole también que en su casa se realizaban reuniones con algunos miembros de la Iglesia que trabajaban en la embajada de los Estados Unidos en Chile”.

            El Presidente Mckay le dijo según nos contó el hermano Fotheringham después, que hablaría con el Presidente de la Misión en Argentina y verían que hacer”. “Se fue el presidente McKay y por el mes de junio de 1956 llegaron los misioneros enviados desde Buenos Aires”.

            “Un día ellos pasaron frente a nuestra casa  por la mañana, Perla mi esposa estaba barriendo y se acercaron  ella, le conversaron acerca de quiénes eran y también le dijeron que andaban buscando una casa donde realizar sus reuniones”. El Presidente Valentine de la Misión Argentina mandó a estos misioneros a Chile, su sucesor él Presidente Lorin N. Pace viajaba constantemente a Chile por esos años”.

            “Ellos le preguntaron a Perla donde podrían encontrar una casa, yo por esos años trabajaba en la Sociedad Nacional de Agricultura y por medio de unos amigos encontramos una casa en Campos de Deportes, la cual se arrendó a unos Árabes”.

Yo era medio reacio a .estas cosas, antes me habían visitado muchos mensajeros de otras religiones, pero tradicionalmente me chocaban y no los podía aceptar”.

“Hasta que llegaron estos hombres (los misioneros) y comenzaron a conversar”.

¿Quiere Usted Ser Feliz?

“Lo que me llamó la atención es que me hicieron una pregunta muy única y que no puedo olvidarme, ellos no me hablaron del Libro de Mormón, ni de que eran mormones, se identificaron como miembros de la Iglesia”. Me dijeron, “mire Sr. García, somos misioneros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y tenemos un mensaje para usted, ¿Qué mensaje? Les pregunté, ¿Quiere usted ser feliz?, fue lo que me preguntaron ellos, ¿quiere usted un camino de felicidad para usted y su familia?, es cuestión de que usted lo practique.

“Eso fue lo que me preguntaron y me llamó la atención, los otros me habían hablado mucho de los problemas antagónicos con la Iglesia Católica, pero ellos no me hablaron de eso”.

¿Quiere usted ser feliz? ¿Quiere encontrar el camino para ser feliz?, no le aseguramos que usted lo va a ser, me dijeron los misioneros, depende de que usted quiera serlo, nosotros le proporcionaremos los medios, el medio es el evangelio, nosotros le trataremos de enseñar lo que sabemos, trataremos de darle la partida”.

Continuó el relato el hermano García diciendo: “En la segunda entrevista ya hablaron de los libros canónicos, yo no me di cuenta como fue pasando el tiempo, después yo los vería todos los días”.

 

Sus Primera Reuniones en la Capilla Mormona.

“En las primeras reuniones, nos daba vergüenza cantar, estábamos medio “achunchados”, nosotros mismos limpiábamos el lugar de reuniones, lo pintamos, hicimos los muebles, hicimos un pulpito con una caja de velas que se usaban antiguamente, compramos seis sillas de totora, yo era mal carpintero pero algo hicimos”.

Su Invitación Bautismal

“Un día me llamó el hermano Fotheringham y me dijo: “Hermano García usted está listo para ser bautizado, esto fue por octubre. De repente me encontré con ellos diciendo ¿Qué vamos a hacer?, no hay una pila bautismal, pensamos en ir al mar, pensamos un montón de cosas. “De repente me vi conversando en el lugar donde trabajaba si había un lugar para hacer los bautismos, ellos me decían “estay loco”, “tú y tus cosas raras”.

Mi jefe era el Presidente del Country Club donde habían piscinas, él me dijo que me la podía prestar como a las cinco de la mañana porque después llegaba mucha gente y había que prepararla, así que a la cinco de la mañana salimos a bautizarnos, no teníamos donde vestirnos, lo hicimos detrás de unos arbustos”.

Es el día 25 de noviembre de 1956, muy temprano por la mañana los siete primeros miembros de la Iglesia en Chile se aprestaban para ser bautizados entre ellos, nuestro hermano Ricardo García, la obra misional cosechaba sus primeros frutos.

“La noche anterior al bautismo no dormí nada, estaba muy preocupado, tenía pesadillas, se produjo algo extraordinario, yo veía un grupo de hombres vestidos de blanco que me tiraban de una mano y otros hombres vestidos de negro que me tiraban de la otra, hasta que al día siguiente desperté y nos bautizamos…”

Fuente: Revista Liahona. Páginas Locales,  Diciembre 1996. Rodolfo Acevedo. Estaca Puente Alto.

 

Del Historiador Rodolfo Acevedo

Miércoles 25 de noviembre de 2009

 

 

“Una Conversión Caballuna”


        

Santiago, Chile. Sábado 7 de noviembre de 2009

 

Sacerdocio pionero chileno en la Rama de Ñuñoa en Santiago de Chile.

De izq. a der. Jorge Lazo, Isidro Saldaño, Hugo Plaza (en el centro), Ricardo García y Armando Álvarez.  La fotografía data del mes de julio de 1957


 

“Una Conversión Caballuna”

 

            Hace más de 52 años que tomé contacto con la Iglesia Restaurada, el hecho que produjo esto fue una violenta caída de un caballo, un potro para ser más exacto, el cual monté sin silla ni riendas, solo con un bozal hecho de cuerda. En estas precarias condiciones inicié mi cabalgata.

 

Al salir del fundo de La Reina al camino pavimentado un bus de locomoción conducido por un vecino espantó al potro cuando me dio un sonoro saludo de bocina. El potro dio una brusca frenada seguida de un levantamiento por sobre el cuello del inexperto jinete que cayó pesadamente al suelo siendo luego arrastrado por el caballo que solo pudo ser detenido al enfrentar de lleno un poste de alumbrado con un hombro. Con mucha dificultad logré levantarme del suelo y llegar a mi casa, con un brazo colgando y unas profundas heridas sangrantes. Allí me atendió inicialmente Don Diego, un trabajador agrícola y compositor de huesos, sin embargo me recomendó que fuera a la posta asistencial.

 

            Cerca de la posta vivía un tío político, es decir el esposo de una amiga de infancia de mi madre. Recurrí a mi tío Armando Alvarez con el objeto de que uno de sus hijos me acompañara al centro médico. Al fin de la atención médica quedé con un yeso “estilo Napoleón Bonaparte” (cuello, pecho, brazo y parte de la espalda cubierta).

 

            Al regresar a casa de mi tío, él me dijo: “Acaban de pasar dos misioneros de una Iglesia, yo les dije que si no los recibían en ninguna casa, yo los recibiría”. Al poco rato, estaban los misioneros en la puerta: Élder Joseph T. Bentley y Élder Verle M. Allred, intentaron presentar su mensaje, pero yo tenía intensos dolores así que solo me limité a señalar mi dirección y punto.

 

Los élderes Verle M. Allred y Joseph T. Bentley

que enseñaron el evangelio restaurado al hermano Hugo Plaza.

            Jamás pensé que llegarían, pero allí estuvieron. Con un rudimentario español pero con una amable sonrisa.

            Así comenzó mi conversión, después de haber estudiado más de 12 charlas y cumplido las asignaciones de lectura del Libro de Mormón, un  día 9 de febrero de 1957 fui bautizado junto con mi madre, por el Élder Dale O. Zabriskie, y confirmado por el Élder Allred, en una piscina pública a las 6:30 a.m.

 

            Mi testimonio del evangelio restaurado nunca ha estado en duda, he tenido el privilegio de estudiar y enseñar sus verdades en el Quórum de Élderes, la Escuela Dominical, e Institutos. Puedo testificar de su verdad absoluta contenida en los Libros Canónicos y también en la Revista Liahona, de la cual tengo el privilegio de tener una colección empastada desde el año 1955, es decir, desde el primer número como órgano oficial de la Iglesia.

           

            Así, gracias a la caída de aquel potrillo, logré conocer y aceptar la verdad restaurada. El Señor utiliza diversos medios para dar a conocer su verdad.

 

 

Hermano Hugo Plaza

 

Nota: Esta hermosa mañana de sábado 7 de noviembre de 2009, el hermano Hugo Plaza viajó desde Copiapó con una delegación de su estaca en bus para visitar el Templo de Santiago y realizar ordenanzas. Dejó en la recepción del edificio del Obispado Presidente un sobre conteniendo el relato de su conversión, con el siguiente comentario: “Hno. Acevedo. De acuerdo a lo conversado, le adjunto un apunte que espero cubra los antecedentes por Ud. solicitados. Si necesita más información me puede llamar…” Le saluda. Atte. Hugo Plaza.

 

Del Historiador Rodolfo Acevedo.

Santiago, Chile. Sábado 7 de noviembre de 2009.

Presidente Russell M. Nelson y su paso por Chile

  Presidente Russell M. Nelson y su paso por Chile Por Cristobal E. Acevedo. El 27 de septiembre de 2025, a la edad de 101 años, falleció e...