LA CITA DEL ARRIBO
DE LEHÍ A CHILE
Una antigua Teória en las raíces del Evangelio Restauración
Por Rodolfo A. Acevedo (1951-2012)
Historiador del Área Chile — La Iglesia
de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Chile
Edición preparada por Cristobal E.
Acevedo Creador de contenido “Algo muy Bueno”
Revisada por Juan Rodríguez Layana,
Orientador Familiar mención en Relaciones Humanas, U. de los Lagos, Diplomado
Universitario de Capacitación Docente en Neurociencias.
CHILE Y
EL LIBRO DE MORMÓN
La referencia más antigua que relaciona a
nuestro país de Chile con la historia de la Iglesia de Jesucristo de los Santos
de los Últimos Días, y especialmente con la historia contenida en el Libro de
Mormón, data del año 1836 y dice relación con el viaje de Lehi desde Jerusalén
hacia la tierra prometida en el año 600 antes de Cristo. La cita fue registrada
por Frederick G. Williams, aun cuando también ha sido atribuida por algunos
investigadores al propio profeta José Smith.
Esta cita, que tuvo un fuerte eco posterior
en el liderazgo de la Iglesia especialmente durante el siglo XIX, señala lo
siguiente:
“La ruta que Lehi
siguió desde la ciudad de Jerusalén hasta el lugar donde él y su familia se
embarcaron: ellos viajaron casi en dirección sur-sureste hasta que llegaron al
grado diecinueve de latitud norte; luego, más o menos al este del Mar de
Arabia, navegaron en dirección sureste y arribaron al continente de Sudamérica,
en Chile, a treinta grados de latitud sur”.[1]
El testimonio del Élder Rulon S. Wells
(1925)
Un eco posterior de esta declaración, ya en
el primer cuarto del siglo XX, lo encontramos en las palabras que pronunciara
el Élder Rulon S. Wells en la Conferencia General de octubre de 1925, poco
antes de salir a servir una misión en Sudamérica. En esa ocasión él expresó:
“Esta fue la tierra que
le fue dada a la simiente de Abraham como una herencia sempiterna para ellos.
Pero aquí lo tenemos pronunciando la bendición sobre la cabeza de José: “Rama
fructífera es José, rama fructífera junto a una fuente, cuyos vástagos se extienden
sobre el muro”. ¿Qué significa? ¿No significa que esta bendición fue cumplida
cuando el padre Lehi abandonó las costas de la antigua Arabia y cruzó las
grandes aguas —aun el poderoso Océano Pacífico— y arribó probablemente en la
costa oeste de Chile, en Sudamérica…?»
¿Arribó Lehi a Chile?», de Frederick G.
Williams
En su obra “¿Arribó Lehi a Chile?”, Frederick G. Williams[2],
profesor de la Universidad de California y bisnieto del autor de la cita
original, señaló que:
“Desafortunadamente, el
origen de esta declaración no es claro. Algunas tradiciones han señalado que
José Smith o Frederick G. Williams la recibieron por medio de la revelación[3]”.
Independiente de los debates que hayan
surgido sobre el origen de esta cita, o en relación con la propia geografía del
Libro de Mormón, lo cierto es que el documento que menciona a Chile existe
escrito de puño y letra de Frederick G. Williams. En nuestra propia Biblioteca
Nacional de Chile podemos leer directamente, de una edición del año 1874
publicada en Salt Lake City, las palabras del Élder Parley P. Pratt, quien
señaló que:
“Por esta ciencia los
profetas Lehi y Nefi vinieron con una colonia desde Jerusalén, en los días de
Jeremías el Profeta, y después de viajar por ocho años en el desierto de
Arabia, llegaron a las costas del mar, construyeron un barco, consiguieron del
Señor una brújula (Liahona) para guiarse en el viaje, y finalmente arribaron a
salvo a las costas de lo que es ahora llamado Chile, en Sudamérica[4]”.
Portada de la obra “Key to the Science
of Theology”, de Parley P. Pratt, a disposición del público lector en la
Biblioteca Nacional de Chile.
El Compendio de las Doctrinas del Evangelio
(1884)
Algunos años después, sin embargo, en un
pequeño libro llamado A Compendium of the Doctrines of the Gospel (Un Compendio
de las Doctrinas del Evangelio), publicado en 1884 por los Élderes Franklin D.
Richards y James A. Little, encontramos la siguiente declaración:
“Viajes de Lehi —
Revelación a José el Vidente. El curso que Lehi y su compañía siguieron desde
Jerusalén hasta el lugar de su destino: ellos viajaron hacia el sur, en
dirección sureste, hasta llegar al grado diecinueve de latitud norte; entonces,
casi al este del Mar de Arabia, navegaron en dirección sureste, y arribaron al
continente de Sudamérica, en Chile, a treinta grados de latitud sur.[5]”
Ninguna fuente es dada para esta información,
más allá de la declaración introductoria de que fue una revelación a José el
Vidente, lo cual, por supuesto, significa José Smith.
La hipótesis geográfica de George Reynolds
“Si nosotros aceptamos
la visión comúnmente sostenida —declarada por el Élder George Reynolds, entre
otros— de que el lugar de desembarco fue en las costas de Chile, a unos 30
grados de latitud sur, podemos suponer que Lehi y su colonia se embarcaron en algún
lugar de las costas del actual sultanato de Omán, en Arabia, y que su curso fue
fijado al sureste. Al principio ellos deben haber encontrado vientos adversos y
tal vez un mar turbulento, pero, mientras alcanzaban el paralelo 30, los
vientos cambiantes podrían haber sido favorables para navegar hacia el sur de
Australia, entre ese continente y Tasmania, y luego al norte de Nueva Zelandia
hacia la costa de Chile. La bahía más cercana en la ruta de los vientos del
norte sería el lugar donde hoy se ubica Coquimbo, no lejos de Valparaíso.
Coquimbo tiene una de las mejores bahías de Chile… y no está muy lejos de las
montañas andinas… su latitud es 30 grados sur[6]”.
Si asumimos que el desembarco ocurrió en
Sudamérica, a treinta grados de latitud sur, donde se encuentra la ciudad de
Coquimbo, no lejos de Valparaíso, también podemos suponer que los colonos, en
su debido tiempo, viajaron hacia el norte, hasta lo que hoy es el valle del
Cuzco, en Perú, por la ruta de la región del lago Titicaca, en Bolivia. Como se
ha señalado, los incas del Perú tenían una tradición según la cual habían
llegado al valle después de un viaje que les había tomado ocho años, y no es
imposible que futuras investigaciones encuentren la verdadera conexión entre
esa tradición y los registros de Nefi.
El relato de Nancy C. Williams
Una declaración similar es atribuida a
Frederick G. Williams y pareciera estar asociada, de alguna forma, con el
tiempo de los servicios dedicatorios del Templo de Kirtland, en marzo de 1836.
Este relato, presentado por Nancy C. Williams en su libro After One Hundred
Years (Después de Cien Años), incluye la misma información básica, aunque
contiene algunas variantes respecto de la publicada en el Compendio. Nancy C.
Williams indicó que Frederick G. Williams primero escribió el relato con lápiz,
junto con otras notas —presumiblemente en la dedicación del Templo de
Kirtland—, y que después, de vuelta en casa, lo reescribió con tinta en otra
hoja de papel. Se ha dicho que tanto la copia a lápiz como la copia a tinta
fueron donadas a la Oficina del Historiador de la Iglesia, en Salt Lake City,
en la década de 1860, por el hijo de Frederick, Ezra.
Frederick G. Williams había servido como
escriba del profeta José Smith y, también por un tiempo, como su consejero en
la Primera Presidencia de la Iglesia. Lo cierto es que el papel donde se
encontró esta cita fue escrito de puño y letra por el hermano Williams. Más que
teorizar sobre su origen, lo que se pretende al presentar este hecho aquí es
señalar algo cierto también: que el nombre de Chile estuvo en las mentes y en
el pensamiento de los pioneros en los primeros días de la Restauración, como
una de las posibilidades de desembarco de la familia de Lehi en algún lugar de
lo que hoy es el territorio chileno.
Quizás por ahora, y respetando las opiniones
que cada cual pueda tener respecto de este tema —y considerando que el Libro de
Mormón no es un texto de geografía—, atengámonos a leer la descripción que hace
Nefi del lugar donde arribaron en América, la tierra prometida a la que hace
referencia el registro que se halla en 1 Nefi 18:23-25:
«Y ocurrió que después que hubimos navegado por el espacio de muchos días, llegamos a la tierra prometida; y avanzamos sobre la tierra, y plantamos nuestras tiendas; y la llamamos la tierra prometida. Y aconteció que empezamos a cultivar la tierra y a plantar semillas; sí, sembramos todas las semillas que habíamos traído de la tierra de Jerusalén; y sucedió que crecieron extraordinariamente; por tanto, fuimos bendecidos en abundancia. Y ocurrió que encontramos en la tierra de promisión, mientras viajábamos por el desierto, que había animales de toda especie en los bosques: tanto la vaca como el buey, y el asno, y el caballo, y la cabra y la cabra montés, y toda clase de animales silvestres, los cuales el hombre podía utilizar. Y hallamos toda clase de minerales, tanto oro, como plata, como cobre».[7]
El testimonio de John M. Whitaker (1887)
Desde el momento en que se escribió la cita,
en 1836, señalando las costas de Chile como lugar de arribo del profeta Lehi y
de su familia, hasta bien avanzado el siglo XIX los autores todavía se hacían
eco de esta enseñanza, siendo ejemplo de ello el siguiente escrito de John M.
Whitaker, publicado en 1887:
«Cuando el joven Nefi
escuchó a su padre hablar de la destrucción de Jerusalén, pidió poderosamente
al Señor conocer su voluntad, para poder escapar a la indignación y a la ira de
Dios. El Señor le dijo que, si era humilde y fiel, sería un instrumento en sus
manos para inaugurar una dispensación en “la tierra prometida”. De acuerdo con
ello, el joven escuchó la voz del Señor y “guió los barcos hacia la tierra
prometida”. Es por ello que nosotros no estamos obligados a investigar por
medio de la ciencia o de las inscripciones sobre las rocas, sino por medio de
la revelación. Estamos también obligados con la revelación por la información
que hemos recibido a través del profeta José Smith, de que Nefi y sus hermanos
arribaron a la costa occidental de Chile a unos 30° de latitud sur, cerca de —o
en— una pequeña bahía donde se ubica la nortina y moderna ciudad de Coquimbo…
por las presunciones y sermones que se han predicado, la gente ha llegado a
concluir que los “chilenos” son descendientes del pueblo de Nefi[8]».
Incluso en una Edicion del Libro de Mormón de 1879, cuando Orson Pratt incorporó la division en capitulos y versiculos, así como notas al pie,incluyo la referencia en 1 Nefi 18:21-25 que reflejaba la creencia de la época de que Lehi habia arribado en las costas de Chile, tal como se puede apreciar en la imagen de abajo:
❧
Desde la cita registrada por Frederick G. Williams en 1836 hasta las palabras de los presidentes y élderes que la sucedieron, el nombre de Chile permanece unido, de manera silenciosa pero constante, a las páginas más tempranas de la Restauración. Sea cual sea la interpretación geográfica que cada lector prefiera dar a estas citas, lo que perdura es el hecho histórico: que ciento noventa años antes de que la Iglesia echara raíces formales en nuestro territorio, el nombre de Chile ya había sido pronunciado por quienes escribían las primeras páginas de esta fe restaurada.
Cristobal E. Acevedo
2026
En
Celebración de los 70 años de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los
Últimos Días en Chile
[1]Cita en inglés de Parley P. Pratt sobre la relación
del viaje de Lehi y Chile: "By this science the Prophets Lehi and Nephi
came out with a colony from Jerusalem, in the days of Jeremiah the Prophet, and
after wandering for eight years in the wilderness of Arabia, came to the sea
coast, built a vessel, obtained from the Lord a compass to guide them on the
way, and finally landed in safety on the coast of what is now called Chili, in
South America". Otras referencias de textos en inglés que muestran que
Lehi y sus seguidores arribaron a la costa occidental de Chile son las
siguientes: Richards and Little, Compendium, 1898 ed., p. 289; Pratt, Parley
P., Key to Theology, 5th ed., p. 33; 9th ed., p. 30; Reynolds, Myth of the
Manuscript Found, p. 44; Reynolds, Story of the Book of Mormon, pp. 41, 302;
Pratt, Orson, Remarkable Visions, p. 7; Cannon, George Q., Life of Nephi, p.
68; Reynolds, Dictionary of the Book of Mormon, p. 187; Brooks, Melvin R.,
L.D.S. Reference Encyclopedia, Bookcraft, Inc., Salt Lake City, Utah, 1960, p.
70; El Averiguador Universal, 71.459; Diario El Mercurio, domingo 12 de agosto
de 1962; A Book of Mormon Treasury: Selections from the Pages of the
Improvement Era [Salt Lake City: Bookcraft, 1959], 130.
[2]Nombre original del trabajo escrito por el hermano
Frederick G. Williams: "Did Lehi Arrive in Chile?".
[3]Cita de Frederick G. Williams.
[4]Cita de Parley P. Pratt. "Key to the Science of Theology"
[5]Cita de Franklin D. Richards y James A. Little. A Compendium of the Doctrines of the Gospel
[6]George Reynolds and Janne M. Sjodahl, Commentary on the Book of Mormon, edited and arranged by Philip C. Reynolds, 7 vols. [Salt Lake City: Deseret Book Co., 1955-1961], 1: 192.
[7]Cita del Libro de Mormón: 1 Nefi 18:23-25.
[8]John M. Whitaker, "Chile and its
Inhabitants", The Contributor, febrero de 1887, vol. 8, Salt Lake City, p.
150.
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