Para mi familia, hermanos y amigos. En este blog irá quedando reflejado gradualmente mi contribución a la Iglesia de Jesucristo de los Santo de los Últimos Dias a través del tiempo y de mis escritos, investigaciones y traducciones, como un legado para las futuras generaciones y con la vista fija en el engrandecimiento de la obra de Dios en nuestro querido país de Chile. Que el Señor les bendiga, Con aprecio, Rodolfo A. Acevedo. 23 de septiembre de 2011
¿Quiénes eran, de donde habían salido esos hombres
de los que tanto se habla y tan poco se sabe?
Estados
Unidos, Gran Aventura del Hombre
Arturo
Aldunate Phillips,
escritor
chileno.
1942
“Algo Muy Bueno”
Sé que muchos también hoy
día se preguntan por el origen de la palabra “Mormón” y porque a los miembros
de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se les llama mormones,
así que para responder a esta pregunta y atendiendo al significado de la
palabra “mormón” me remitiré a lo que el propio profeta José Smith escribiera
sobre el tema:
“…yo puedo decir, sin temor, que la
palabra “Mormón” existe independientemente de la erudición y sabiduría de esta
generación. Sin embargo, antes de dar una definición de la palabra permítaseme
decir que la Biblia, en su significado más extenso, quiere decir bueno; porque
el Salvador dice, según el evangelio de S. Juan, “Yo soy el buen pastor”; y no
es perogrullada decir que la palabra “bueno” es de las más importantes que se
usan, y aunque se conoce por varios nombres en los diferentes idiomas, su significado
no cambia, y siempre es lo opuesto de “malo”. En el sajón (inglés) se dice
“good”; en danés, “god”; en godo “goda”; en alemán, “gut”; en holandés, “goed”;
en latín, “bonus”; en griego, “kalos “; en hebreo, “tob”; y en egipcio, “mon”.
De modo que añadiéndole la contracción “mor”, tenemos la palabra “mormón”, que
significa literalmente “muy bueno”.1
Y ahora como estamos
iniciando este estudio de la historia de la Iglesia de Jesucristo de los Santos
de los Últimos Días o “mormona” como mayormente se le llama o se le conoce en
Chile y su relación con nuestro país, permítaseme decir que el nombre del país
de Chile también desde sus orígenes ha tenido la connotación de ser “lo mejor de una cosa” y podemos decir basándonos tan solo en este
elemento básico de raíz etimológicaque
el encuentro histórico entre “mormones” y “chilenos” fue en realidad “algo muy bueno” para el progreso de la vida
espiritual de nuestra nación.
Ya en mi niñez aprendí
sobre el origen del nombre de Chile y había varias teorías que trataban de
explicarlo, siendo algunas de ellas las siguientes:
“el nombre de Chile con que los
aborígenes designaban a nuestro territorio existió desde tiempos muy antiguos.
Fue transmitido por los indios peruanos a los conquistadores españoles” y sobre
el origen de este vocablo hay dos hipótesis. La más fundamentada es que se deba
a la palabra Tchili, del antiguo idioma quichua, que significa frío o nieve,
nombre con que los indios designaron el río y el valle de Aconcagua. Ellos
llamaban a la región Chili-mapu (tierra de Chile) y al mismo tiempo su idioma
era el Chili-dugu (lengua de Chile).”[2]
La otra hipótesis sugería
la posibilidad de que el nombre de nuestro país proviniera del grito de las
aves llamadas hoy triles, muy comunes entonces, que durante su vuelo repiten: “chi-lí, chi-lí”.
Los estudiosos también han
asociado el nombre de Chile con el nombre de un cacique del valle de Aconcagua
llamado Chili o Tili que dio su nombre a ese fértil valle desde tiempo inmemorial, sin embargo muy poco se ha citado el hecho de que el
nombre de Chile está asociado también desde tiempos inmemoriales con el
significado de ser “lo mejor de una cosa” y para corroborar ello me referiré al texto,“Chile-sus aborígenes y origen de su nombre” de don José Toribio Medina
quien en parte de su ensayo escribió:
“Cuando el inca Viracocha, allá por
los comienzos del siglo XV, visitaba los territorios de Tarapacá que sus
generales acababan de incorporar por la fuerza de las armas a su real corona,
presentáronse en su campamento ciertos embajadores tucmas, y le hablaron así:
“Te hacemos saber que lejos de nuestra tierra, entre el sur y el poniente, está
un gran reino llamado Chili, poblado de muchas gentes, con los cuales no
tenemos comercio alguno, por una gran cordillera de sierra nevada que hay entre
ellos y nosotros; más, la relación tenemos de nuestros padres y abuelos. Y
pareciónos dártela para que hagas por bien de conquistar aquella tierra”[3]
Citando
por otro lado al historiador Diego Rosales, él escribió que: “debemos, pues, deducir…que Chili es un vocablo que
puede atribuirse propiamente al idioma quichua, y cuyo significado verdadero,
“lo mejor de una cosa”, explica perfectamente la frecuencia con que ha sido
empleado tratándose de lugares, así como se explica que llegara a nosotros por
la conquista de los incas. Por tanto concluye Rosales,“no tiene nada de extraño
que las huestes peruanas que arribaron al valle de Aconcagua después de haber atravesado
regiones más o menos estériles, admiradas de su fertilidad y hermosura, lo
llamasen Chili.”[4]
También don Vicente Carvallo y Goyeneche escribió
que: “el río Aconcagua, que fertiliza los
valles de sus riberas hasta su desembocadura en el mar, de tiempo inmemorial se
llama Chili, y dio su denominación a la llanura de Quillota, de donde se
llevaban a la ciudad del Cuzco gruesas cantidades de oro, que generalmente se
decían iban de Chili, y a mi ver, de este principio vino que los españoles
diesen este nombre a todo el país, mudando la i en e”.[5]
Habiendo tratado
brevemente acerca de los orígenes y significado de los nombres de “Mormón” y
“Chile” a manera de introducción en este trabajo, y en su connotación de ser “muy
bueno” por un lado y “lo mejor de una cosa” por el otro, podemos decir sin
temor a equivocarnos que el encuentro entre chilenos y mormones fue algo muy
bueno, lo cual se ha visto manifestado en los frutos de la Iglesia y de sus
miembros tras 50 años establecida en nuestro territorio. Pasaremos ahora a
analizar los antecedentes que dan cuenta de la restauración del evangelio de
Jesucristo y de su historia como sinónimos también de “buenas nuevas” para los
habitantes de esta larga, estrecha y hermosa geografía chilena.
Rodolfo A. Acevedo A.
Santiago, Chile.
1 José Smith, Enseñanzas del Profeta José Smith. Publicado por la Iglesia de
Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Salt Lake City, Utah. 1954
p. 364-66.
[2]José Toribio Medina, Ensayos, Chile.- Sus Aborígenes y Origen de su Nombre.
Ed. Del Pacífico, Santiago, Chile, 1952. p.40. Ver también de Manuel Torres
Marín, El Nombre de Chile y otros ensayos, Ed. Andrés Bello, Santiago, Chile,
1988. pp. 9-18.
[3].Gracilazo de la Vega, Comentarios
Reales de los Incas, citado pro José Toribio Medina, Ensayos. op.cit. p. 33.
El nombre de Chile guarda entre sus
letras el nombre del Patriarca Lehi, y para sus descendientes que habitaron sus
tierras, al momento de la llegada del conquistador español, su nombre
significaba “Lo mejor de una cosa”.
El propio conquistador español don
Pedro de Valdivia escribió sobre las bondades de esta tierra en una carta que
dirigiera al emperador Carlos V y cuyo texto es el siguiente:
“Y para que haga saber a los
mercaderes y gentes que se quisieren venir a avecindar, que vengan, porque esta
tierra es tal que para poder vivir en ella y perpetuarse no la hay mejor en el
mundo; dígolo porque es muy llana, sanísima, de mucho contento, tiene cuatro
meses de invierno no más, que en ellos, si no es cuando hace cuarto de luna,
que llueve un día a dos, todos los demás hacen tan lindos soles, que no hay
para qué llegarse al fuego. El verano es tan templado y corren tan deleitosos
aires, que todo el día se puede el hombre andar al sol, que no le es importuno.
Es la más abundante de pastos y sementeras, y para darse todo género de ganado
y plantas que se puede pintar, mucha y muy linda madera para hacer casas,
infinidad otra de leña para el servicio de ellas, y las minas riquísimas de
oro, y toda la tierra está llena de ello, y donde quiera que quisieren sacarlo
allí hallarán en que sembrar y con que edificar y agua, leña y yerba para sus
ganados, que parece lo creo Dios a posta para poderlo tener todo a la mano”.[1]
Estas palabras de Valdivia nos hacen
evocar otras palabras inspiradas escritas por el profeta Nefi casi dos mil años
antes, en las que se refirió a la tierra prometida en la cual fueron bendecidos
con abundancia, con suelos fértiles para sus semillas, con animales de toda
especie y toda clase de minerales.
Ente los años 600 y 592 antes de
Cristo el propio profeta Nefi registró otras palabras que relataban su visión
del destino de América y por lo tanto de nuestro país, el cual se inserta en el
destino de esta tierra escogida como un todo, y es con esta perspectiva
histórica y espiritual que los Santos chilenos celebramos este año los 180 años
de nuestra vida como nación independiente.
De acuerdo con la visión de Nefi[2]
el redescubrimiento de estas tierras americanas por parte de Cristóbal Colón
llevaba en su seno la semilla de la futura liberación de estos pueblos del
dominio monárquico de sus madres patrias (Inglaterra, Portugal y España),
habiendo sido estos acontecimientos “preordinados en los concilios eternos” y
sus actores, inspirados por el Espíritu Santo.
Esta lucha por la libertad de las
naciones americanas se dio primeramente en Norteamérica y posteriormente en
forma simultánea en casi todos los países de Sudamérica a principios del siglo
XIX, en cumplimiento de una profecía y como una preparación para los días en
que el evangelio de nuestro Señor Jesucristo sería restaurado en la tierra,
hecho maravilloso que comenzaría a gestarse en la primavera de 1820, cuando el
joven campesino llamado José Smith vio a Dios Padre y al Hijo Jesucristo en una
arboleda de Nueva York.
Este es el significado espiritual y
profundo de nuestro día patrio 18 de septiembre de 1810, año en que además de
iniciarse la gestación de nuestra independencia política de España, se echarían
las bases para nuestra futura independencia espiritual.
Cada corazón Santo de los Últimos
Días guarda este maravilloso conocimiento de la visión de Nefi y de que la
Independencia de nuestro país fue un acto inspirado por Dios, y también el
deseo de que este conocimiento llegue a cada corazón de nuestra patria en la
esperanza, también profetizada, de que un día la Iglesia llegaría a ser la
principal influencia espiritual en nuestro país[3].
[1]Cartas de
Relación de la Conquista de Chile por Pedro de Valdivia.
1981. El AÑO EN QUE SE CREO EL CENTRO DE
ENTRENAMIENTO MISIONAL EN CHILE.
Muchas cosas importantes e
interesantes para el progreso de la Iglesia en Chile sucedieron en el mes de
julio de 1981. Entre ellas los inicios de los trabajos de la construcción del
Templo de Santiago fue algo que nos emocionó.
Ese mismo mes el élder Fernando
Caballero asumía su función como Presidente de la Misión de Chile Osorno,
convirtiéndose de esta manera en el primer líder de la Iglesia chileno que era
llamado a tal posición.
Mientras tanto en la nortina ciudad
de Arica, ese mismo mes de julio, se bautizaba el miembro de la Iglesia N°
100.000 en Chile, después de 25 años de ardua y fructífera labor misional.
Todo lo anterior no era sino una
muestra de la fuerza y presencia que gradualmente la Iglesia había ido ganando
en nuestro país. Presencia que se acrecentaría justamente al comenzar la década
de los años ochenta cuando las autoridades de la Iglesia en Lago Salado
anunciaron la construcción de un Templo en Chile.
SURGE
LA NECESIDAD DE UN CENTRO DE ENTRENAMIENTO MISIONAL EN CHILE
Los números cada vez más crecientes
de misioneros chilenos, la necesidad de capacitarlos adecuadamente y la certeza
de que pronto tendríamos un templo funcionando en nuestro país llevaron a las
autoridades de la Iglesia a considerar la posibilidad de crear un Centro de
Entrenamiento Misional en Chile.
Las gestiones con
este propósito emprendidas por el Élder A. Delbert Palmer, quien es estos
momentos servia como Representante Regional en Chile, tras servir como Director
del Centro de Entrenamiento Misional en Sao Paulo, Brasil, tuvieron feliz
resultado el día 13 de julio de 1981, dían en que se organizó el Centro de
Entrenamiento Misional en Santiago de Chile.
LOS
PRIMEROS DIAS DE VIDA DEL CENTRO DE ENTRENAMIENTO MISIONAL EN CHILE
En sus comienzos el Centro de
Entrenamiento Misional funcionó bajo la supervisión del Administrador Ejecutivo
del Área, el Élder Gene R. Cook y la coordinación del Élder A. Delbert Palmer.
Como Directores fueron llamados los
hermanos Joseph Farnsworth y Hanna Launa Farnsworth, originarios de Tucson,
Arizona, quienes al momento de recibir este llamamiento servían como misioneros
de tiempo completo en la Misión de Chile Santiago Norte
La misión de los hermanos Farnsworth
al frente del Centro de Entrenamiento Misional sería breve ya que por razones
médicas debieron de viajar de regreso a los Estados Unidos.
Sin embargo a pesar de que pudieron
brindar tan solo cuatro meses de su vida en esta hermosa posición no fueron
pocos los jóvenes que se vieron tocados por su dedicación y amor por la obra.
LOS FARNSWORTH DE MESA, ARIZONA.
COMISIONADOS A SERVIR.
Antes de que se llamara a los nuevos
Directores del Centro de Entrenamiento Misional en reemplazo de los hermanos
Farnsworth, otro matrimonio Farnsworth, los hermanos Joseph A. Farnsworth y su
esposa Dorma Farnsworth de Mesa, Arizona, fueron comisionados paras servir como
Consejeros o Directores interinos del Centro de Entrenamiento Misional.
El hermano Joseph A. Farnsworth
servía en esos momentos como Representante Regional en Chile y su nueva
asignación como “Adviser” del C.E.M., la cumpliría desde diciembre de 1981
hasta julio de 1982, mes en que fue llamado un matrimonio chileno a servir como
Directores del Centro de Entrenamiento Misional, los hermanos Guillermo
Arredondo Albarrán y su esposa Juana Alfaro de Arredondo.
UN MATRIMONIO CHILENO, LOS NUEVOS
DIRECTORES DEL C.E.M.
El Élder A. Delbert Palmer en una
carta dirigida en septiembre de 1981 al Departamento Misional había sugerido la
posibilidad de llamar un matrimonio chileno para servir como Directores del
C.E.M., posibilidad que se hizo cierta justamente un año después de que
comenzara sus funciones en Chile el Centro de Entrenamiento Misional.
Fue con mucho gozo que los hermanos
Arredondo iniciaron sus servicios en el C.E.M. aquel día 4 de julio de 1982,
llamamiento este que cumplieron hasta fines de 1985, constituyéndose este
tiempo para ellos en una experiencia rica en lo espiritual e inolvidable tras
departir con miles de jóvenes tanto chilenos como extranjeros que comenzaban la
maravillosa experiencia de su misión.
Al C.E.M. de Chile vinieron a
recibir capacitación jóvenes de Perú, Ecuador, Bolivia, Colombia y Argentina.
LAS
INSTALACIONES FÍSICAS DEL C.E.M.
Por un período relativamente largo
de tiempo los misioneros recibieron instrucción de dedicados maestros en las
antiguas salas de Educación Primaria del antiguo Colegio Deseret, cuyo edificio
principal estaba siendo remodelado en esos momentos para convertirse en las
futuras oficinas del Obispado Presidente.
Este edificio en refacción no solo
albergaría a las oficinas del Obispado Presidente con todos sus estamentos
administrativos sino que también serviría de sede al Centro de Entrenamiento
Misional, cuyas instalaciones serían inauguradas por el Élder Gene R. Cook el
día 14 de enero de 1983, en el segundo piso del edificio, ubicadao en las
cercanías del Templo de Santiago.
EL
OBISPO PAUL LLOYD Y SU ESPOSA GWENDOLYN
A los hermanos Arrendondo les sucedió el
matrimonio formado por los hermanos Paul Lloyd y su esposa, Gwendolyn Lloyd,
originarios de Provo, Utah.
El Presidente Lloyd había servido en
su juventud una misión en Argentina y junto a su esposa había servido como
presiente de la Misión Venezuela.
La misión de los hermanos Lloyd como
Directores del C.E.M. se extendió desde noviembre de 1985 hasta agosto de 1987,
exresabdo el Presidente Lloyd al fin de su misión que de todas las
oportunidades misionales en su vida, la experiencia vivida en nuestro país al
frente del Centro de Entrenamiento Misional había sido la más enriquecedora.
LOS ACTUALES DIRECTORES: EL
PRESIDENTE JOHN A. DAVIS Y SU ESPOSA ADA DAVIS.
El espíritu de servicio de los
actuales Directores del C.E.M., los hermanos John A. Davis y su esposa, Ada
Davis, no es sino el reflejo de dos vidas dedicadas desde siempre a servir en
la obra del Señor y es ene se espíritu que ellos manifiestan su deseo de ver a
muchos jóvenes chilenos saliendo a servir una misión.
El Centro de Entrenamiento Misional
seguirá siendo una experiencia espiritual para cada hijo de Dios llamado a
servir, ayudando de esta manera a cumplir la más hermosa tarea de nuestro día,
esto es, la de volver el corazón de los padres hacia los hijos y el de los
hijos hacia los padres. Liahona Mayo de 1988. Páginas Locales.
Reunión
especial con misioneros históricos en Manuel de Salas 401
Por Rodolfo Acevedo
8 de octubre de 2011
El
siguiente artículo es una transcripción de la presentación histórica a ex
misioneros de la Misión Chilena.
Queridos
hermanos, para un historiador hablarle a la historia es difícil, porque ustedes
son la historia, aquellos que han vivido esa historia; por lo tanto, queridos
hermanos, perdónenme. Sin embargo, quiero expresarles a ustedes todo mi
aprecio; yo creo que conozco a muchos de ustedes sin haberles visto antes, a
través de los registros históricos que tenemos acá en Chile y a través de las
fotografías de los misioneros. Quiero rendir tributo a los dos misioneros que
me enseñaron las charlas misionales y me bautizaron, el Élder Robert Schallock
y el Élder Steve Cherry, ambos de California y tan solo anoche Élder
Schallock me escribió expresando la pena y el dolor de no poder estar aquí en
Chile.
Élder Steve
Cherry y Élder Robert Schallock
Al
mencionar a uno u otro misionero, el agradecimiento es el mismo, por todo
lo que ustedes hicieron. Aquí frente a mi está Élder Jesperson, quien fue mi
compañero en la misión; él vino con su familia, ¿no es un acto de amor el hecho
de que él haya venido a Chile en este momento? Elder Haynie, Élder
Vilugrón, fueron mis líderes en la Misión y aquí están, y así podría mencionar
a todos.
Los hermanos Haynie y Warren
Familia Jesperson y familia Fife
Rodolfo Acevedo y familia Peters
(Ruth y Lincoln)
Tengo
una pequeña presentación acerca de la historia de la Iglesia en Chile. Quiero
decirles a ustedes que cuando conocí la Iglesia jamás antes había escuchado el
nombre del Profeta José Smith; yo tenía 17 años, pero hasta ese momento en
ningún libro lo había leído. Tampoco había escuchado nada acerca de los
mormones; sin embargo, cuando los misioneros nos enseñaron las charlas, en dos
meses estábamos bautizados. ¿Qué produjo eso?, ustedes lo saben, saben
cómo el Señor quiere que enseñemos cuando somos misioneros y siempre. Sin duda
que el espíritu del Señor había estado presente en esas charlas.
José Smith
Como
les dije, del profeta José Smith yo no había visto imágenes, no había escuchado
nada; sin embargo, ahora y en la corta estadía de él en la tierra, al meditar
todo lo que él nos dejó, el legado del Profeta José Smith, es algo
realmente impresionante.
La Primera Visión
Por
supuesto, si no había escuchado nada del profeta, ni de su Primera Visión,
uno tenía que ganar un testimonio de él. Mi familia era católica y nosotros nos
habíamos criado en ese ambiente, sin embargo cuando los misioneros nos
enseñaron, aceptamos esa verdad.
Después
aprendimos del martirio del profeta José Smith, y que sus
perseguidores, que acabaron con su vida, pensaron que con su muerte se
acababa el mormonismo; pero sabemos que no fue así, como dijo una vez el
Presidente Gordon B. Hinckley, ''hoy día muy pocos se acuerdan del Gobernador
Ford, pero muchos y millones se acuerdan del Profeta José Smith''.
Martirio de José Smith (1844)
Para
buscar información sobre la Iglesia en Chile, sobre los mormones, y sobre la
época de los pioneros, investigué en la Biblioteca Nacional de Chile, y
realmente fue como buscar una aguja en un pajar, es decir, bueno, ¿por dónde
empiezo?. El Mercurio de Valparaíso ya se publicaba en los primeros años de la
restauración y empecé a revisar los diarios hoja por hoja y la noticia
más antigua que encontré fue esta: “Otras veces los miembros de una nueva secta
religiosa conocida con el nombre de “Marmons...”; yo supuse mormones, por
eso añado la siguiente imagen.
Noticias
de los mormones publicadas en Chile.
El
Mercurio de Valparaíso, 8 de julio de 1840.
Esa
noticia es correcta queridos hermanos, exacta, expresa muy bien lo que pasaba
con los pioneros en esos años y eso fue publicado en El Mercurio de Valparaíso
en 1840.
Las Montañas Rocosas.
Sabemos
que el presidente Brigham Young, sucesor del profeta José Smith, llevó a los
Santos a las Montañas Rocosas. El profeta José Smith había dicho que el pueblo
de Sión, los Santos, irían finalmente a establecerse en esas montañas; entonces
lo que hizo el presidente Young no fue más que seguir esa instrucción, o ese
conocimiento que había recibido del profeta José.
En
1842 el profeta José Smith había declarado que sus seguidores continuarían
siendo perseguidos pero que muchos “construirían ciudades y vio a los Santos
llegar a ser un pueblo poderoso en medio de las Montañas Rocosas”.
El éxodo desde Nauvoo.
En
el mismo momento que los Santos salen de Nauvoo, hay otro grupo que
sale desde Nueva York, y ustedes conocen la historia del Brooklyn, ¿no es
cierto?, los hermanos que viajaron por el Océano Atlántico hacia el extremo sur
de Sudamérica con destino de California, para desde allí viajar a las Montañas
y unirse al grupo principal de la Iglesia.
El Brooklyn
El
siguiente párrafo es otra noticia de los Estados Unidos, también
publicado en El Mercurio de Valparaíso del día 6 de febrero de 1846, que
es la época en que los pioneros ya han salido de Nauvoo y han salido de Nueva
York:
“Los
papeles de los Estados Unidos estaban llenos de noticias de asonadas i
encuentros sangrientos entre el pueblo armado i los mormons, secta religiosa
cuyas doctrinas han excitado un odio a muerte en el resto del pueblo. Esta
guerra extraña i fanática era llevada a sangre y fuego, cientos de casas habían
sido incendiadas, i en los diferentes encuentros entre el pueblo que atacaba i
los mormones que se defendían han muerto i salido heridos muchos de
combatientes de ambos bandos”.
También es una noticia
que expresa con mucha claridad lo que aconteció.
Entonces,
el Brooklyn hizo una ruta que salió de Nueva York. Los pioneros llegaron casi a
la esquina de África y bajaron luego al sur, pasaron por el Cabo de Hornos, que
era una zona muy temida en esos años por los navegantes; era la zona por donde
pasaban por ejemplo los barcos balleneros, y había un temor constante de
naufragio en esa zona. Sin embargo, en los relatos que hay de los pioneros, se
dice que cuando pasaron por el Cabo de Hornos realmente lo hicieron por un mar
tranquilo, no tuvieron mayores dificultades.
La ruta del Brooklyn
Entonces
ahí está la ruta del Brooklyn, pespunteada por el Océano Atlántico, pasando el
Cabo de Hornos. La decisión del capitán era llegar a Valparaíso para
reabastecerse de alimentos y para reparar el barco, pero una tormenta
impidió que el Brooklyn llegara a Valparaíso; por lo tanto, el capitán como
conocía la zona, enfiló rumbo hacia la isla de Juan Fernández.
En
la isla de Juan Fernández el Brooklyn pudo repararse, se reabastecieron de agua
y alimentos frescos. También dejaron sepultada a la hermana Laura
Goodwin, quien viajaba embarazada. La hermana Goodwin, en medio
de una tormenta cayó y al poco tiempo falleció. Antes de morir ella
pidió que si moría no la arrojaran al mar, ya que esa era la costumbre,
que cuando las personas fallecían en alta mar, eran arrojados al mar. El cuerpo
de ella lo mantuvieron hasta llegar a la isla de Juan Fernández, donde quedó sepultada
y su cuerpo alí reposa. Una cosa interesante que yo le comentaba al
hermano Gary Davis, es que los pioneros estuvieron primero en Chile antes
de llegar a Utah, (risas); y más encima dejaron sepultada a una de ellos allí;
entonces hay sangre pionera en Chile desde antes que llegaran a Utah. Eso
es parte de la historia de la Iglesia en Chile ya, esa parte de los pioneros
del Brooklyn.
Una
historia de amistad
También
se dice que la historia de los mormones y los chilenos es una historia de
amistad. ¿Por qué? En Juan Fernández los chilenos ayudaron a los hermanos del
Brooklyn. Tres años después, cuando se produce la fiebre del oro en California,
viajaron desde Chile miles en busqueda del oro. Los chilenos eran tan numerosos
que fundaron una pequeña ciudad en California y la llamaron ''Chilecito''. Una
noche Chilecito fue atacado por unos Galgos o bandidos, y adivinen quienes
salieron en defensa de los chilenos: los mormones. Al frente de ellos estaba
Samuel Brannan y la historia de Chile dice que Samuel Brannan subió al
techo de su casa y arengó a la gente para que fueran en defensa de los
chilenos. Dice que ese grupo logró capturar a los bandidos y los pusieron en
una cárcel flotante, un barco que estaba en la bahía de San Francisco. Se dan
cuenta entonces que hubo una vuelta de mano, los chilenos ayudando
por un lado en Juan Fernández y por el otro lado los pioneros ayudando en
California. Una historia de amistad.
Es por aquellos días,
cuando hay muchos chilenos en California, que el Élder Parley P. Pratt es
llamado a presidir la Misión del Pacífico; sin duda que él
conoció chilenos allí en San Francisco y sintió el deseo de viajar a
Sudamérica y viajar a Chile, y así lo hizo.
Élder Parley P. Pratt
Élder
Pratt llegó a Valparaíso después de dos meses de navegación; venía con su
esposa Phoebe y con otro misionero llamado Rufus Chester Allen. Ellos llegaron
a Valparaíso en el mes de noviembre de 1851, estuvieron tres meses en
Valparaíso, y un mes en Quillota. Había una guerra civil en Chile, por lo tanto
era difícil la situación en ese momento. Se les acabó el dinero, porque no
andaban con mucho dinero efectivo en esos años, por lo tanto se vieron en la
necesidad de regresar y dejar para un tiempo posterior, el día en que el
evangelio fuera traído a estas tierras de Sudamérica.
Valparaíso
Otro
factor que influyó es que en esos momentos no había libertad de culto en Chile,
es decir, la iglesia oficial del Estado de Chile era la iglesia Católica y las
demás religiones no podían tener reuniones públicas. Ese también fue un factor
que fue en contra de ellos. Entonces decidieron que ese no era el tiempo y se
regresaron a California. Estuvieron solamente cuatro meses en Chile.
Quillota
En
la visita a Quillota, Élder Pratt dice que iba a un cerro que hay allí, el
Cerro Mayaca, donde él se retiraba a orar por las tardes; él describió el
paisaje “tan fértil como el Edén”. La ciudad de Quillota desde los tiempos
indígenas es reconocida como una “ciudad refrescante”, una ciudad de descanso y
eso fue también lo que vio el Élder Pratt. De hecho, el nombre de Chile
significa “lo mejor de una cosa”, y originalmente se llamaba Chili a esta zona
del valle del Aconcagua. Posteriormente los españoles le pusieron Chile a todo
el territorio; pero originalmente Chile era esta misma zona. Entonces podemos
decir que el Élder Pratt visitó Chili, el Chile original.
El regreso a California
Ellos
regresan a California en marzo de 1852. Mientras estaban en Valparaíso falleció
un hijo que nace a la esposa del Élder Pratt, la hermana Phoebe Pratt.
Nació un varón al que le pusieron Ommer, ella había viajado embaraza a Chile.
El niño alcanzó a vivir un mes y ocho días y falleció; y según el parte del
cementerio la causa fue debilidad. Élder Pratt menciona que cuando
viajaban hacia Chile la alimentación era pésima, el pan duro, agusanado;
imagínense, la hermana embarazada, dos meses navegando, llegan a Chile,
ella da a luz y el bebé muere rápidamente. Entonces
nuevamente, esta vez un niño hijo de pioneros quedaba sepultado ahora en
Valparaíso. Ya hay conexiones entre lo que es la iglesia pionera de esos años y
nuestro país.
Desde
esa fecha en que el Élder Pratt vino a Chile pasarían más de setenta años antes
de que misioneros regresaran a Sudamérica; y eso ocurriría con misioneros que
fueron enviados a Buenos Aires, Argentina en 1925. Entre esos misioneros estaba
el apóstol Melvin J. Ballard, quien al terminar su misión en Sudamérica
declaró:
“La
obra del Señor se llevará a cabo aquí en forma lenta por cierto tiempo, tal
como un roble crece lentamente desde una bellota. No florecerá en un día como
el girasol, que se desarrolla rápidamente y luego muere, pues miles se unirán a
la Iglesia. Esta tierra será dividida en más de una misión y llegará a ser una
de las más fuertes del reino. La obra es ahora muy pequeña aquí, pero vendrá el
día en que los Lamanitas de esta tierra tendrán su oportunidad. La Misión
Sudamericana será una potencia en la Iglesia”. Al
principio la obra en Argentina creció lentamente, pero fue tan sólida que
finalmente desde Argentina comenzaron a ser enviados misioneros a los países
vecinos y entre esos países estuvo nuestro querido país de Chile.
Élder
Robert Wells y Élder Leonard Hartley
Antes
de que la Iglesia se estableciera oficialmente en Chile, misioneros de la
Misión Argentina atravesaban la cordillera a caballo; entre ellos, por ejemplo,
el Élder Robert E. Wells que posteriormente sirvió en Chile como Presidente del
Templo, y también el Presidente Leonard Hartley que fue presidente de la Misión
de Chile Santiago Sur. El presidente Hartley menciona en su libro “As I
Recall” su visita a nuestro país un 18 de septiembre y vio como celebraban los
chilenos su aniversario patrio.
En
1954, el presidente David O. McKay visita nuestro país. Él había recibido
noticias de una familia norteamericana, a saber, la familia Fotheringham,
en especial del hermano Fotheringham, que trabajaba en Chile como gerente
de la empresa Kodak. El hermano Fotheringham le escribió a la Primera
Presidencia diciéndoles que Chile estaba preparado para recibir
misioneros; entonces como consecuencia de esa correspondencia, el Presidente
David O. McKay viajó a Chile.
David O. Mckay
Finalmente
en el año 1956, en el mes de junio se enviaron a los dos primeros misioneros a
nuestro país para establecer la iglesia, ellos fueron los élderes Verle Allred
y Joseph Bentley.
Élderes Verle Allred y Joseph
Bentley
Vino
a Chile para organizar la primera rama de la iglesia, el apóstol Henry D. Moyle
en julio del año 1956 y él mismo dedicó la tierra de Chile para la predicación
del evangelio.
Élder Henry D. Moyle en Santiago de
Chile
Los
primeros bautismos fueron el 25 de noviembre de 1956 y ahí está el primer grupo
de hermanos bautizados entre los cuales hay algunos niños norteamericanos,
entre ellos un hijo del hermano Fotheringham, quien se encuentra a la derecha
de la siguiente foto vestido de traje oscuro.
El primer grupo de Santos bautizado
en Chile. Fila de adultos, de izquierda a derecha, Isidro Saldaño, Ricardo Garcia, Graciela Saldaño, Sally Lanzarotti, Verle Allred, Joseph Bentley y William Fotheringham. Fila de niños, de izquierda a derecha, Craig Fotheringham, Mario Orostegui, Jo Ann Robinson, Patricio Orostegui y Silvia Ortiz.
Hermano Ricardo García es bautizado
por Élder Allred
¿Por
qué tenemos fotos tan buenas de ese bautismo? ¿Por qué creen ustedes? ¿Será
porque el hermano Fotheringham era el gerente de la Kodak? (risas).
Por
tres años Chile fue parte de la Misión Argentina. En el año de 1959 el Élder
Harold B. Lee vino a Sudamérica para crear la Misión Andina con el Élder J.
Vernon Sharp como su presidente y esa misión andina abarcaba los países de Perú
y Chile.
Presidente y hermana Sharp
Por
dos años (1959-1961) Chile fue parte de la Misión andina y luego vino la
creación de la Misión Chilena.
Presidente
A. Delbert Palmer
de la
Misión Chilena.
Aquí,
vuelvo a lo que dije al principio, ''es difícil hablarle a la historia'';
sé que en este salón hay hermanos que estaban en Chile al momento en
que se creó la Misión Chilena, me gustaría que se pusieran de pie. (Cuando así
lo hicieron espontáneamente surgieron aplausos para ellos, nuestros queridos
hermanos Cardon y hermano Waldron, ellos eran jóvenes misioneros en la recién
creada Misión Chilena).
Élder
Cardon, Hermana Neville, Élder Waldron
Hace
unos meses atrás conversé con la hermana Cardon en una entrevista y le
pregunté: hermana Cardon, ¿conoció usted a la hermana Noel Neville? y
ella respondió: “yo soy”. Yo la había conocido a través de la historia
como la hermana Neville, su nombre de soltera, y ahora es la hermana Cardon,
esposa del Elder Cardon. Hay escritos de la Misión Chilena, donde aparece el
nombre de ella como historiadora, como parte del staff de la misión y también
como editora de la revista ''El Toqui'', que era la revista de la Misión
Chilena. Entonces queridos hermanos, que privilegio tenerles aquí, de verles y
que estén disfrutando este momento que son los 50 años de la Misión Chilena. Es
decir, un día como hoy 8 de octubre de 1961, hace 50 años ustedes estaban
sirviendo en Chile y ahora están acá con nosotros sirviendo en el Templo de
Santiago, qué bendición y qué privilegio. A su vez Élder Waldron y su querida
esposa sirven como misioneros en la Misión de Chile Santiago Norte. Es
probable que el siguiente texto lo haya escrito el hermano Cardon, ya que él
guardaba los registros de la historia, y aparece en el staff original de la
misión como el historiador y es probable que tal vez usted hermano Cardon haya
escrito lo siguiente:
“Aun cuando solo han pasado 5 años desde que los primeros misioneros
llegaron al país, ahora hay 65 en Chile dirigiendo las actividades de los 1200
miembros de la Iglesia con la ayuda de 122 poseedores del sacerdocio locales.
Hay ahora doce ramas, divididas en tres distritos. La Iglesia es propietaria de
escogidos sitios en Valparaíso, Viña del Mar y Ñuñoa, más siete casas de
reuniones y un edificio de tres pisos. En cuatro de estos edificios de
propiedad de la Iglesia las ramas son dirigidas por presidentes de Rama
locales”. Del Historiador. Esa
era la situación de la Misión Chilena al momento de su creación.
Queridos hermanos aquí ya saltamos muchos años después y nosotros sabemos que
las autoridades siempre han dicho que esta es una tierra escogida y entre ellos
el Élder Bruce R. McConkie el año 1977 dijo:
“Me
gustaría hablaros de la visión que tengo para el pueblo chileno. Puedo prever
el día en que la séptima estaca en este país, sea setenta veces siete. Puedo
prever el día en la que Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días
sea la mayor influencia de esta nación. Esta es una tierra bendita, y el día
habrá de llegar cuando haya un templo en Santiago.”
Hoy
día tenemos un templo en Santiago y otro anunciado para Concepción.
Finalmente
el Élder Jeffrey R. Holland que vivió por dos años en Chile, habló en su último
discurso de que Chile también llegaría a ser un faro para el resto de las
naciones:
“…lograr que Chile llegue a ser un faro para Latinoamérica, un faro para
toda la Iglesia y para todo el mundo. Ha sido testificado a mi corazón que eso
puede llegar a ser. Esta puede ser la luz brillante de toda nuestra obra
en Latinoamérica, tenemos todas las herramientas y medios para hacer eso”. Yo
confío que la Iglesia en Chile puede ser un faro brillante alumbrando para todo
el mundo”.
Queridos hermanos, yo quiero expresar mi testimonio: Nosotros tenemos un
profeta viviente hoy día como lo fue en el principio el profeta José Smith. La
Iglesia sigue extendiéndose por todo el mundo y nosotros en Chile somos parte
de ese gran mundo; entonces, yo sé que esta es la Iglesia de Jesucristo. Como
les dije al principio, nada sabía de los mormones, nada sabía de José Smith,
pero desde ese primer momento han pasado ya más de 40 años y ahora sí sé un
poco más. Siento en mi corazón y mi testimonio es de que esto es verdad y que
el Presidente Thomas S. Monson es quien dirige la Iglesia hoy día al igual como
lo hizo el profeta José Smith en la restauración. Esto es, cuántas cosas más
quisiera compartir con ustedes queridos hermanos, pero ahora solo agradecer
vuestra presencia, gracias por estar aquí, que el Señor les bendiga y yo lo
ruego en el nombre de Jesucristo, Amén.