Para mi familia, hermanos y amigos. En este blog irá quedando reflejado gradualmente mi contribución a la Iglesia de Jesucristo de los Santo de los Últimos Dias a través del tiempo y de mis escritos, investigaciones y traducciones, como un legado para las futuras generaciones y con la vista fija en el engrandecimiento de la obra de Dios en nuestro querido país de Chile. Que el Señor les bendiga, Con aprecio, Rodolfo A. Acevedo. 23 de septiembre de 2011
El proceso que culminó con la independencia de Chile se
desató tras la invasión de Napoleón a España y el destronamiento del Rey
Fernando VII, trajo como consecuencia la formación de una primera Junta de
gobierno en nuestro país el día 18 de septiembre de 1810, hecho precursor que
culminaría finalmente con nuestra independencia de España tras el triunfo del
ejército patriota en los campos de Maipú el día 5 de abril de 1818, triunfo
militar quesellaríala proclamación de nuestra independencia.
Para los Santos de los Últimos Días, la independencia de
Chile de la cual este año celebramos fue un hecho inspirado y
el cumplimiento de una profecía registrada en el Libro de Mormón que señala que
“el poder del Señor estaba con ellos” ante las fuerza de las madres
patrias “que se hallaban reunidas sobre las aguas y sobre la tierra también,
para combatirlos”, declarando el profeta Nefi finalmente que nuestros patriotas
“fueron librados por el poder de Dios de las manos de todas las demás naciones”.[1]
Fue a través de ese mismo poder que el viaje de
descubrimiento de Colón se había realizado algunos siglos antes, y también la
posterior conquista de estas tierras por parte de los gentiles europeos,
de los cuales finalmente nuestros pueblos terminarían liberándose.
La
Primera Visión
Estos hechos libertarios serian los precursores de otro
hecho mayor, como lo fue la restauración del evangelio de nuestro Señor
Jesucristo en la tierra a través del profeta José Smith a partir de su primera
visión en 1820, en los días en que ya en nuestra nación chilena había
proclamado su independencia política de España.
La libertad de nuestros pueblos había precedido los
hechos que prepararían el camino para el logro de nuestra libertad espiritual y
“la piedra cortada del monte no con mano”[2],
comenzaría a rodar por nuestra tierra chilena con fuerza más de un siglo
después cuando en 1956 los primeros misioneros de la Iglesia de Jesucristo
llegaron a estas tierras para establecerla en forma definitiva. Desde
aquellos días pioneros la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Dias en Chile se ha fortalecido y llegado
a cada rincón de nuestra larga geografía y a su territorio insular y sus
miembros saludan y celebran a Chile en su Bicentenario.
[1] Libro
de Mormón. Libro de Primer Nefi Cap. 13: vers. 16,17,19.
[2] La
Biblia. Antiguo Testamento. Libro de Daniel Cap. 2: vers. 34.
Élder Gary V. DavisÉldere Glen n FranksÉlder Van Layman
Hace unos días Élder Gary Davis me llamó a la
casa y me dijo “Rodolfo, voy a viajar a Chile, pero no como turista, sino que
iré con camisa blanca y corbata para visitar a mis hermanos, para estar con
ellos como en aquellos días cuando fui misionero en Chile, para enseñarles otra
vez e invitarles a los que no estén asistiendo a venir a Cristo, a volver al
rebaño”.
Pero cuando Élder Davis llegó a Santiago una
hermosa mañana de primavera el día sábado 11 de octubre recién pasado, no lo
hizo solo, venía acompañado de los élderes Van Layman y Glenn Franks, quienes también
habían servido su misión en Chile a fines de los años 1960 y que también esta vez
venían con “camisa blanca y corbata”.
Las palabras que el élder Davis me expresara
por teléfono antes de viajar a Chile, se cumplirían con exactitud, al mostrarme
los listados de familias que traían consigo para visitarlas en su antiguos
sectores misionales, en San Antonio, donde les había conocido y donde también tuvieron
la oportunidad de visitar las familias y de participar y compartir sus
testimonios en de la Conferencia de la Estaca, en los campos cercanos a Buín, donde
se reunieron con miembros de la familia García, pioneros de la Iglesia en
nuestro país,en Calama, en Viña del
Mar, en San Felipe, en San Miguel, en la Florida, en la estaca Javiera Carrera,
donde compartieron una charla fogonera con los miembros,y donde también volvieron a reencontrase con
familias que habían enseñado y conocido en su juventud.
Un hito importante en la
visita del Élder Davis fue su reencuentro con Élder Lawrence Corbridge, actual
consejero del Área del Chile, exactamente
40 años después de que ellos abandonaron el Language Training Mission en Utah
para viajar a sus respectivas misiones en Chile y la Argentina, Élder Davis desde
California a la Misión Chilena, y Élder Corbridge desde Idaho a la Misión
Buenos Aires Norte en 1968.
Élder
Davis y Élder Corbridge, Utah, 1968.
En esta visita ellos tuvieron la oportunidad de
revivir ese momento de hace 40 años atrás en Utah, pero esta vez en la oficina
del Élder Corbridge en Santiago de Chile.
Élder
Davis y Élder Corbridge, Santiago Chile 2008.
El viaje misional de Parley P. Pratt a
Sudamérica (1851–1852)
Élder Parley Parker Pratt
Autores
Historiador Rodolfo A. Acevedo (1951-2012)
Cristóbal E. Acevedo Creador de Contenido del Canal de YouTube "Algo Muy Bueno"
Revisado por Juan Rodríguez Layana
INTRODUCCIÓN
Este documento ha sido preparado con profundo respeto y admiración hacia
la figura del Élder Parley P. Pratt, Apóstol de Jesucristo, quien en 1851
emprendió un valiente y pionero viaje misional hacia Chile, convirtiéndose en
el primer mensajero del Evangelio restaurado en pisar tierras sudamericanas. A
través de cartas, diarios y escritos personales, se revela no solo su entrega y
sacrificio, sino también su visión profética y amor por los pueblos de
Hispanoamérica.
La presente recopilación, elaborada por el historiador Rodolfo Acevedo
(1951-2012) y Cristóbal E. Acevedo, su hijo, busca preservar y compartir este
legado histórico y espiritual que nos inspira hasta hoy.
En el marco de la conmemoración de los 101 años de la dedicación de
Sudamérica para la predicación del Evangelio Y los 70 años del Arribo de los
Misioneros Verle Allred y Joseph Bentley para abrir de forma Oficial a Chile a
la Predicación del Evangelio en Chile en 2026, este documento queda como un
humilde homenaje a Parley P. Pratt, a su compañero Rufus Allen y a su esposa
Phoebe, al pequeño Omner, y a todos aquellos que abrieron camino en tiempos
difíciles con fe inquebrantable.
Es mi más sincero deseo que cada lector pueda atesorar este legado,
comprender su profundo significado, y reconocer el valor de los primeros pasos
que se dieron en Chile y Sudamérica para establecer la obra del Señor. Que este
testimonio del pasado fortalezca nuestro compromiso en el presente, y nos
motive a continuar escribiendo con dignidad la historia del Evangelio en esta
parte del mundo.
Cristóbal E. Acevedo
Creador de Contenido del Canal de YouTube
“Algo Muy Bueno”
CAPÍTULO I “EL LLAMAMIENTO APOSTÓLICO Y LA MISIÓN AL PACÍFICO”
Cuando el Élder Parley P. Pratt recibió su llamamiento y fue apartado
como presidente de la Misión del Pacífico en febrero de 1851 por la Primera
Presidencia de la Iglesia para "abrir la puerta y proclamar el evangelio
en las islas del Pacífico, en la Baja California, y en Sudamérica",
formaba parte del original Quórum de los Doce Apóstoles de la Iglesia de
Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Él había sido llamado a formar
parte de dicho quórum el día 21 de febrero de 1835 en la ciudad de Kirtland,
siendo apartado en aquella ocasión por el profeta José Smith, Oliverio Cowdery
y David Whitmer.
Estando ya radicado en California, el Élder Pratt escribió la siguiente
carta fechada el día 26 de julio de 1851 en la ciudad de San Francisco, al
Élder Addison Pratt, que se encontraba en las Islas de la Sociedad:
"Presido sobre todas las islas y costas del Pacífico, bajo la
dirección de la Primera Presidencia de la Iglesia — para abrir la puerta a toda
nación y lengua, tan rápido como el camino esté preparado y el Señor lo
indique, para la predicación del evangelio de salvación. El trabajo está
prosperando maravillosamente en Deseret, Inglaterra, Gales, Escocia, Suiza,
Italia, Dinamarca, Suecia, Noruega, etc. Varios jóvenes que están conmigo irán
a Chile y Perú en su debido tiempo. El Obispo Murdock irá pronto también a las
Colonias Inglesas en Nueva Zelanda, las tierras de Van Diemen, o Nueva Holanda,
si es la voluntad del Señor.
Nuestras instrucciones para los élderes, donde quiera que se encuentren,
son las de buscar el Espíritu y el don del Espíritu Santo, en humilde oración,
fe y buenas obras. También, de no tomar parte en los asuntos del gobierno,
excepto para apoyar y obedecer a las autoridades y a las leyes de cada nación
donde puedan estar trabajando, y enseñar a otros a hacer lo mismo.
Las leyes del país en el cual estamos nos gobernarán en todas las cosas
relacionadas con la libertad de conciencia, la libertad de expresión, etc.
Con sentimientos de amor y buena voluntad, su hermano en el evangelio,
PARLEY P. PRATT, Presidente de la Misión del Pacífico, de la Iglesia de
Jesucristo de los Santos de los Últimos Días."
En otra carta fechada el día 28 de agosto de 1851, dirigida al presidente
Brigham Young, el Élder Pratt expresó su determinación de viajar a Chile:
"Presidente Young. Querido hermano... Llegué a este lugar en algún
momento del mes de julio, junto con aquellos que me acompañaron a esta misión.
Si la Presidencia desea comunicarse sobre cualquier tema, las cartas dirigidas
a mí en San Francisco, California, me serán remitidas a Chile, o a otra parte;
yo no saldré de este lugar sin asignar a un agente para que reciba y envíe
todos los documentos y comunicaciones.
Las Islas Sandwich están en paz, y disfrutan de un gobierno libre. Hemos
enviado a esas islas a tres misioneros más, que zarparon el día seis de agosto
para el puerto de Honolulu. P. B. Lewis está asignado para presidir sobre esa
misión.
Desde que llegué aquí he sido diligente en los deberes de mi llamamiento
cada hora, y he invocado a Dios Su Espíritu para ayudarme con toda la energía
que poseo, y sin cesar. El resultado es que el Espíritu de Dios ha estado
conmigo continuamente, con tal luz, gozo y testimonio como raramente lo había
experimentado antes.
Los hermanos A. Lyman y C. C. Rich han estado aquí conmigo parte del
tiempo; hemos llamado a reunirse a los miembros antiguos y a otros, y
predicamos el arrepentimiento y un cambio de vida. Hemos rebautizado a muchos
de ellos, y hemos re-organizado la Iglesia. Ya estamos sobre los cincuenta
miembros. Hemos predicado dos veces al día los domingos en un gran teatro en el
centro de la ciudad, y hemos tenido reuniones de oración los domingos y jueves
por la tarde.
Espero abandonar este territorio pronto para ir a Sudamérica, a menos que
sea capaz de ir a Nueva York, vía el Istmo, para hacer imprimir algunos libros.
Estoy estudiando el español con toda diligencia, y confío dominarlo en unos
pocos meses.
Me glorío en mi llamamiento. No lo cambiaría por ninguna otra posición o
llamamiento sobre esta tierra.
Con mis mejores deseos y oraciones, vuestro hermano y siervo en la
verdad, P. P. PRATT."
Durante su estadía en San Francisco, Pratt escribió una proclamación del
evangelio dirigida a los pueblos de las costas e islas del Pacífico, la cual
fue posteriormente publicada por el Élder Wandell en Australia. También comenzó
el libro titulado Llave a la Ciencia de la Teología. En una reunión pública de
los Santos, el Élder George K. Wimmer fue elegido y apartado para presidir
sobre la rama de San Francisco, siendo el propio Pratt relevado de esos deberes
con la vista puesta en su misión a Chile.
Fue honorablemente relevado de la presidencia de la rama con un voto de
agradecimiento, y una suma de mil cuatrocientos diez dólares le fue entregada
para ayudarle en su misión.
CAPÍTULO II “TRAVESÍA HACIA CHILE”
El 5 de septiembre de 1851 zarpó para Valparaíso, Chile, a bordo de la
barca Henry Kelsey. Después de un tedioso y desagradable viaje de sesenta y
cuatro días, llegó a salvo a Valparaíso el 8 de noviembre, acompañado de su
esposa Phoebe y del Élder Rufus Allen, todos con tolerable salud.
Encontró al país en un estado de guerra civil, la mayor parte de los
negocios en un punto muerto, y los corazones de los hombres debilitados por el
temor. Entonces terminó la siguiente carta que había comenzado en el mar:
BARCO "HENRY KELSEY", OCÉANO PACÍFICO, Lat. 24 N., Long. 115
W., 15 de septiembre de 1851.
Querida familia: Aquí estamos sobre las profundidades, con rumbo a Chile,
S.A. — Phoebe, R. Allen y yo. Salimos de San Francisco el día 5 del corriente.
Hemos tenido buen tiempo, exceptuando tres días en que estuvimos encalmados;
hemos navegado más de once mil millas. Todos nos hemos mareado, y no nos hemos
recobrado completamente. Estudiamos español cada día. Es un hermoso idioma, y
maravillosamente adaptado a la simplicidad de los Lamanitas.
Ruta seguida por el Henry Kelsey
Pagamos sesenta dólares por viajar en la cabina, con comida y
alojamiento. Esperamos estar dos meses navegando... Sobre este ilimitado
derroche de aguas es extraño que algo rompa la monotonía de silencio eterno, o,
más bien, del rugido de las olas mientras rompen cada vez más espumosas unas
sobre otras, o contra los costados de la embarcación.
Gracias por aquella promesa, de "que no habrá más mar". Gracias
por la esperanza de que todos los elementos de la naturaleza un día se adapten
al gozo y al uso de la vida intelectual o social, y a una existencia amable.
Octubre 5 — Costas del Perú, S.A., lat. 3° 30' S. Un mes hemos pasado
sobre el océano; con mucho viento en contra, algunas calmas, y mareos que nos
han afectado por turnos. Tenemos a un avaro por capitán, que no permite que el
mayordomo cocine alimentos saludables, sino que nos mantiene con pan duro
enmohecido, lleno de bichos y gusanos, charqui y cerdo podrido.
La tarde anterior estuvimos a punto de naufragar, habiendo navegado cerca
de la tierra sin saberlo, cuando cayó la calma. El barco se hizo inmanejable, y
cambió su dirección hacia la orilla, pero echamos ancla y esperamos la luz del
amanecer.
Muelle de Valparaíso, siglo XIX. Archivo
Histórico
Hotel
Francés, Valparaíso, Chile, S.A. — 9 de noviembre.
Queridos amigos: Después de un muy desagradable y tedioso viaje de
sesenta y cuatro días hemos al fin arribado a puerto, en tolerable condición de
salud. Llegamos ayer al mediodía, y nos hospedamos y tomamos pensión completa
en el Hotel Francés, donde tenemos una gran variedad de buena comida, y un
salón principal para nosotros — el precio es de cuatro dólares diarios por los
tres. El propietario habla francés, el recepcionista francés con un poco de
inglés, la dueña de casa alemán, el camarero español, y nosotros inglés con un
poco de español.
Ustedes pueden darse cuenta de que tenemos nuestra propia pequeña Babel.
Encontramos al país sumido en una revolución y guerra civil. Los negocios están
detenidos, el costo de la vida alto, y la duda y la incertidumbre caracterizan
cada transacción.
A dos semanas de su arribo, el Élder Pratt escribió desde Valparaíso, el
24 de noviembre de 1851, una extensa carta dirigida a los Santos de las Islas
Británicas, en la cual describía las condiciones de la misión, solicitaba
correspondencia y Libros de Mormón, e informaba sobre el estado de la obra en
el Pacífico:
"Solo como estoy en este oscuro rincón de la tierra, siento aplicar
por luz, consuelo y edificación a esa tierra de donde salí... Yo estoy un año
atrasado en las informaciones. He vivido cuatro o cinco años en las montañas,
he viajado tres meses por el desierto, y navegado sesenta y cuatro días por el
solitario océano, y luego arribado aquí el 8 recién pasado, entre un pueblo con
otro idioma, y como si esto no fuera bastante, aquí una feroz guerra civil está
asolando el país.
Teniendo la presidencia de las Islas y las Costas del Pacífico bajo mi
cargo, ya he asignado misioneros a diferentes lugares. Élder John Murdock está
a cargo de la misión en Australia; Élder Philip B. Lewis tiene a su cargo la
misión de las Islas Sándwich; Élder Addison Pratt está todavía en las Islas de
la Sociedad.
Esta vasta Conferencia de Hispanoamérica —que comprende un área de unas
6.000 millas de norte a sur y 3.000 de este a oeste, con unos cuarenta millones
de habitantes— al presente no tiene sino una Rama de la Iglesia, ubicada en
Valparaíso, Chile, e integrada por tres miembros: mi esposa, el hermano Allen y
yo mismo. Y lo mejor de todo esto es que más de dos tercios de este número son
descendientes de Lehi, incluidos en las promesas de Abraham, Isaac, Jacob, José
y Nefi.
Que Dios les bendiga a todos, y también a los trabajadores en el
continente, ahora y en el mundo sin fin. Amén. — P. P. PRATT."
La nostalgia del Élder Pratt por su tierra quedó reflejada en el
siguiente poema, escrito en el mes de su arribo a Chile:
Noviembre en Chile
Es la
primavera del año, y todos los manantiales están colmados,
Toda la
naturaleza está preñada de vida y de amor;
Un coro de
voces asciende desde cada remanso,
Una
miríada de pájaros cantores anima la arboleda.
A su nido
en los Andes, el cóndor va a descansar,
Los
vientos de Magallanes no prevalecen más,
Y el sol,
con la brisa nortina que regresa, inspira
Nueva vida
en el céfiro, y amor en el viento.
El bosque
está vestido con su ropaje de fresco verdor —
Donde la
paloma canta un himno, para atraer a su compañero.
La huerta
está vestida como una reina de fiesta,
Y el
capullo está floreciendo con plenitud de gozo.
El
naranjo, el olivo, la higuera y la parra,
Están
vestidos como en el Edén de inocente lozanía;
La tierra
es un altar de incienso divino,
Exhala el
dulce aroma del más rico perfume.
Los más
jóvenes del rebaño se arrancan brincando
Mientras
sus madres pastan, en medio del rocío de la mañana,
Y grupos
de niños están activos y felices;
Pero mi
corazón, en medio de este gozo, está triste y con pena.
Yo suspiro
por las tormentas de noviembre que ya vienen,
Las
heladas, y la planicie nevada yo vería;
La
oscuridad, los vientos invernales de mi propio hogar en la montaña,
Y el
glaciar golpeado por la tormenta son más queridos para mí.
La campana
de los trineos otra vez oiría,
La
tempestad quejumbrosa en gran armonía —
Hablaría
de mi país y de mi familia tan querida;
¡Oh! Esto
sería verdaderamente como música para mi alma.
Con sentimientos del más eterno afecto, les saluda atentamente, P. P.
Pratt.
Iglesia La Matriz de Valparaíso. Foto
tomada por Rodolfo Acevedo.
"El domingo asistimos a una reunión en un edificio muy
grande..." Vimos a miles de personas de ambos sexos, y de todas las clases
sociales y edades, colmar el lugar, inclinados sobre sus rodillas y adorando
ciertas imágenes y pinturas con mucha aparente devoción. No se dieron
instrucciones en ningún idioma, ni música, ni voz o sonido, excepto una baja y
monótona voz al fondo del salón.
Los fieles estaban vestidos con distintos grados de orden. Todos parecían
llenos de celo y devoción, inclinados sobre sus rodillas en silenciosas y
solemnes actitudes. Tras consultar, fuimos informados de que esta clase de
adoración era común en Hispanoamérica y varios otros países, y que es conocida
con el nombre de cristianismo, práctica muy antigua.
Vista del altar de la Iglesia "La
Matriz" de Valparaíso. Foto de Rodolfo Acevedo.
Domingo, 16 de noviembre. Durante la semana pasada arrendamos una casa,
compramos muebles e iniciamos los quehaceres domésticos, dedicando casi todo
nuestro tiempo al estudio del idioma español.
Nuestra casa está en la parte trasera de un conjunto de edificios que dan
frente a una grande y hermosa calle, llamada Victoria. Ésta se abre a un gran
patio, rodeado de altas murallas y llena de hermosos árboles, como naranjos,
higueras, duraznos y perales, junto con rosas y una gran variedad de flores.
Distribuimos nuestro tiempo entre la lectura y el estudio de nuestras lecciones
de español, y conversando, visitando y jugando con los niños, todo lo cual nos
hace progresar en el idioma con una rapidez que nos sorprende a nosotros y a
ellos.
CAPÍTULO III “EL NACIMIENTO Y LA MUERTE DEL NIÑO OMNER PRATT”
Valparaíso, Chile — 30 de noviembre de 1851 al 7 de enero
de 1852
La inspiración de poeta del Élder Pratt, que le llevó a escribir hermosos
himnos, también se manifestó al cantar a la naturaleza chilena con inspirados
versos que sin duda llevaron alegría a su alma; alegría que se convertiría en
inmenso gozo cuando, el 30 de noviembre, su esposa Phoebe dio a luz a un
hermoso varoncito, a quien llamaron Omner.
Sin embargo, esta felicidad, con el correr de los días, se transformaría
en una profunda tristeza al fallecer el niño con tan solo un mes y ocho días de
vida, el 7 de enero de 1852. El niño fue sepultado en el Cementerio de
Disidentes de Valparaíso, el lugar donde eran sepultados aquellos que no
profesaban la fe católica.
Registro de sepultación, con el número
992: Omner Pratt. Valparaíso.
Nombre de P. P. Pratt en el registro de
sepultación, junto a la edad de su hijo fallecido: 1 mes.
Fecha de sepultación (día 8). Causa de
muerte: Debility.
El cuerpo sin vida del niño Omner fue ingresado al cementerio el día 8 de
enero, y la razón declarada en el registro de su muerte fue debilidad.
Cerros y quebradas de Valparaíso. Archivo
Histórico.
De este triste acontecimiento, que no aparece registrado en la
Autobiografía de Parley P. Pratt, leemos en el libro The Archer of Paradise² lo
siguiente:
"El 30 de noviembre (de 1851), el segundo hijo de Phoebe, Omner,
nació. Ningún doctor se pudo encontrar cuando comenzó el trabajo de parto. Dos
mujeres de Valparaíso actuaron como parteras; ya que Phoebe no estaba pujando a
causa de sus dolores, las dos mujeres la levantaron tomándola por debajo de sus
brazos, la sacudieron violentamente hacia arriba y hacia abajo, hasta que ellas
literalmente arrojaron al niño al mundo".
Sin duda las penurias del viaje, la pésima alimentación, la debilidad de
Phoebe a causa de lo mismo, y los trabajos del parto sin ninguna comodidad,
fueron factores que se combinaron para que el bebé falleciera el 7 de enero de
1852, siendo sepultado esa misma noche "en una solitaria colina de
Valparaíso".
Antigua calle de piedras llamada
Dinamarca, que lleva al Cementerio de Disidentes en Valparaíso, Chile. Foto de
Rodolfo Acevedo.
CAPÍTULO IV “UNA NAVIDAD EN CHILE”
La Navidad de 1851 llegó en primavera. El campo y los jardines estaban
floreciendo, ofreciendo riquezas naturales a estos misioneros que habían
viajado largas distancias para observar las condiciones de los países de
Sudamérica con la intención de establecer entre ellos el evangelio
recientemente restaurado.
Para Parley, fue una Navidad llena de nostalgia por su hogar en las
Montañas Rocosas, por su fría y accidentada tierra natal y los trineos
utilizados en esta época del año. El clima en las Montañas Rocosas contrastaba
fuertemente con el hemisferio sur, donde hace calor, justo lo opuesto al clima
donde el Élder Pratt sirvió como misionero y pionero.
Esta fue una Navidad diferente para Phoebe... sin nieve y con canciones
en un idioma que no entendía; canciones que le hablaban al corazón, pues en
esta región distante, en una lengua extraña y desconocida, los residentes
también rendían tributo al Salvador del mundo.
En este puerto distante llamado Valparaíso, los residentes recuerdan el
nacimiento del Salvador montando pesebres y escenas del nacimiento en carretas,
tiradas por caballos o bueyes por calles llenas de Reyes Magos y gente cantando
villancicos. Grandes figuras del nacimiento eran elaboradas por los habitantes
de las antiguas comunidades indígenas de Talagante y Pomaire.
Las familias celebraban la Navidad con pastel, pavo relleno, dulces en
forma de palomas, dulces de miel y las tradicionales tretas de duraznos secos,
junto con bebidas de canela, de almendras, de sandía, de limón y de naranja. La
mesa, verdaderamente el altar familiar, tenía un mantel blanco con un collage
de frutas: chirimoyas, duraznos, peras, sandías, uvas, damascos, ciruelas e
higos.
Con el resto de los habitantes, Parley y Phoebe, acompañados por Rufus
Allen y el pequeño Omner, disfrutaron la temporada navideña con los olores de
Chile: albahaca dulce, claveles y la gran variedad de frutas que veían madurar
en el patio de su casa en la calle Victoria. Sus pensamientos se volvieron, sin
duda, hacia la distante Belén, donde el Salvador del mundo nació en
circunstancias humildes.
Así fue la Navidad en Chile en 1851. Esas escenas navideñas se han
repetido muchas veces desde entonces, y las buenas nuevas de la Restauración
han arraigado en Chile. Esto añade un significado especial a los esfuerzos de
Parley, Phoebe y Rufus, los primeros testigos del evangelio en Chile en aquella
distante y lejana Navidad de 1851. (CNWE, 15 de diciembre de 2001, pág. 10.)
CAPÍTULO V “EL VERANO DE 1852 Y LA PROCLAMACIÓN A LOS
HISPANOAMERICANOS”
El 19 de enero de 1852, el Élder Pratt escribió en su diario:
"Hemos seguido residiendo en Valparaíso, y estudiando español
diligentemente hasta este día. Hemos hecho mucho progreso, siendo capaces ya de
entender en parte lo que leemos de las escrituras en español, y en los diarios,
así como en la historia.
Las revoluciones han estado progresando más o menos en casi toda
Hispanoamérica durante el año pasado. En Chile, la actual revolución ha
terminado con la pérdida de muchos miles de vidas, y sin éxito. En Buenos Aires
todavía hace estragos.
La superchería reina triunfante en todos estos países, establecida por
ley y por ley pagada y apoyada — pagos por matrimonios, bautismos, perdón de
pecados, etc. En Chile los costos son los siguientes: veinticinco dólares por
un matrimonio, y un dólar por bautismo. Por perdón de pecados hay varios
precios de acuerdo con las circunstancias de los clientes."
Entre sus tareas en Valparaíso —aprendiendo el idioma e informándose
sobre las condiciones espirituales e históricas de Sudamérica— el Élder Pratt
dejó tiempo para elaborar un documento que tituló "Proclamación
extraordinaria a los Hispanoamericanos", publicado en San Francisco de
California en 1852, el mismo año de su regreso desde Chile.
Proclamación extraordinaria a los
Hispanoamericanos
PARLEY P. PRATT, Apóstol de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los
Últimos Días, y presidente de la misión general de dicha Iglesia entre todas
las naciones del Pacífico: a los Hispanoamericanos de California, México,
Centro América, Colombia, Chile, Buenos Aires, y de otros lugares. Saludos.
¡Amigos y hermanos! Un ciudadano de los Estados Unidos, y un extranjero
entre vosotros, no dominando todavía vuestro idioma, teniendo un gran deseo de
impartir a ustedes algunas cosas de la mayor importancia. Así escribe.
Una nueva revelación ha sido recibida en los Estados Unidos de
Norteamérica, a través de la ministración de Santos Ángeles del Cielo. Estos
Ángeles han revelado un antiguo libro, llamado el "Libro de Mormón",
el cual contiene el evangelio en su plenitud y muchas verdades históricas y
proféticas de suma importancia. Este libro está publicado en inglés y en varias
lenguas europeas, y ahora se va a traducir al idioma español.
Élder Parley P. Pratt
En esta nueva dispensación, el Señor ha renovado la promesa de que cada
persona que cumpla con estas condiciones será salva. Sus Apóstoles y Élderes de
la antigüedad dieron testimonio de estas cosas entre las naciones, hasta que
finalmente murieron, todos salvo Juan, quien en la isla de Patmos recibió una
nueva revelación sobre un poder que se levantaría para reinar sobre todo el
mundo: "Babilonia la Grande, la madre de las rameras y de las
abominaciones de la tierra" (Apocalipsis 17:5).
Portada de la Proclamación publicada en
San Francisco, California, en 1852.
El documento desarrolla, con extensas referencias al libro de
Apocalipsis, la identificación de este poder con Roma y el sistema instaurado
por el Imperio Romano, que sustituyó el bautismo por inmersión de creyentes
penitentes por la aspersión de niños, apartándose así de la ordenanza descrita
por el Apóstol Pablo en Romanos 6.
Pratt relata luego la restauración del evangelio: el 22 de octubre de
1827 un Ángel restauró su plenitud; la Iglesia fue organizada el 6 de abril de
1830 en el estado de Nueva York; y en 1835, en Kirtland, Ohio, fue seleccionado
y ordenado un quórum de Doce Apóstoles. El 27 de junio de 1844, José Smith y su
hermano Hyrum fueron martirizados en Illinois, y los Santos fueron finalmente
expulsados hacia las montañas de Deseret, donde fundaron un territorio de
libertad.
En 1851, Apóstoles y Élderes fueron enviados a California, a las Islas
Sándwich, a Australia y a la costa occidental de Sudamérica. Pratt explica a
los hispanoamericanos que ellos son, en gran mayoría, descendientes de las
antiguas razas de mexicanos, peruanos, chilenos y otras naciones de origen
americano —Lamanitas y Nefitas—, cuyos antepasados emigraron desde Jerusalén
hace dos mil cuatrocientos años, y cuya restauración al evangelio de Cristo
estaba ya a la puerta.
La proclamación concluye con una serie de exhortaciones concretas a los
pueblos hispanoamericanos, emancipados ya del dominio español: dar libertad de
conciencia, de pensamiento y de prensa; retirar los fondos públicos destinados
al clero; destinar esos recursos a la educación general del pueblo; acoger con
hospitalidad a los Élderes que vinieran a enseñarles; y conseguir y leer con
oración el Libro de Mormón. "Guarden los mandamientos de Jesucristo hasta
el fin de esta vida, y ustedes serán recibidos en el reino de nuestro bendito
Redentor. Amén." Escrito en Valparaíso, Chile, Sudamérica, enero de 1852.
CAPÍTULO VI “EL VIAJE A QUILLOTA, LA CIUDAD REFRESCANTE”
Carretero, Valparaíso, 1838. Obra de
Rugendas.
Después de concluir su proclamación a los hispanoamericanos, el Élder
Pratt y su compañía se aprestaron para viajar a Quillota, como se hacía por
aquellos días, en carreta y a caballo. El Élder Pratt escribe:
"Salimos de Valparaíso en una carreta tirada por bueyes, y llegamos
en la mañana del veinticinco a Quillota, un pequeño pueblo ubicado en un
hermoso y fértil valle con un río, a treinta y seis millas de Valparaíso."
Una escena de viaje en carreta tirada por
bueyes en los días de la visita del Élder Pratt a Chile.
"Aquí hemos arrendado una casa y vivimos con una viuda y dos hijas,
jovencitas de quince y diecisiete años; ellas son muy sociables, y están
contentas con nosotros. Pueden leer español, y hacen todo el esfuerzo posible
por enseñarnos su idioma. Les he leído el Nuevo Testamento en español, lo cual
les agrada mucho, ya que nunca lo habían leído.
La gente de este pueblo luce muy pulcra, es amorosa y sociable, muy
amigable y franca. Ellos son mayormente blancos, inteligentes y de buen
parecer; muy llanos y sencillos en el vestir y en sus costumbres.
Vista panorámica de Quillota, 1964, poco
tiempo después del establecimiento de la Iglesia en esta ciudad.
Las casas están construidas de ladrillos, enyesadas y blanqueadas; con
pisos de ladrillos y techos de tejas. Las calles son estrechas y se cruzan en
ángulos rectos. Un claro y frío arroyo corre por el centro de cada calle, y
vastas hileras de álamos, árboles frutales y viñas adornan todo el valle.
Una montaña o colina circular se levanta en medio del pueblo, y está
rodeada por la planicie del fértil valle. Esta colina está cercana a nuestra
residencia, y domina una vista de todo el valle con sus granjas, huertos,
viñedos, ríos y diques; es fértil como el Edén y se extiende hasta perderse en
la lejanía.
La cumbre de esta montaña es un lugar para el retiro y la oración, lo
cual intento hacer cada tarde al ponerse el sol o durante el crepúsculo. Higos,
ciruelas, peras, duraznos, manzanas, naranjas y uvas son muy abundantes aquí.
Un cuarto de dólar es suficiente para comprar bastante comida para los tres y
para todo un día.
Habiendo vivido en Quillota por un mes, regresamos a Valparaíso, y el 2
de marzo nos embarcamos a bordo del barco "Dracutt" para San
Francisco; levamos anclas el 5 de marzo, y salimos del puerto con una suave
brisa."
Mientras revisaba los diarios de la época, hoja por hoja, buscando las
huellas del paso de nuestros hermanos misioneros por Chile, encontré que
"El Diario" de Valparaíso publicaba las listas de las cartas
sobrantes en el correo. En la edición del viernes 27 de febrero de 1852
apareció una carta consignada con el N° 195, dirigida a P. P. Pratt.
Recorte de "El Diario" de
Valparaíso, listado de cartas sobrantes.
Detalle del listado, carta N° 195
dirigida a P. P. Pratt.
CAPÍTULO VII “EL REGRESO A CASA”
Regreso a casa
La siguiente es la copia de una carta escrita al presidente Young durante
el viaje de regreso de Chile a San Francisco:
BARCO "DRACUT", OCÉANO PACÍFICO, lat. 18. 13 de marzo de 1852.
PRESIDENTE YOUNG. Querido hermano — Estamos todos bien. El Élder Rufus
Allen, yo y mi esposa salimos de San Francisco el 5 de septiembre de 1851, para
Chile, S.A., y llegamos a Valparaíso el 8 de noviembre, en un viaje de sesenta
y tres días. Desde ese tiempo hasta ahora he estado dedicado al estudio del
idioma español, de las leyes, la geografía, la historia y las costumbres de
Chile y Perú, y de Hispanoamérica en general.
Fotografía de Brigham Young, a los
cincuenta años.
Por intensa aplicación llegué a ser capaz de leer con cierto grado de
entendimiento este idioma. He leído partes del Nuevo Testamento, y he copiado
muchos de sus pasajes más importantes. También leí casi tres veces un pequeño
trabajo sobre Historia Natural de Chile, en el cual hay muchos curiosos e
importantes datos relacionados con las guerras de la brava y patriota nación de
hombres libres llamados Araucanos, quienes mantuvieron su libertad e
independencia por 300 años contra los poderes combinados de España.
Araucanos, obra de Claudio Gay.
El segundo día de marzo nos embarcamos en este barco para San Francisco,
sin la suficiencia del lenguaje como para dar vuelta las llaves del Evangelio a
estas naciones. Nos quedamos hasta que nuestros medios se acabaron; no pudimos
hablar el idioma lo suficientemente bien como para predicar el evangelio, ni
encontramos un medio de ganarnos la vida, así que se nos hizo necesario
regresar a California.
Tenemos un agradable joven en la cabina, originario de Chile, que lee y
conversa con fluidez en español y es versado en las escrituras. Le he hablado
de nuestra doctrina, del bautismo, de la persecución a la Iglesia y del
establecimiento en las montañas. Él ha tomado todo esto de buena forma, y habla
de ir a las montañas con nosotros.
Los chilenos son una raza con mezcla de sangre española e india. En
general son ignorantes y devotos católicos; probablemente más de la mitad de
ellos no sabe leer ni escribir. En sus modales son simples, francos y
extremadamente sociables. La Biblia en general no es usada entre ellos, estando
prohibida por su religión; pero encontré a muchos que ya la habían leído, y
todos con quienes realicé el experimento parecieron dispuestos a escuchar su
lectura.
La revolución que asola tan violentamente a Chile en esta época profesa
estar en favor del sufragio universal, y de la absoluta libertad de conciencia,
de expresión y de prensa. La revolución costó unas cinco mil vidas, y terminó
en una amnistía general, sin ninguna alteración en el gobierno.
Cuatro quintas, o tal vez nueve décimas partes de la vasta población de
Perú, así como de la mayoría de los otros países de Hispanoamérica, son de la
sangre de Lehi. Es verdad que ellos están degradados. Jesús no vino a llamar a
los justos sino a los pecadores al arrepentimiento. Los sanos no necesitan de
médico, sino los que están enfermos.
Está en mi corazón traducir el Libro de Mormón y algunos otros trabajos,
e imprimir los mismos en español tan pronto como haya perfeccionado
suficientemente el idioma.
Si los Doce Apóstoles dividen los idiomas europeos entre ellos, y cada
uno llega a estar completamente versado en cada uno de ellos, será un gran paso
hacia la consumación de la obra.
OCÉANO PACÍFICO, lat. 3° N. Marzo 27, 1852. Hemos navegado treinta y tres
días y hecho casi la mitad del viaje. El hermano Allen y yo todavía estudiamos
el idioma con diligencia.
Abril 29, lat. 27° N. — Cincuenta y cinco días han pasado como una penosa
prisión para nosotros, con muy poco para comer. Estamos hambrientos, débiles,
solos y desconsolados. Pero, vivir o morir, nosotros confiamos en Dios y
tratamos de servirle a Él.
El hombre joven de quien hablo es el Sr. Howard, de los Estados Unidos,
quien ha leído nuestros libros con mucho interés durante el viaje, y ha pedido
ser bautizado y unirse a la Iglesia apenas arribemos.
Adiós y hasta que arribemos. Vuestro hermano, P. P. Pratt.
Después de un largo y tedioso viaje de setenta y nueve días, llegaron a
San Francisco el 21 de mayo, habiendo sufrido duramente en los últimos cuarenta
días por la falta de alimento adecuado. Después de descansar por unos días, su
tiempo fue dedicado nuevamente al ministerio de la Iglesia en San Francisco y
San José, hasta cerca del fin de julio, cuando casi mil doscientos dólares en
moneda, mulas y un carromato le fueron proporcionados para su viaje a casa.
Vista de los cerros y bahía de Valparaíso
en 1854. Daguerrotipo de A. Terry (Ackermann & Co., Londres).
Barcos en la bahía de Valparaíso, 1854.
Daguerrotipo por A. Terry.
CAPÍTULO VIII “LOS ANTECEDENTES DE UNA ESPERANZA”
¿Cuáles fueron las motivaciones que trajeron al Élder Pratt a Chile? A la
vista de los antecedentes históricos podemos señalar, entre las principales,
las siguientes:
Los indios americanos y la Casa de
Israel
Después de enviar misioneros a Hawái y a Australia, el propio presidente
Pratt se aprestó para realizar un largo viaje a fin de estudiar las condiciones
que pudieran hacer posible el establecimiento de la Iglesia en Sudamérica, y el
país escogido por él para su misión fue Chile, país por el cual abrigaba un
sentimiento muy personal, expresado en su obra A Key to the Science of
Theology, donde escribió:
"Por esta ciencia el profeta Lehi y Nefi vinieron con una Colonia de
Jerusalén, en los días del profeta Jeremías, y después de viajar por ocho años
por el desierto de Arabia llegaron a las costas del mar, construyeron un barco,
obtuvieron del Señor una brújula para guiarlos en el camino, y finalmente
arribaron a salvo a las costas del país que ahora es conocido como Chile en
Sudamérica."⁶
El viaje de Lehi y su familia a la tierra
prometida.
Para el Élder Pratt, los indios americanos eran parte de la casa de
Israel, como descendientes del patriarca Lehi, y había que llevar a ellos las
bendiciones prometidas en el Libro de Mormón.
El pastor David Trumbull (1819–1889)
La Universidad de Yale llegó a ser un centro de misiones nacionales y
extranjeras, "cuna de la teología liberal de Nueva Inglaterra". David
Trumbull, sin imaginar en sus días de estudiante que sería el pionero de Yale
en Chile, fue "el primer misionero enviado específicamente a predicar el
Evangelio en el desierto" que, hace 150 años, comenzó a cimentar las bases
de la Iglesia Reformada en Chile.
La Sociedad Americana de Amigos de Hombres de Mar (The American Seamen's
Friend Society) se había establecido en 1826, con el propósito de
"predicar el evangelio a los marinos en cada puerto principal de los
países papistas, mahometanos y paganos".
Trumbull viajó a Valparaíso en el barco Mississippi, zarpando el 17 de
agosto de 1845, enviado por la Foreign Evangelical Society a predicar primero a
los marinos, y finalmente a difundir el Evangelio entre el pueblo chileno. Su
diario de viaje registra sus prédicas dominicales a bordo y su travesía por el
Cabo de Hornos hasta el avistamiento de Valparaíso el 25 de diciembre de 1845,
día de Navidad: "Cerros desolados y áridos, ni un árbol a la vista, salvo
un cactus en la cima; parece muy poco acogedor".
Valparaíso, 1845. Dibujo de Rugendas.
David Trumbull nació el 1° de noviembre de 1819 en Elizabeth Town, Nueva
Jersey. Organizó la Union Church en Valparaíso en 1847, y en 1850 se casó en
Carolina del Norte con Jane Wales Fitch, con quien tuvo nueve hijos. Como
administrador del cementerio de Disidentes, David Trumbull dejó registros de la
sepultación del niño Omner Pratt, los cuales pueden verse aún en el libro de
registros de esa época que se conserva en el cementerio.
Libro del Cementerio de Disidentes de
Valparaíso, que guarda el registro de la sepultación del niño Omner Pratt.
El historiador Rodolfo Acevedo
sosteniendo el Libro de Sepultación del Cementerio de Disidentes.
.
CAPÍTULO IX “EL MARTIRIO DEL ÉLDER PARLEY P. PRATT”
13 de mayo de 1857
"Una liviana lluvia comenzó a caer, haciendo fácil para McLean y sus
hombres seguir las huellas de Parley, quien viajó por unas veinte millas fuera
del pueblo antes de que lo alcanzaran. McLean, en su usual estado de
embriaguez, y seis de sus secuaces, cabalgaron hasta donde estaba Parley y lo
rodearon. Dos hombres se pusieron frente a él, obstaculizando su camino,
mientras McLean vino desde atrás y disparó seis tiros a corta distancia. Las
balas perforaron el pesado abrigo de Parley, pero ninguna lo hirió.
Entonces uno de los rufianes sacudió al caballo de Parley para que se
encabritara, dándole a McLean la oportunidad de acercarse lo suficiente como
para clavar dos veces en el costado de Parley su cuchillo. Parley cayó al
suelo. Sin embargo, McLean regresó dentro de diez minutos, desmontó, y tomando
una pistola derringer, disparó a Parley en el cuello, mientras yacía en el
suelo. Entonces los asesinos cabalgaron salvajemente al pueblo para
celebrar." — Eleanor McLean.
El Élder Wilford Woodruff registró en su diario, el 23 de junio de 1857:
"El correo del este llegó trayendo la triste noticia del asesinato del
Élder Parley P. Pratt, quien fue asesinado cerca de Ft. Smith en Arkansas, por
un hombre llamado McLean".
El presidente Joseph Fielding Smith escribió que, en el otoño de 1856, el
Élder Pratt había dejado la ciudad de Lago Salado con un grupo de misioneros.
En la primavera de 1857 se encontraba en Arkansas, donde intentó ayudar a la
Sra. de Héctor H. McLean, miembro de la Iglesia separada de su esposo por causa
de sus borracheras y crueldad, a conseguir la tuición de sus hijos. McLean
acusó al Élder Pratt de indisponer los afectos de su esposa; un juicio fue
seguido y el Élder Pratt fue liberado del cargo, pero poco después, viajando
por el condado de Van Buren, fue alcanzado y asesinado por McLean.
El asesinato ocurrió cerca de Van Buren, Arkansas, el 13 de mayo de 1857.
El Élder John Taylor publicó en Nueva York, el 30 de mayo de 1857, en The
Mormon, el siguiente extracto:
"Aun cuando deploramos profundamente la pérdida para la Iglesia de
tan gran y recto hombre, y el desamparo para su familia, todavía no lo
lamentamos. Su vida ha sido una de honor y fidelidad; sus días han sido bien
gastados en el servicio de su Dios; su nombre es reverenciado por miles y
decenas de miles, y será honrado por millones aún por nacer."
Su hermano Orson Pratt escribió concerniente a su muerte:
"¡Oh, cuán placentera es la muerte de una persona recta! Quedando
sepultado su cuerpo con una cierta y segura esperanza de que saldrá de la tumba
en la mañana de la primera resurrección, para reinar como un poderoso Rey y
Sacerdote del Más Alto Dios... ¡Oh, bondadoso y afectuoso hermano! ¡Cuánto te
amamos en vida! No lloramos por tu muerte, porque fue gloriosa. Tus cincuenta
años recién habían comenzado, y ahora tu Jubileo ha llegado."
La tumba del Élder Parley Parker Pratt
Fulgura la Aurora
Parley Parker Pratt — Apóstol, Misionero, Autor. Nació el 12
de abril de 1807 en Burlington, New York. Murió el 13 de mayo de 1857 cerca de
Alma, Arkansas. Miembro del Concilio de los Doce Apóstoles de la Iglesia de
Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Ya rompe
el alba de la verdad
y en Sión
se deja ver, tras noche
de
oscuridad, tras noche de oscuridad,
el día
glorioso amanecer.
Ante la
divina luz,
huyen las
sombras del error.
La gloria
del gran Rey Jesús,
la gloria
del gran Rey Jesús,
ya
resplandece con su fulgor.
CAPÍTULO X “SU DESCENDENCIA Y LA IGLESIA EN SUDAMÉRICA”
Su hijo Helaman Pratt sirvió una misión en México en 1876, y como
presidente de misión en 1884. Su nieto, el Élder Rey L. Pratt, habló en la 97ª
conferencia semianual de la Iglesia, el 4 de octubre de 1926, y relató la
conversión de dos hombres italianos, Donato Gianfelice y Domingo Quici,
mencionada también por el Élder Ballard. Durante ese tiempo, el Élder Rey L.
Pratt, enfermo y guardando cama, usó ese período para traducir muchos de los
himnos que ahora aparecen en el himnario en español Himnos de Sión.
Ray Lucero Pratt ayudó a abrir la obra misional en Sudamérica junto al
Élder Melvin J. Ballard, quien dedicó Sudamérica para la predicación del
evangelio en 1925. El élder A. Theodore Tuttle recordaría en la Conferencia de
abril de 1962: "En 1851 fue Parley P. Pratt quien primero fue a
Sudamérica... Él arribó a Valparaíso, Chile, poco después de que una revolución
explotara, pero las condiciones eran desfavorables para el establecimiento del
evangelio, y en unos pocos meses él regresó a casa. No fue sino hasta 1925 que
los élderes Melvin J. Ballard, Rulon S. Wells y Rey Lucero Pratt fueron
asignados a Sudamérica".
En la reunión fundacional de la Iglesia en Chile, en 1956, se recordó la
misión de Parley P. Pratt. Un descendiente directo suyo, el Élder David H.
Pratt, inició la obra misional en Valparaíso en 1959, y el 28 de junio de ese
año se organizó la Rama de Valparaíso.
Élder Spencer W. Kimball
El Élder Spencer W. Kimball, del Quórum de los Doce Apóstoles, comentó
sobre Parley P. Pratt en sus diarios al visitar Quillota el 7 de junio de 1964:
"En el pueblo de Quillota tienen una buena rama de la Iglesia,
algunos músicos excelentes. No muy lejos del centro de este pueblo hay una
colina muy empinada que sobresale sola. Fue en esta colina donde Parley P.
Pratt dedicó la tierra de Sudamérica para la predicación del evangelio. Las
laderas de la colina están cubiertas de casas muy pobres. Hay un camino
estrecho y sinuoso que sube a la cima, y en la cima hay una estatua de la
Virgen María dentro de una cerca. El río Aconcagua está al pie de esta colina."
Placa que recuerda e identifica el lugar
donde fue sepultado el niño Omner Pratt en Valparaíso, Chile. (Fotos: Rodolfo
Acevedo)
El 8 de septiembre de 1990, en una ceremonia de conmemoración de la
visita de Parley P. Pratt a Chile, una placa recordatoria fue puesta en el
cementerio donde su hijo Omner fuera sepultado en 1852. En la ocasión, el Élder
Waldo P. Call de los Setenta, descendiente del Élder Pratt, descubrió la placa
y dedicó el lugar. En sus palabras dedicatorias pidió una bendición especial
para Chile, expresando en parte: "Que bendigas a aquellos que gobiernan; y
bendícenos como miembros de la Iglesia para que, por medio de vivir el
evangelio dignamente, tú puedas bendecir a este pueblo, para que haya paz, para
que haya alimentos en las mesas de todas las familias chilenas, y para que
ellos puedan escuchar el mensaje del evangelio y puedan sentir que es
verdad".
El Élder Waldo P. Call, a la izquierda,
escucha al Élder Rogelio Narváez, Representante Regional, antes de descubrirse
la placa recordatoria de la sepultación del niño Omner Pratt.
El Representante Regional, Élder Rogelio Narváez, dijo en esta solemne
ocasión: "La pequeña tumba dejada sobre una solitaria colina en Valparaíso
en 1852 ha sido como una latente semilla plantada por un apóstol del Señor para
llevar fruto en el florecimiento del evangelio una centuria después."
Esta placa fue colocada por el esfuerzo de miembros locales, quienes
pusieron de su dinero. Los autores de la placa fueron el hermano Eleazar
Magnere y Juan Páez.
Eleazar Magnere, autor de las palabras
colocadas en la primera placa de los años noventa.
Juan Páez (foto misional).
Lamentablemente fallece en el año 2010.
Visión de la bahía de Valparaíso desde la
cumbre del Cerro Panteón. Fotografía tomada por Rodolfo Acevedo Villanueva, el
11 de febrero de 2005.
CAPÍTULO XI “EL SESQUICENTENARIO DE UNA ESPERANZA”
Conmemoración de los 150 años de la visita del Élder
Parley P. Pratt a Chile — 25 de enero de 2002
J. Robert Driggs, descendiente de Élder
Pratt, y Rodolfo Acevedo, historiador y traductor de esta Autobiografía al
español, en la tumba de Omner Pratt el día de la conmemoración del
sesquicentenario (1852–2002).
Con motivo de esta celebración, el Élder J. Robert Driggs, secretario
ejecutivo del Área de Chile, escribió el viernes 25 de enero sobre los eventos
conmemorativos realizados en la ciudad de Quillota, ubicada a unas dos horas de
Santiago. Fue en la mañana del 25 de enero de 1852 que el Élder Parley P.
Pratt, su esposa Phoebe y el Élder Rufus Allen llegaron a Quillota en una
carreta tirada por bueyes. Los acontecimientos de aquel día marcaron el 150°
aniversario de ese memorable momento.
A las 6:30 p.m. los jóvenes de la estaca y sus líderes comenzaron a subir
por el Cerro Mayaca, en el centro de la ciudad, el mismo lugar donde el Élder
Pratt subía cada día a orar y meditar. Un corto servicio devocional se realizó
en la cumbre, dirigido por el presidente José A. Cortes de la Estaca de
Quillota. El obispo Máximo Méndez leyó el relato traducido de la estadía de
Pratt en Quillota, tomado de su autobiografía, y el hermano Rodolfo Acevedo
tocó el himno "Oh Está Todo Bien" en armónica.
Descendientes de Élder Parley P. Pratt en
la cumbre del Cerro Mayaca de Quillota, en el valle que Élder Pratt llamó
"tan fértil como el Edén".
Un especial servicio de conmemoración se realizó en el centro de estaca
de Quillota a las 8:00 p.m. El coro de la estaca cantó tres himnos escritos por
Parley P. Pratt: "Ya Rompe el Alba", "Un Ángel del Señor",
"Oh Rey de Reyes Ven" y "Tan Humilde al Nacer". El hermano
Rodolfo Acevedo presentó un relato acompañado de imágenes acerca de Pratt,
Chile y Quillota en aquellos días, y también acerca del trabajo realizado desde
entonces por la obra misional.
Cabe destacar también la visita que el apóstol Jeffrey R. Holland hiciera
a Quillota a fines del año 2002, ofreciendo una oración en la cumbre del Cerro
Mayaca, en el mismo lugar donde el Élder Pratt solía retirarse para orar en el
verano de 1852, ciento cincuenta años antes.
Presentación de la traducción del libro
Autobiography of Parley P. Pratt a la Presidencia del Área de Chile, el
miércoles 12 de noviembre de 2003. De izq. a der.: Élder Francisco J. Viñas,
primer consejero del Área; Thomas Edgar Lyon, presidente del CCM de Chile;
Rodolfo Acevedo, historiador; Carl B. Pratt, segundo consejero del Área de
Chile; y Jeffrey R. Holland, presidente del Área de Chile.
En 2003, el puerto de Valparaíso fue declarado por la UNESCO
"Patrimonio de la Humanidad", y uno de los hechos históricos
considerados en la postulación fue el episodio del arribo del primer misionero
mormón a Valparaíso en el siglo XIX: el Élder Parley Parker Pratt.
El año 2005 se conmemoraron los 200 años del nacimiento del profeta José
Smith, y en esa ocasión el presidente Gordon B. Hinckley citó unas palabras de
belleza poética redactadas por el Élder Parley P. Pratt en 1845, apenas un año
después de la muerte de José:
"Él ha organizado el Reino de Dios, y nosotros extenderemos sus
dominios. Él ha restaurado la plenitud del Evangelio, y nosotros lo llevaremos
a todas partes... Él ha encendido el alba de un día de gloria, y nosotros lo
llevaremos a su máximo esplendor. Él era 'apenas uno' y ha pasado a ser mil, y
nosotros somos pocos y pasaremos a ser una nación fuerte. En resumen, él cortó
la piedra... y nosotros la haremos un gran monte que llenará toda la
tierra."
Estas palabras describen muy bien el origen de la motivación del Élder
Pratt para llevar el evangelio restaurado primeramente a su familia y
conocidos, luego a las naciones indias de Norteamérica, al frío Canadá, a
través del vasto territorio norteamericano, a la vieja Inglaterra, y a Chile en
las costas occidentales de Sudamérica.
CAPÍTULO XII “A 160 AÑOS DE SU VISITA (1851–2011)”
En la víspera de cumplirse los 160 años de la visita del Élder Pratt a
Chile, el historiador del Area Chile Rodolfo Acevedo viajo a la ciudad de
Valparaíso junto al Élder Kent Richards, de la Presidencia del Área, su esposa
Marsha, y los hermanos Clint Christensen y Wayne Crosby del Departamento
Histórico de la Iglesia en Salt Lake City. Fue un viaje a la historia y al
legado que el Élder Parley Pratt dejó para nuestra propia historia como Santos
chilenos.
Élder Richards y su esposa Marsha
sostienen el libro que guarda los nombres del Élder Pratt y de su hijo Omner en
el Cementerio de Disidentes de Valparaíso.
Wayne Crosby, Clint Christensen, Rodolfo
Acevedo y Élder Kent Richards junto a la placa que recuerda la sepultación de
Omner Pratt en el Cementerio de Disidentes, 1852.
Su visita a Chile en 1851 puso raíces profundas en la historia de la
Iglesia en Chile, y también en las mentes de las autoridades de la época, como
el presidente Brigham Young, a quien el Élder Pratt había escrito extensamente
sobre su experiencia en nuestro país y sobre su determinación de traducir el
Libro de Mormón al español, un hecho fundamental para el día futuro en que la
llave del evangelio restaurado fuera girada en las tierras lamanitas de Norte y
Sudamérica.
Hoy día, la Biblioteca Nacional de Chile y la Biblioteca Santiago Severín
de Valparaíso guardan la obra escrita del Élder Pratt, representada
especialmente por su Autobiografía —donde dedica dos capítulos a su visita a
Chile— y por la Llave a la Ciencia de la Teología, obra cuya escritura realizó
en gran parte en Valparaíso.
Una visión de Valparaíso 160 años después
de la visita del Élder Pratt.
En noviembre de 2011 se cumplieron 160 años de la visita del Élder Pratt
a Chile, hecho que quedó como testimonio del interés del Señor por estas
tierras, y del día en que el evangelio sería traído definitivamente en 1956,
con la llegada de los élderes Verle Allred y Joseph Bentley, dando cumplimiento
al sueño y a la esperanza del Élder Parley Parker Pratt. Bienvenido a Chile y a
su historia, Élder Pratt.
Élder Marcus B. Nash, presidente del Área
Chile; Élder Lawrence E. Corbridge y Élder Kent F. Richards, sosteniendo el
Libro de Sepultación.
En marzo de 2012, gracias a las gestiones de líderes del Departamento de
Historia de la Iglesia en Salt Lake City, incluyendo al historiador chileno
Rodolfo Acevedo (1951–2012), poco antes de su fallecimiento se instaló una
segunda placa conmemorativa en el Cementerio de Disidentes. Esta nueva placa,
de mayor tamaño, corrige y actualiza el texto de la original, la cual contenía
un error de traducción: afirmaba que el Élder Parley P. Pratt había dedicado
esta tierra, cuando en realidad, según su autobiografía, solo subía al cerro a
orar y meditar.
Palabras de la placa, escritas por el
historiador del Área, Rodolfo Acevedo.
La nueva inscripción busca contextualizar con mayor precisión el legado
misional de la familia Pratt y su significativo vínculo con Valparaíso. Su
instalación fue el fruto de años de investigación histórica y de un trabajo
colaborativo entre la Iglesia, las autoridades del cementerio y miembros de la
comunidad local.
El 12 de marzo de 2012, el Élder Marcus B. Nash ofreció una oración
dedicatoria en la colocación de la nueva placa:
"Nuestro querido y bondadoso Padre Celestial, nos inclinamos ante ti
en esta hermosa mañana y te agradecemos por este mundo tan hermoso, por tu
Hijo, por el gran Plan de Salvación y por la restauración; por el Élder Pratt,
por su servicio en tu nombre y por su gran ejemplo; por Omner y por el
sacrificio de cada uno.
Te pedimos que bendigas este lugar para que sea protegido de los
elementos de la maldad, para que tu espíritu more aquí, para que todos los que
pasen a esta memoria puedan sentir de tu espíritu; te pedimos que esta historia
pequeña de Élder Pratt, pero grande a la vez, pueda inspirarnos a cada uno de
los chilenos y a todos los miembros de la Iglesia, con un deseo y la buena
voluntad de sacrificarnos por tu causa. Lo hacemos humildemente, con mucha
gratitud, en el nombre de Jesucristo. Amén."
¿Dedicó Parley P. Pratt la tierra de
Chile?
Según los registros e investigaciones del historiador Rodolfo Acevedo, en
1996 el consejero del Área Chile, Élder Jerald Lynn Taylor, formuló esta
pregunta, a la cual Rodolfo respondió por escrito:
"Estimado Élder Taylor. En respuesta a su consulta sobre si hubiese
sido dedicado Chile, mi respuesta es que en todos mis años en la Iglesia y en
mis investigaciones sobre la historia de esta no he encontrado una cita clara
al respecto.
Sólo he leído que el Élder Pratt, en 1852, mientras estaba en Quillota,
se retiraba a orar al Cerro Mayaca, pero en su autobiografía no menciona la
palabra dedicación: “On the top of this mountain is a place for retirement and
prayer, which I intend to use every evening...” (p. 364).
“En la Cumbre de esta montaña hay un lugar para el retiro y la oración,
el cual tengo la intención de usar cada tarde” Pagina 364, de la autobiografía de
Parley P. Pratt.
Por otro lado, al salir de Chile en marzo de 1852 escribe al presidente
Brigham Young: 'On the second day of March we embarked on the ship bound for
San Francisco, without a sufficiency of the language to turn the keys of the
Gospel as yet to these nations...' (p. 366).
“el segundo día de marzo nos embarcamos rumbo a San Francisco, sin
dominar aún lo suficiente el idioma como para abrir girar las llaves del evangelio
a estas naciones”. página 366, de la autobiografía de Parley P. Pratt.
Con respecto a la posible oración dedicatoria del Élder Henry D. Moyle,
el extracto de sus palabras se enmarca en el contexto de un discurso en medio
de la reunión fundacional, y no en el de una oración dedicatoria, según
confirma el hermano Gordon Irving del Departamento Histórico de la Iglesia.
El mismo hermano Irving se refiere también a las palabras del Élder A.
Theodore Tuttle en Punta Arenas: el 6 de mayo de 1976 el Élder Tuttle dedicó
Punta Arenas y Tierra del Fuego, pero al leer la copia de su oración es
evidente que no pensaba dedicar el país en su totalidad.
Creo que este es un momento muy especial en la Iglesia en Chile como para
pensar en dedicar nuestro país, y que quede un registro claro y seguro del
acontecimiento. Con aprecio, su hermano, Rodolfo Acevedo. Santiago, 19 de
agosto de 1996."
Después de esta carta, Chile se dedica de forma oficial el 23 de agosto
de 1996 por el apóstol Russell M. Ballard.
CAPÍTULO XIII “UNA VISITA CON PROPÓSITO HISTÓRICO (2025)”
Visita al Cementerio de Disidentes,
Valparaíso, junio de 2025.
El viernes 6 de junio de 2025 realicé una visita significativa al
Cementerio de Disidentes en Valparaíso, acompañado por los hermanos Juan
Rodríguez Layana y José Luis Díaz Véliz. Este lugar sagrado guarda los restos
del pequeño Omner Pratt, hijo del apóstol Parley P. Pratt, quien en 1851 inició
la predicación del Evangelio restaurado en Sudamérica, marcando el comienzo de
una historia profunda de fe en estas tierras.
Como investigadores y divulgadores de la historia de la Iglesia de
Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Chile, compartimos un mismo
propósito: rescatar, preservar y difundir las raíces de la obra misional y de
la historia de nuestro país. Cada uno desde su experiencia —Juan Rodríguez, con
su trayectoria como uno de los primeros Historiadores Regionales y su actual
proyecto sobre pioneros; y yo, Cristóbal E. Acevedo, continuando el legado de
mi padre Rodolfo Acevedo (1951–2012), historiador del Área Chile, con el canal
de YouTube "Algo Muy Bueno"— buscamos que cada miembro de la Iglesia
conozca, valore y se inspire con el legado de Parley P. Pratt en Chile.
Esta visita no fue solo un homenaje, sino también un acto de gratitud y
renovación de nuestro compromiso con la historia sagrada que nos antecede.
La visita de un testigo especial
Élder Gary E. Stevenson y su esposa Lesa
El 12 de junio de 2025, en el marco del centenario de la Iglesia en
Sudamérica, el Élder Gary E. Stevenson y su esposa Lesa realizaron una visita
privada al cementerio. Acompañados por líderes locales y el director del
cementerio, Juan José Caro, accedieron al libro de registros históricos donde
aún figura la firma original de Parley P. Pratt en el acta de defunción de su
hijo.
El Élder Stevenson y su esposa revisan el
libro de registros históricos del cementerio.
Página del libro de registros del
cementerio.
Al término de la visita, se invitó al Élder Stevenson a dejar un mensaje
escrito, que fue registrado en el libro del cementerio y reproducido para su
conservación:
Mensaje dejado por el Élder Gary E.
Stevenson en el libro del Cementerio de los Disidentes.
"Ofrecemos nuestra más profunda gratitud por el cuidado, honor y
respeto que el Cementerio de los Disidentes y la familia Caro han brindado
durante muchos años y generaciones. Omner Pratt fue sepultado aquí en 1852 bajo
la dirección de Parley P. Pratt, un apóstol del Señor Jesucristo. Su hijo
pequeño tenía solo 38 días de vida. Nos sentimos humildes ante su gran
sacrificio y profundamente agradecidos por la caritativa vigilancia y la
generosa autorización para colocar una placa en memoria de la corta vida de
Omner Pratt. Reciban nuestra más cálida expresión de gratitud."
Élder Gary E. Stevenson, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los
Últimos Días. 12 de junio de 2025.
CONCLUSIÓN
Aun cuando se escriba que el Élder Pratt y su compañía no tuvieron éxito
en establecer una rama de la Iglesia en nuestro país, en los ya lejanos años de
su visita a Chile de 1851–1852, su empresa no ha sido olvidada y ha estado
presente en el recuerdo de grandes líderes y de grandes acontecimientos
asociados al establecimiento de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los
Últimos Días en Sudamérica y en Chile.
El Élder Alma Sonne, en un discurso en la conferencia de abril de 1953,
señaló lo siguiente: "Parley Pratt estaba en su camino a Chile; su misión
era a todas las tierras que bordeaban el océano Pacífico", y con respecto
a los otros miembros del Quórum de los Doce Apóstoles de sus días, "todos
ellos estaban predicando el evangelio a cada nación, tribu, lengua y pueblo.
¿Qué mejor evidencia podían ellos dar de su sinceridad e integridad?". El
mejor liderazgo de la Iglesia era necesario en el valle, donde los fundamentos
de una gran mancomunidad estaban siendo puestos; pero la suprema obligación que
descansaba sobre la Iglesia entonces, y ahora, era la de predicar el evangelio
y proclamar la misión divina del profeta José Smith. En esta tremenda
responsabilidad, los líderes de la Iglesia habían sido diligentes y
determinados.
APÉNDICE EL CEMENTERIO DE DISIDENTES DE VALPARAÍSO
Antes de la existencia de cualquier cementerio en el puerto de
Valparaíso, se enterraba a los muertos en la iglesia según las costumbres
coloniales; a las personas menos pudientes se les sepultaba en hoyos en las
quebradas deshabitadas del puerto, y a los extranjeros, cuyo número aumentaba,
se les enviaba al fondo del mar. No existían sitios de enterramiento protegidos
ni pompas fúnebres; sepultar a los difuntos era un asunto de la iglesia y de la
familia, y el estado se mantenía al margen. La iglesia católica albergaba a sus
fieles y a los más pudientes, mientras que los llamados "pobres de
solemnidad" eran enterrados en el Cerro San Francisco, frente al Hospital
San Juan de Dios, en las Ramadillas, en la subida del Cerro Barón y en la
quebrada de San Agustín, entre otros lugares hoy densamente poblados.⁹
No ser católico en tierra chilena era un grave problema ante la muerte: a
principios del siglo XIX no había dónde enterrar a los no católicos, y son
numerosos los casos de cuerpos sepultados en alta mar o en las playas, a los
que se les negaba una sepultura cristiana. Un hecho en particular precipitó la
construcción del cementerio de Disidentes: cuando los buques ingleses HMS
Phoebe y Cherub vencieron al navío de guerra norteamericano Essex en la bahía
de Valparaíso, el 28 de marzo de 1814, cincuenta estadounidenses fallecidos en
combate no tuvieron un lugar digno para ser enterrados por ser protestantes; un
grupo de ocho hombres y un oficial fueron sepultados en un banco de arena en el
Fuerte Blanco del Cerro Cordillera, y el resto de las víctimas fueron lanzados
al mar.¹⁰
El director supremo don Bernardo O'Higgins, en conocimiento de estas
penosas situaciones, accedió a la petición de permitir la compra de un terreno
para los residentes no católicos del país el 14 de diciembre de 1819. En las
actas municipales del 3 de diciembre de 1821 se presenta por primera vez el
proyecto para la fundación de un panteón; el lugar elegido fue una pequeña
colina en las afueras de la ciudad, con una magnífica vista al océano Pacífico
y a toda la bahía porteña, que sería llamada el "Cerro Panteón". La
autorización de un cementerio de disidentes abarcaba Valparaíso y Santiago,
pero por causas desconocidas no se construyó ninguno en la capital, y los
cadáveres de protestantes santiaguinos fueron traídos al único cementerio no
católico del país por más de treinta años.
ANEXO APOSTLE'S 1851 VISIT TO CHILE
By Rodolfo Acevedo, Church News contributor — October 27,
2001
Church near where infant was buried
remains in use today. Photos by Rodolfo Acevedo.
VALPARAISO, CHILE — November 8 will mark the 150th anniversary of the
arrival of Elder Parley P. Pratt of the Quorum of the Twelve in Chile in 1851.
Elder Pratt's visit occurred long ago — yet it remains an important
chapter in the history of the Church in Chile and South America. In 1851, Elder
Pratt was serving as president of the Pacific Mission, which was organized to
establish the preaching of the gospel along the Pacific coast, the Pacific
Islands and South America. Elder Pratt arrived at the mission headquarters in
San Francisco, Calif., in March of 1851.
In a letter to President Brigham Young, Elder Pratt expressed his desire
to travel to South America, adding that he was studying Spanish. Elder Pratt
had worked with Lamanite populations in North America and was intrigued by the
Lamanites of South America.
Elder Pratt, his wife Phebe and a full-time missionary, Elder Rufus C.
Allen, left California en route to Valparaiso, Chile, aboard the ship Henry
Kelsy. The conditions on the ship were spartan. During the voyage, Elder Pratt
wrote in his journal that "the bread we ate during the trip was filled
with worms, the pork spoiled." The Henry Kelsy almost capsized near the
coast of Peru, Elder Pratt added.
Finally, on Nov. 8, 1851, Elder Pratt and the others arrived in
Valparaiso. The next day he wrote about his first few hours on a new continent:
"We landed yesterday at noon, and took lodgings and board at a French
hotel, where we had a great variety of good eating... We find the country in
the midst of revolution and civil war." The internal crisis in Chile would
prove to be an obstacle to that early missionary effort.
The Pratts and Elder Allen soon left the hotel, rented a home and
purchased furniture. They dedicated almost all of their time to studying
Spanish. On Nov. 30, 1851, Phebe gave birth to a beautiful son named Omner. The
happiness of his birth soon turned to sadness. Baby Omner passed away after a
mere 38 days of life. On Jan. 7, 1852, he was buried in a common grave. Civil
records show the child died of weakness.
Register at graveyard records name of
Omner Pratt, the infant who died in 1852. Photos by Rodolfo Acevedo.
Despite the setback, the Pratts continued studying Spanish and searching
for opportunities to spread the gospel. The civil war ended a short time later
and the trio of missionaries moved from Valparaiso to the town of Quillota in
the Chilean interior. They lived in a home owned by a widow and her two teenage
daughters. "[The family is] sociable and much pleased with us," Elder
Pratt wrote. "They can read Spanish and take every possible pains to teach
us the language... I read to them in the Spanish Testament, which pleases them
much as they have never read it."
At the end of the Chilean summer in 1852, Elder Pratt decided to return
to the United States — his mind hopeful that missionaries would return to Chile
when conditions improved and the land ripened for the gospel. The Americans
boarded the San Francisco-bound Dracutt on March 2. When they pulled away from
the Chilean coast, the Pratts looked back at the land where they had buried a
son and planted a spiritual seed for the future of the Church in Chile.
Elder Pratt wrote he had little choice but to return to the United States
because he and his travel mates struggled with the language, exhausted their
financial resources and could not find work to earn money. Their trip home
stretched across 79 miserable days.
Today, many Chilean Church members are grateful for the sacrifices of
these pioneer missionaries. The Church has become a spiritual force in Chile —
there are 118 stakes, eight missions, a temple and almost a half-million
members. Elder Pratt's visit is regarded by members here as a prologue of the
history of the Church in this land.
BIBLIOGRAFÍA
Mormonism Unveiled, 1838.
Late Persecution of the Church of
Jesus Christ of Latter-Day Saints, 1839.
The Millennium y Otros Poemas, 1840.
A Key to the Science of Theology,
Liverpool, 1855.
La Mond Tullis, pp. 10–11.
History of the Church, período I, vol.
10, p. 413.
History of the Church, vol. IV,
período I, Joseph Smith, The Deseret Book Company, Salt Lake City, Utah, 1976,
p. 6.
Key to the Science of Theology, Parley
P. Pratt, 3ª edición, Salt Lake City, Deseret News Steam Printing
Establishment, 1874. (Biblioteca Nacional de Chile.)
Encyclopedia of Mormonism, vol. 2.
El Mercurio, 7 de noviembre de 2001,
p. A8.
Irven Paul, Un Reformador Yanqui
(biografía de David Trumbull).
Ana María Ojeda Fernández, "El
Cerro Panteón y sus cementerios N° 1, N° 2 y Disidentes".
Fernando Campos Harriet, Historia de
Concepción, 1550–1970, 3ª edición, Editorial Universitaria, Santiago, 1982.
BIOGRAFÍAS
Allen, Rufus Chester. Hijo de Gideon Allen y Rachel Hand, nació el 22 de
marzo de 1814 en Litchfield, Litchfield, Connecticut. Fue bautizado en la
Iglesia en julio de 1835 e investido el 30 de enero de 1846 en el Templo de
Nauvoo.
Pratt, Phoebe Sopher. Nació el 8 de julio de 1823 en Hempstead Harbor,
Queens, New York. Se casó con Parley P. Pratt el 15 de octubre de 1845 en
Nauvoo, Hancock, Illinois, y fueron sellados el 26 de febrero de 1851 en Lago
Salado, solo seis meses antes de su partida para Sudamérica.
Trumbull, David. Fundador y ministro de la Union Church en Valparaíso.
Nació el 1° de noviembre de 1819 en Elizabeth Town, New Jersey, y falleció en
diciembre de 1889, a la edad de 70 años, en Valparaíso.