lunes, 15 de septiembre de 2025

Nuestra Independencia, una profecía cumplida.

 

 

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Nuestra Independencia, una profecía cumplida.

(1810-2025)

El proceso que culminó con la independencia de Chile se desató tras la invasión de Napoleón a España y el destronamiento  del Rey Fernando VII, trajo como consecuencia la formación de una primera Junta de gobierno en nuestro país el día 18 de septiembre de 1810, hecho precursor que culminaría finalmente con nuestra independencia de España tras el triunfo del ejército patriota en los campos de Maipú el día 5 de abril de 1818, triunfo militar que sellaría la proclamación de nuestra independencia.

 

Para los Santos de los Últimos Días, la independencia de Chile de la cual este año celebramos fue un hecho inspirado y el cumplimiento de una profecía registrada en el Libro de Mormón que señala que “el poder  del Señor estaba con ellos” ante las fuerza de las madres patrias “que se hallaban reunidas sobre las aguas y sobre la tierra también, para combatirlos”, declarando el profeta Nefi finalmente que nuestros patriotas “fueron librados por el poder de Dios de las manos de todas las demás naciones”.[1]

 

Fue a través de ese mismo poder que el viaje de descubrimiento de Colón se había realizado algunos siglos antes, y también la posterior conquista de estas tierras por parte de  los gentiles europeos, de los cuales finalmente nuestros pueblos terminarían liberándose.

 

La Primera Visión

Estos hechos libertarios serian los precursores de otro hecho mayor, como lo fue la restauración del evangelio de nuestro Señor Jesucristo en la tierra a través del profeta José Smith a partir de su primera visión en 1820, en los días en que ya en nuestra nación chilena había proclamado su independencia política de España.

 

La libertad de nuestros pueblos había precedido los hechos que prepararían el camino para el logro de nuestra libertad espiritual y “la piedra cortada del monte no con mano”[2],  comenzaría a rodar por nuestra tierra chilena  con fuerza más de un siglo después cuando en 1956 los primeros misioneros de la Iglesia de Jesucristo llegaron a estas tierras para establecerla en forma definitiva.  Desde aquellos días pioneros la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Dias en Chile se ha fortalecido y llegado a cada rincón de nuestra larga geografía y a su territorio insular y sus miembros saludan y celebran a Chile en su Bicentenario.

 

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[1] Libro de Mormón. Libro de Primer Nefi Cap. 13: vers. 16,17,19.

[2] La Biblia. Antiguo Testamento. Libro de Daniel Cap. 2: vers. 34.


miércoles, 10 de septiembre de 2025

Con Camisa Blanca y Corbata.

 

Con Camisa Blanca y Corbata.

Por

Rodolfo A. Acevedo

Noviembre, 2008.

Recopilado por Cristobal E. Acevedo


                   Élder Gary V. Davis                     Éldere Glen n Franks                    Élder Van Layman

Hace unos días Élder Gary Davis me llamó a la casa y me dijo “Rodolfo, voy a viajar a Chile, pero no como turista, sino que iré con camisa blanca y corbata para visitar a mis hermanos, para estar con ellos como en aquellos días cuando fui misionero en Chile, para enseñarles otra vez e invitarles a los que no estén asistiendo a venir a Cristo, a volver al rebaño”.  

Pero cuando Élder Davis llegó a Santiago una hermosa mañana de primavera el día sábado 11 de octubre recién pasado, no lo hizo solo, venía acompañado de los élderes Van Layman y Glenn Franks, quienes también habían servido su misión en Chile a fines de los años 1960 y que también esta vez venían con “camisa blanca y corbata”.

Las palabras que el élder Davis me expresara por teléfono antes de viajar a Chile, se cumplirían con exactitud, al mostrarme los listados de familias que traían consigo para visitarlas en su antiguos sectores misionales, en San Antonio, donde les había conocido y donde también tuvieron la oportunidad de visitar las familias y de participar y compartir sus testimonios en de la Conferencia de la Estaca, en los campos cercanos a Buín, donde se reunieron con miembros de la familia García, pioneros de la Iglesia en nuestro país,  en Calama, en Viña del Mar, en San Felipe, en San Miguel, en la Florida, en la estaca Javiera Carrera, donde compartieron una charla fogonera con los miembros,  y donde también volvieron a reencontrase con familias que habían enseñado y conocido en su juventud.

 

Un hito importante en la visita del Élder Davis fue su reencuentro con Élder Lawrence Corbridge, actual consejero del Área del Chile, exactamente 40 años después de que ellos abandonaron el Language Training Mission en Utah para viajar a sus respectivas misiones en Chile y la Argentina, Élder Davis desde California a la Misión Chilena, y Élder Corbridge desde Idaho a la Misión Buenos Aires Norte en 1968.

Élder Davis y Élder Corbridge, Utah, 1968.

En esta visita ellos tuvieron la oportunidad de revivir ese momento de hace 40 años atrás en Utah, pero esta vez en la oficina del Élder Corbridge en Santiago de Chile.

Élder Davis y Élder Corbridge, Santiago Chile 2008.

 

sábado, 2 de agosto de 2025

El Apóstol Que Miró Hacia Chile


EL APÓSTOL

QUE MIRÓ HACIA CHILE

El viaje misional de Parley P. Pratt a Sudamérica (1851–1852)

Élder Parley Parker Pratt

Autores

Historiador Rodolfo A. Acevedo (1951-2012)

Cristóbal E. Acevedo Creador de Contenido del Canal de YouTube "Algo Muy Bueno"

Revisado por Juan Rodríguez Layana


 

INTRODUCCIÓN

Este documento ha sido preparado con profundo respeto y admiración hacia la figura del Élder Parley P. Pratt, Apóstol de Jesucristo, quien en 1851 emprendió un valiente y pionero viaje misional hacia Chile, convirtiéndose en el primer mensajero del Evangelio restaurado en pisar tierras sudamericanas. A través de cartas, diarios y escritos personales, se revela no solo su entrega y sacrificio, sino también su visión profética y amor por los pueblos de Hispanoamérica.

La presente recopilación, elaborada por el historiador Rodolfo Acevedo (1951-2012) y Cristóbal E. Acevedo, su hijo, busca preservar y compartir este legado histórico y espiritual que nos inspira hasta hoy.

En el marco de la conmemoración de los 101 años de la dedicación de Sudamérica para la predicación del Evangelio Y los 70 años del Arribo de los Misioneros Verle Allred y Joseph Bentley para abrir de forma Oficial a Chile a la Predicación del Evangelio en Chile en 2026, este documento queda como un humilde homenaje a Parley P. Pratt, a su compañero Rufus Allen y a su esposa Phoebe, al pequeño Omner, y a todos aquellos que abrieron camino en tiempos difíciles con fe inquebrantable.

Es mi más sincero deseo que cada lector pueda atesorar este legado, comprender su profundo significado, y reconocer el valor de los primeros pasos que se dieron en Chile y Sudamérica para establecer la obra del Señor. Que este testimonio del pasado fortalezca nuestro compromiso en el presente, y nos motive a continuar escribiendo con dignidad la historia del Evangelio en esta parte del mundo.

Cristóbal E. Acevedo

Creador de Contenido del Canal de YouTube “Algo Muy Bueno”

CAPÍTULO I “EL LLAMAMIENTO APOSTÓLICO Y LA MISIÓN AL PACÍFICO”

Cuando el Élder Parley P. Pratt recibió su llamamiento y fue apartado como presidente de la Misión del Pacífico en febrero de 1851 por la Primera Presidencia de la Iglesia para "abrir la puerta y proclamar el evangelio en las islas del Pacífico, en la Baja California, y en Sudamérica", formaba parte del original Quórum de los Doce Apóstoles de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Él había sido llamado a formar parte de dicho quórum el día 21 de febrero de 1835 en la ciudad de Kirtland, siendo apartado en aquella ocasión por el profeta José Smith, Oliverio Cowdery y David Whitmer.

Estando ya radicado en California, el Élder Pratt escribió la siguiente carta fechada el día 26 de julio de 1851 en la ciudad de San Francisco, al Élder Addison Pratt, que se encontraba en las Islas de la Sociedad:

"Presido sobre todas las islas y costas del Pacífico, bajo la dirección de la Primera Presidencia de la Iglesia — para abrir la puerta a toda nación y lengua, tan rápido como el camino esté preparado y el Señor lo indique, para la predicación del evangelio de salvación. El trabajo está prosperando maravillosamente en Deseret, Inglaterra, Gales, Escocia, Suiza, Italia, Dinamarca, Suecia, Noruega, etc. Varios jóvenes que están conmigo irán a Chile y Perú en su debido tiempo. El Obispo Murdock irá pronto también a las Colonias Inglesas en Nueva Zelanda, las tierras de Van Diemen, o Nueva Holanda, si es la voluntad del Señor.

Nuestras instrucciones para los élderes, donde quiera que se encuentren, son las de buscar el Espíritu y el don del Espíritu Santo, en humilde oración, fe y buenas obras. También, de no tomar parte en los asuntos del gobierno, excepto para apoyar y obedecer a las autoridades y a las leyes de cada nación donde puedan estar trabajando, y enseñar a otros a hacer lo mismo.

Las leyes del país en el cual estamos nos gobernarán en todas las cosas relacionadas con la libertad de conciencia, la libertad de expresión, etc.

Con sentimientos de amor y buena voluntad, su hermano en el evangelio,

PARLEY P. PRATT, Presidente de la Misión del Pacífico, de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días."

En otra carta fechada el día 28 de agosto de 1851, dirigida al presidente Brigham Young, el Élder Pratt expresó su determinación de viajar a Chile:

"Presidente Young. Querido hermano... Llegué a este lugar en algún momento del mes de julio, junto con aquellos que me acompañaron a esta misión. Si la Presidencia desea comunicarse sobre cualquier tema, las cartas dirigidas a mí en San Francisco, California, me serán remitidas a Chile, o a otra parte; yo no saldré de este lugar sin asignar a un agente para que reciba y envíe todos los documentos y comunicaciones.

Las Islas Sandwich están en paz, y disfrutan de un gobierno libre. Hemos enviado a esas islas a tres misioneros más, que zarparon el día seis de agosto para el puerto de Honolulu. P. B. Lewis está asignado para presidir sobre esa misión.

Desde que llegué aquí he sido diligente en los deberes de mi llamamiento cada hora, y he invocado a Dios Su Espíritu para ayudarme con toda la energía que poseo, y sin cesar. El resultado es que el Espíritu de Dios ha estado conmigo continuamente, con tal luz, gozo y testimonio como raramente lo había experimentado antes.

Los hermanos A. Lyman y C. C. Rich han estado aquí conmigo parte del tiempo; hemos llamado a reunirse a los miembros antiguos y a otros, y predicamos el arrepentimiento y un cambio de vida. Hemos rebautizado a muchos de ellos, y hemos re-organizado la Iglesia. Ya estamos sobre los cincuenta miembros. Hemos predicado dos veces al día los domingos en un gran teatro en el centro de la ciudad, y hemos tenido reuniones de oración los domingos y jueves por la tarde.

Espero abandonar este territorio pronto para ir a Sudamérica, a menos que sea capaz de ir a Nueva York, vía el Istmo, para hacer imprimir algunos libros. Estoy estudiando el español con toda diligencia, y confío dominarlo en unos pocos meses.

Me glorío en mi llamamiento. No lo cambiaría por ninguna otra posición o llamamiento sobre esta tierra.

Con mis mejores deseos y oraciones, vuestro hermano y siervo en la verdad, P. P. PRATT."

Durante su estadía en San Francisco, Pratt escribió una proclamación del evangelio dirigida a los pueblos de las costas e islas del Pacífico, la cual fue posteriormente publicada por el Élder Wandell en Australia. También comenzó el libro titulado Llave a la Ciencia de la Teología. En una reunión pública de los Santos, el Élder George K. Wimmer fue elegido y apartado para presidir sobre la rama de San Francisco, siendo el propio Pratt relevado de esos deberes con la vista puesta en su misión a Chile.

Fue honorablemente relevado de la presidencia de la rama con un voto de agradecimiento, y una suma de mil cuatrocientos diez dólares le fue entregada para ayudarle en su misión.

CAPÍTULO II “TRAVESÍA HACIA CHILE”

El 5 de septiembre de 1851 zarpó para Valparaíso, Chile, a bordo de la barca Henry Kelsey. Después de un tedioso y desagradable viaje de sesenta y cuatro días, llegó a salvo a Valparaíso el 8 de noviembre, acompañado de su esposa Phoebe y del Élder Rufus Allen, todos con tolerable salud.

Encontró al país en un estado de guerra civil, la mayor parte de los negocios en un punto muerto, y los corazones de los hombres debilitados por el temor. Entonces terminó la siguiente carta que había comenzado en el mar:

BARCO "HENRY KELSEY", OCÉANO PACÍFICO, Lat. 24 N., Long. 115 W., 15 de septiembre de 1851.

Querida familia: Aquí estamos sobre las profundidades, con rumbo a Chile, S.A. — Phoebe, R. Allen y yo. Salimos de San Francisco el día 5 del corriente. Hemos tenido buen tiempo, exceptuando tres días en que estuvimos encalmados; hemos navegado más de once mil millas. Todos nos hemos mareado, y no nos hemos recobrado completamente. Estudiamos español cada día. Es un hermoso idioma, y maravillosamente adaptado a la simplicidad de los Lamanitas.

Ruta seguida por el Henry Kelsey

Pagamos sesenta dólares por viajar en la cabina, con comida y alojamiento. Esperamos estar dos meses navegando... Sobre este ilimitado derroche de aguas es extraño que algo rompa la monotonía de silencio eterno, o, más bien, del rugido de las olas mientras rompen cada vez más espumosas unas sobre otras, o contra los costados de la embarcación.

Gracias por aquella promesa, de "que no habrá más mar". Gracias por la esperanza de que todos los elementos de la naturaleza un día se adapten al gozo y al uso de la vida intelectual o social, y a una existencia amable.

Octubre 5 — Costas del Perú, S.A., lat. 3° 30' S. Un mes hemos pasado sobre el océano; con mucho viento en contra, algunas calmas, y mareos que nos han afectado por turnos. Tenemos a un avaro por capitán, que no permite que el mayordomo cocine alimentos saludables, sino que nos mantiene con pan duro enmohecido, lleno de bichos y gusanos, charqui y cerdo podrido.

La tarde anterior estuvimos a punto de naufragar, habiendo navegado cerca de la tierra sin saberlo, cuando cayó la calma. El barco se hizo inmanejable, y cambió su dirección hacia la orilla, pero echamos ancla y esperamos la luz del amanecer.

Muelle de Valparaíso, siglo XIX. Archivo Histórico

Hotel Francés, Valparaíso, Chile, S.A. — 9 de noviembre.

Queridos amigos: Después de un muy desagradable y tedioso viaje de sesenta y cuatro días hemos al fin arribado a puerto, en tolerable condición de salud. Llegamos ayer al mediodía, y nos hospedamos y tomamos pensión completa en el Hotel Francés, donde tenemos una gran variedad de buena comida, y un salón principal para nosotros — el precio es de cuatro dólares diarios por los tres. El propietario habla francés, el recepcionista francés con un poco de inglés, la dueña de casa alemán, el camarero español, y nosotros inglés con un poco de español.

Ustedes pueden darse cuenta de que tenemos nuestra propia pequeña Babel. Encontramos al país sumido en una revolución y guerra civil. Los negocios están detenidos, el costo de la vida alto, y la duda y la incertidumbre caracterizan cada transacción.

A dos semanas de su arribo, el Élder Pratt escribió desde Valparaíso, el 24 de noviembre de 1851, una extensa carta dirigida a los Santos de las Islas Británicas, en la cual describía las condiciones de la misión, solicitaba correspondencia y Libros de Mormón, e informaba sobre el estado de la obra en el Pacífico:

"Solo como estoy en este oscuro rincón de la tierra, siento aplicar por luz, consuelo y edificación a esa tierra de donde salí... Yo estoy un año atrasado en las informaciones. He vivido cuatro o cinco años en las montañas, he viajado tres meses por el desierto, y navegado sesenta y cuatro días por el solitario océano, y luego arribado aquí el 8 recién pasado, entre un pueblo con otro idioma, y como si esto no fuera bastante, aquí una feroz guerra civil está asolando el país.

Teniendo la presidencia de las Islas y las Costas del Pacífico bajo mi cargo, ya he asignado misioneros a diferentes lugares. Élder John Murdock está a cargo de la misión en Australia; Élder Philip B. Lewis tiene a su cargo la misión de las Islas Sándwich; Élder Addison Pratt está todavía en las Islas de la Sociedad.

Esta vasta Conferencia de Hispanoamérica —que comprende un área de unas 6.000 millas de norte a sur y 3.000 de este a oeste, con unos cuarenta millones de habitantes— al presente no tiene sino una Rama de la Iglesia, ubicada en Valparaíso, Chile, e integrada por tres miembros: mi esposa, el hermano Allen y yo mismo. Y lo mejor de todo esto es que más de dos tercios de este número son descendientes de Lehi, incluidos en las promesas de Abraham, Isaac, Jacob, José y Nefi.

Que Dios les bendiga a todos, y también a los trabajadores en el continente, ahora y en el mundo sin fin. Amén. — P. P. PRATT."

La nostalgia del Élder Pratt por su tierra quedó reflejada en el siguiente poema, escrito en el mes de su arribo a Chile:

 

 

Noviembre en Chile

Es la primavera del año, y todos los manantiales están colmados,

Toda la naturaleza está preñada de vida y de amor;

Un coro de voces asciende desde cada remanso,

Una miríada de pájaros cantores anima la arboleda.

 

A su nido en los Andes, el cóndor va a descansar,

Los vientos de Magallanes no prevalecen más,

Y el sol, con la brisa nortina que regresa, inspira

Nueva vida en el céfiro, y amor en el viento.

 

El bosque está vestido con su ropaje de fresco verdor —

Donde la paloma canta un himno, para atraer a su compañero.

La huerta está vestida como una reina de fiesta,

Y el capullo está floreciendo con plenitud de gozo.

 

El naranjo, el olivo, la higuera y la parra,

Están vestidos como en el Edén de inocente lozanía;

La tierra es un altar de incienso divino,

Exhala el dulce aroma del más rico perfume.

 

Los más jóvenes del rebaño se arrancan brincando

Mientras sus madres pastan, en medio del rocío de la mañana,

Y grupos de niños están activos y felices;

Pero mi corazón, en medio de este gozo, está triste y con pena.

 

Yo suspiro por las tormentas de noviembre que ya vienen,

Las heladas, y la planicie nevada yo vería;

La oscuridad, los vientos invernales de mi propio hogar en la montaña,

Y el glaciar golpeado por la tormenta son más queridos para mí.

 

La campana de los trineos otra vez oiría,

La tempestad quejumbrosa en gran armonía —

Hablaría de mi país y de mi familia tan querida;

¡Oh! Esto sería verdaderamente como música para mi alma.

 

Con sentimientos del más eterno afecto, les saluda atentamente, P. P. Pratt.

Iglesia La Matriz de Valparaíso. Foto tomada por Rodolfo Acevedo.

"El domingo asistimos a una reunión en un edificio muy grande..." Vimos a miles de personas de ambos sexos, y de todas las clases sociales y edades, colmar el lugar, inclinados sobre sus rodillas y adorando ciertas imágenes y pinturas con mucha aparente devoción. No se dieron instrucciones en ningún idioma, ni música, ni voz o sonido, excepto una baja y monótona voz al fondo del salón.

Los fieles estaban vestidos con distintos grados de orden. Todos parecían llenos de celo y devoción, inclinados sobre sus rodillas en silenciosas y solemnes actitudes. Tras consultar, fuimos informados de que esta clase de adoración era común en Hispanoamérica y varios otros países, y que es conocida con el nombre de cristianismo, práctica muy antigua.

Vista del altar de la Iglesia "La Matriz" de Valparaíso. Foto de Rodolfo Acevedo.

Domingo, 16 de noviembre. Durante la semana pasada arrendamos una casa, compramos muebles e iniciamos los quehaceres domésticos, dedicando casi todo nuestro tiempo al estudio del idioma español.

Nuestra casa está en la parte trasera de un conjunto de edificios que dan frente a una grande y hermosa calle, llamada Victoria. Ésta se abre a un gran patio, rodeado de altas murallas y llena de hermosos árboles, como naranjos, higueras, duraznos y perales, junto con rosas y una gran variedad de flores. Distribuimos nuestro tiempo entre la lectura y el estudio de nuestras lecciones de español, y conversando, visitando y jugando con los niños, todo lo cual nos hace progresar en el idioma con una rapidez que nos sorprende a nosotros y a ellos.

CAPÍTULO III “EL NACIMIENTO Y LA MUERTE DEL NIÑO OMNER PRATT”

Valparaíso, Chile — 30 de noviembre de 1851 al 7 de enero de 1852

La inspiración de poeta del Élder Pratt, que le llevó a escribir hermosos himnos, también se manifestó al cantar a la naturaleza chilena con inspirados versos que sin duda llevaron alegría a su alma; alegría que se convertiría en inmenso gozo cuando, el 30 de noviembre, su esposa Phoebe dio a luz a un hermoso varoncito, a quien llamaron Omner.

Sin embargo, esta felicidad, con el correr de los días, se transformaría en una profunda tristeza al fallecer el niño con tan solo un mes y ocho días de vida, el 7 de enero de 1852. El niño fue sepultado en el Cementerio de Disidentes de Valparaíso, el lugar donde eran sepultados aquellos que no profesaban la fe católica.

Registro de sepultación, con el número 992: Omner Pratt. Valparaíso.

Nombre de P. P. Pratt en el registro de sepultación, junto a la edad de su hijo fallecido: 1 mes.

Fecha de sepultación (día 8). Causa de muerte: Debility.

El cuerpo sin vida del niño Omner fue ingresado al cementerio el día 8 de enero, y la razón declarada en el registro de su muerte fue debilidad.

Cerros y quebradas de Valparaíso. Archivo Histórico.

De este triste acontecimiento, que no aparece registrado en la Autobiografía de Parley P. Pratt, leemos en el libro The Archer of Paradise² lo siguiente:

"El 30 de noviembre (de 1851), el segundo hijo de Phoebe, Omner, nació. Ningún doctor se pudo encontrar cuando comenzó el trabajo de parto. Dos mujeres de Valparaíso actuaron como parteras; ya que Phoebe no estaba pujando a causa de sus dolores, las dos mujeres la levantaron tomándola por debajo de sus brazos, la sacudieron violentamente hacia arriba y hacia abajo, hasta que ellas literalmente arrojaron al niño al mundo".

Sin duda las penurias del viaje, la pésima alimentación, la debilidad de Phoebe a causa de lo mismo, y los trabajos del parto sin ninguna comodidad, fueron factores que se combinaron para que el bebé falleciera el 7 de enero de 1852, siendo sepultado esa misma noche "en una solitaria colina de Valparaíso".

Antigua calle de piedras llamada Dinamarca, que lleva al Cementerio de Disidentes en Valparaíso, Chile. Foto de Rodolfo Acevedo.

CAPÍTULO IV “UNA NAVIDAD EN CHILE”

La Navidad de 1851 llegó en primavera. El campo y los jardines estaban floreciendo, ofreciendo riquezas naturales a estos misioneros que habían viajado largas distancias para observar las condiciones de los países de Sudamérica con la intención de establecer entre ellos el evangelio recientemente restaurado.

Para Parley, fue una Navidad llena de nostalgia por su hogar en las Montañas Rocosas, por su fría y accidentada tierra natal y los trineos utilizados en esta época del año. El clima en las Montañas Rocosas contrastaba fuertemente con el hemisferio sur, donde hace calor, justo lo opuesto al clima donde el Élder Pratt sirvió como misionero y pionero.

Esta fue una Navidad diferente para Phoebe... sin nieve y con canciones en un idioma que no entendía; canciones que le hablaban al corazón, pues en esta región distante, en una lengua extraña y desconocida, los residentes también rendían tributo al Salvador del mundo.

En este puerto distante llamado Valparaíso, los residentes recuerdan el nacimiento del Salvador montando pesebres y escenas del nacimiento en carretas, tiradas por caballos o bueyes por calles llenas de Reyes Magos y gente cantando villancicos. Grandes figuras del nacimiento eran elaboradas por los habitantes de las antiguas comunidades indígenas de Talagante y Pomaire.

Las familias celebraban la Navidad con pastel, pavo relleno, dulces en forma de palomas, dulces de miel y las tradicionales tretas de duraznos secos, junto con bebidas de canela, de almendras, de sandía, de limón y de naranja. La mesa, verdaderamente el altar familiar, tenía un mantel blanco con un collage de frutas: chirimoyas, duraznos, peras, sandías, uvas, damascos, ciruelas e higos.

Con el resto de los habitantes, Parley y Phoebe, acompañados por Rufus Allen y el pequeño Omner, disfrutaron la temporada navideña con los olores de Chile: albahaca dulce, claveles y la gran variedad de frutas que veían madurar en el patio de su casa en la calle Victoria. Sus pensamientos se volvieron, sin duda, hacia la distante Belén, donde el Salvador del mundo nació en circunstancias humildes.

Así fue la Navidad en Chile en 1851. Esas escenas navideñas se han repetido muchas veces desde entonces, y las buenas nuevas de la Restauración han arraigado en Chile. Esto añade un significado especial a los esfuerzos de Parley, Phoebe y Rufus, los primeros testigos del evangelio en Chile en aquella distante y lejana Navidad de 1851. (CNWE, 15 de diciembre de 2001, pág. 10.)

CAPÍTULO V “EL VERANO DE 1852 Y LA PROCLAMACIÓN A LOS HISPANOAMERICANOS”

El 19 de enero de 1852, el Élder Pratt escribió en su diario:

"Hemos seguido residiendo en Valparaíso, y estudiando español diligentemente hasta este día. Hemos hecho mucho progreso, siendo capaces ya de entender en parte lo que leemos de las escrituras en español, y en los diarios, así como en la historia.

Las revoluciones han estado progresando más o menos en casi toda Hispanoamérica durante el año pasado. En Chile, la actual revolución ha terminado con la pérdida de muchos miles de vidas, y sin éxito. En Buenos Aires todavía hace estragos.

La superchería reina triunfante en todos estos países, establecida por ley y por ley pagada y apoyada — pagos por matrimonios, bautismos, perdón de pecados, etc. En Chile los costos son los siguientes: veinticinco dólares por un matrimonio, y un dólar por bautismo. Por perdón de pecados hay varios precios de acuerdo con las circunstancias de los clientes."

Entre sus tareas en Valparaíso —aprendiendo el idioma e informándose sobre las condiciones espirituales e históricas de Sudamérica— el Élder Pratt dejó tiempo para elaborar un documento que tituló "Proclamación extraordinaria a los Hispanoamericanos", publicado en San Francisco de California en 1852, el mismo año de su regreso desde Chile.

Proclamación extraordinaria a los Hispanoamericanos

PARLEY P. PRATT, Apóstol de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, y presidente de la misión general de dicha Iglesia entre todas las naciones del Pacífico: a los Hispanoamericanos de California, México, Centro América, Colombia, Chile, Buenos Aires, y de otros lugares. Saludos.

¡Amigos y hermanos! Un ciudadano de los Estados Unidos, y un extranjero entre vosotros, no dominando todavía vuestro idioma, teniendo un gran deseo de impartir a ustedes algunas cosas de la mayor importancia. Así escribe.

Una nueva revelación ha sido recibida en los Estados Unidos de Norteamérica, a través de la ministración de Santos Ángeles del Cielo. Estos Ángeles han revelado un antiguo libro, llamado el "Libro de Mormón", el cual contiene el evangelio en su plenitud y muchas verdades históricas y proféticas de suma importancia. Este libro está publicado en inglés y en varias lenguas europeas, y ahora se va a traducir al idioma español.

Élder Parley P. Pratt

En esta nueva dispensación, el Señor ha renovado la promesa de que cada persona que cumpla con estas condiciones será salva. Sus Apóstoles y Élderes de la antigüedad dieron testimonio de estas cosas entre las naciones, hasta que finalmente murieron, todos salvo Juan, quien en la isla de Patmos recibió una nueva revelación sobre un poder que se levantaría para reinar sobre todo el mundo: "Babilonia la Grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra" (Apocalipsis 17:5).

Portada de la Proclamación publicada en San Francisco, California, en 1852.

El documento desarrolla, con extensas referencias al libro de Apocalipsis, la identificación de este poder con Roma y el sistema instaurado por el Imperio Romano, que sustituyó el bautismo por inmersión de creyentes penitentes por la aspersión de niños, apartándose así de la ordenanza descrita por el Apóstol Pablo en Romanos 6.

Pratt relata luego la restauración del evangelio: el 22 de octubre de 1827 un Ángel restauró su plenitud; la Iglesia fue organizada el 6 de abril de 1830 en el estado de Nueva York; y en 1835, en Kirtland, Ohio, fue seleccionado y ordenado un quórum de Doce Apóstoles. El 27 de junio de 1844, José Smith y su hermano Hyrum fueron martirizados en Illinois, y los Santos fueron finalmente expulsados hacia las montañas de Deseret, donde fundaron un territorio de libertad.

En 1851, Apóstoles y Élderes fueron enviados a California, a las Islas Sándwich, a Australia y a la costa occidental de Sudamérica. Pratt explica a los hispanoamericanos que ellos son, en gran mayoría, descendientes de las antiguas razas de mexicanos, peruanos, chilenos y otras naciones de origen americano —Lamanitas y Nefitas—, cuyos antepasados emigraron desde Jerusalén hace dos mil cuatrocientos años, y cuya restauración al evangelio de Cristo estaba ya a la puerta.

La proclamación concluye con una serie de exhortaciones concretas a los pueblos hispanoamericanos, emancipados ya del dominio español: dar libertad de conciencia, de pensamiento y de prensa; retirar los fondos públicos destinados al clero; destinar esos recursos a la educación general del pueblo; acoger con hospitalidad a los Élderes que vinieran a enseñarles; y conseguir y leer con oración el Libro de Mormón. "Guarden los mandamientos de Jesucristo hasta el fin de esta vida, y ustedes serán recibidos en el reino de nuestro bendito Redentor. Amén." Escrito en Valparaíso, Chile, Sudamérica, enero de 1852.

CAPÍTULO VI “EL VIAJE A QUILLOTA, LA CIUDAD REFRESCANTE”

Carretero, Valparaíso, 1838. Obra de Rugendas.

Después de concluir su proclamación a los hispanoamericanos, el Élder Pratt y su compañía se aprestaron para viajar a Quillota, como se hacía por aquellos días, en carreta y a caballo. El Élder Pratt escribe:

"Salimos de Valparaíso en una carreta tirada por bueyes, y llegamos en la mañana del veinticinco a Quillota, un pequeño pueblo ubicado en un hermoso y fértil valle con un río, a treinta y seis millas de Valparaíso."

Una escena de viaje en carreta tirada por bueyes en los días de la visita del Élder Pratt a Chile.

"Aquí hemos arrendado una casa y vivimos con una viuda y dos hijas, jovencitas de quince y diecisiete años; ellas son muy sociables, y están contentas con nosotros. Pueden leer español, y hacen todo el esfuerzo posible por enseñarnos su idioma. Les he leído el Nuevo Testamento en español, lo cual les agrada mucho, ya que nunca lo habían leído.

La gente de este pueblo luce muy pulcra, es amorosa y sociable, muy amigable y franca. Ellos son mayormente blancos, inteligentes y de buen parecer; muy llanos y sencillos en el vestir y en sus costumbres.

Vista panorámica de Quillota, 1964, poco tiempo después del establecimiento de la Iglesia en esta ciudad.

Las casas están construidas de ladrillos, enyesadas y blanqueadas; con pisos de ladrillos y techos de tejas. Las calles son estrechas y se cruzan en ángulos rectos. Un claro y frío arroyo corre por el centro de cada calle, y vastas hileras de álamos, árboles frutales y viñas adornan todo el valle.

Una montaña o colina circular se levanta en medio del pueblo, y está rodeada por la planicie del fértil valle. Esta colina está cercana a nuestra residencia, y domina una vista de todo el valle con sus granjas, huertos, viñedos, ríos y diques; es fértil como el Edén y se extiende hasta perderse en la lejanía.

La cumbre de esta montaña es un lugar para el retiro y la oración, lo cual intento hacer cada tarde al ponerse el sol o durante el crepúsculo. Higos, ciruelas, peras, duraznos, manzanas, naranjas y uvas son muy abundantes aquí. Un cuarto de dólar es suficiente para comprar bastante comida para los tres y para todo un día.

Habiendo vivido en Quillota por un mes, regresamos a Valparaíso, y el 2 de marzo nos embarcamos a bordo del barco "Dracutt" para San Francisco; levamos anclas el 5 de marzo, y salimos del puerto con una suave brisa."

Mientras revisaba los diarios de la época, hoja por hoja, buscando las huellas del paso de nuestros hermanos misioneros por Chile, encontré que "El Diario" de Valparaíso publicaba las listas de las cartas sobrantes en el correo. En la edición del viernes 27 de febrero de 1852 apareció una carta consignada con el N° 195, dirigida a P. P. Pratt.

Recorte de "El Diario" de Valparaíso, listado de cartas sobrantes.

Detalle del listado, carta N° 195 dirigida a P. P. Pratt.

CAPÍTULO VII “EL REGRESO A CASA”

Regreso a casa

La siguiente es la copia de una carta escrita al presidente Young durante el viaje de regreso de Chile a San Francisco:

BARCO "DRACUT", OCÉANO PACÍFICO, lat. 18. 13 de marzo de 1852.

PRESIDENTE YOUNG. Querido hermano — Estamos todos bien. El Élder Rufus Allen, yo y mi esposa salimos de San Francisco el 5 de septiembre de 1851, para Chile, S.A., y llegamos a Valparaíso el 8 de noviembre, en un viaje de sesenta y tres días. Desde ese tiempo hasta ahora he estado dedicado al estudio del idioma español, de las leyes, la geografía, la historia y las costumbres de Chile y Perú, y de Hispanoamérica en general.

Fotografía de Brigham Young, a los cincuenta años.

Por intensa aplicación llegué a ser capaz de leer con cierto grado de entendimiento este idioma. He leído partes del Nuevo Testamento, y he copiado muchos de sus pasajes más importantes. También leí casi tres veces un pequeño trabajo sobre Historia Natural de Chile, en el cual hay muchos curiosos e importantes datos relacionados con las guerras de la brava y patriota nación de hombres libres llamados Araucanos, quienes mantuvieron su libertad e independencia por 300 años contra los poderes combinados de España.

Araucanos, obra de Claudio Gay.

El segundo día de marzo nos embarcamos en este barco para San Francisco, sin la suficiencia del lenguaje como para dar vuelta las llaves del Evangelio a estas naciones. Nos quedamos hasta que nuestros medios se acabaron; no pudimos hablar el idioma lo suficientemente bien como para predicar el evangelio, ni encontramos un medio de ganarnos la vida, así que se nos hizo necesario regresar a California.

Tenemos un agradable joven en la cabina, originario de Chile, que lee y conversa con fluidez en español y es versado en las escrituras. Le he hablado de nuestra doctrina, del bautismo, de la persecución a la Iglesia y del establecimiento en las montañas. Él ha tomado todo esto de buena forma, y habla de ir a las montañas con nosotros.

Los chilenos son una raza con mezcla de sangre española e india. En general son ignorantes y devotos católicos; probablemente más de la mitad de ellos no sabe leer ni escribir. En sus modales son simples, francos y extremadamente sociables. La Biblia en general no es usada entre ellos, estando prohibida por su religión; pero encontré a muchos que ya la habían leído, y todos con quienes realicé el experimento parecieron dispuestos a escuchar su lectura.

La revolución que asola tan violentamente a Chile en esta época profesa estar en favor del sufragio universal, y de la absoluta libertad de conciencia, de expresión y de prensa. La revolución costó unas cinco mil vidas, y terminó en una amnistía general, sin ninguna alteración en el gobierno.

Cuatro quintas, o tal vez nueve décimas partes de la vasta población de Perú, así como de la mayoría de los otros países de Hispanoamérica, son de la sangre de Lehi. Es verdad que ellos están degradados. Jesús no vino a llamar a los justos sino a los pecadores al arrepentimiento. Los sanos no necesitan de médico, sino los que están enfermos.

Está en mi corazón traducir el Libro de Mormón y algunos otros trabajos, e imprimir los mismos en español tan pronto como haya perfeccionado suficientemente el idioma.

Si los Doce Apóstoles dividen los idiomas europeos entre ellos, y cada uno llega a estar completamente versado en cada uno de ellos, será un gran paso hacia la consumación de la obra.

OCÉANO PACÍFICO, lat. 3° N. Marzo 27, 1852. Hemos navegado treinta y tres días y hecho casi la mitad del viaje. El hermano Allen y yo todavía estudiamos el idioma con diligencia.

Abril 29, lat. 27° N. — Cincuenta y cinco días han pasado como una penosa prisión para nosotros, con muy poco para comer. Estamos hambrientos, débiles, solos y desconsolados. Pero, vivir o morir, nosotros confiamos en Dios y tratamos de servirle a Él.

El hombre joven de quien hablo es el Sr. Howard, de los Estados Unidos, quien ha leído nuestros libros con mucho interés durante el viaje, y ha pedido ser bautizado y unirse a la Iglesia apenas arribemos.

Adiós y hasta que arribemos. Vuestro hermano, P. P. Pratt.

Después de un largo y tedioso viaje de setenta y nueve días, llegaron a San Francisco el 21 de mayo, habiendo sufrido duramente en los últimos cuarenta días por la falta de alimento adecuado. Después de descansar por unos días, su tiempo fue dedicado nuevamente al ministerio de la Iglesia en San Francisco y San José, hasta cerca del fin de julio, cuando casi mil doscientos dólares en moneda, mulas y un carromato le fueron proporcionados para su viaje a casa.

Vista de los cerros y bahía de Valparaíso en 1854. Daguerrotipo de A. Terry (Ackermann & Co., Londres).

Barcos en la bahía de Valparaíso, 1854. Daguerrotipo por A. Terry.

CAPÍTULO VIII “LOS ANTECEDENTES DE UNA ESPERANZA”

¿Cuáles fueron las motivaciones que trajeron al Élder Pratt a Chile? A la vista de los antecedentes históricos podemos señalar, entre las principales, las siguientes:

Los indios americanos y la Casa de Israel

Después de enviar misioneros a Hawái y a Australia, el propio presidente Pratt se aprestó para realizar un largo viaje a fin de estudiar las condiciones que pudieran hacer posible el establecimiento de la Iglesia en Sudamérica, y el país escogido por él para su misión fue Chile, país por el cual abrigaba un sentimiento muy personal, expresado en su obra A Key to the Science of Theology, donde escribió:

"Por esta ciencia el profeta Lehi y Nefi vinieron con una Colonia de Jerusalén, en los días del profeta Jeremías, y después de viajar por ocho años por el desierto de Arabia llegaron a las costas del mar, construyeron un barco, obtuvieron del Señor una brújula para guiarlos en el camino, y finalmente arribaron a salvo a las costas del país que ahora es conocido como Chile en Sudamérica."⁶

El viaje de Lehi y su familia a la tierra prometida.

Para el Élder Pratt, los indios americanos eran parte de la casa de Israel, como descendientes del patriarca Lehi, y había que llevar a ellos las bendiciones prometidas en el Libro de Mormón.


El pastor David Trumbull (1819–1889)

La Universidad de Yale llegó a ser un centro de misiones nacionales y extranjeras, "cuna de la teología liberal de Nueva Inglaterra". David Trumbull, sin imaginar en sus días de estudiante que sería el pionero de Yale en Chile, fue "el primer misionero enviado específicamente a predicar el Evangelio en el desierto" que, hace 150 años, comenzó a cimentar las bases de la Iglesia Reformada en Chile.

La Sociedad Americana de Amigos de Hombres de Mar (The American Seamen's Friend Society) se había establecido en 1826, con el propósito de "predicar el evangelio a los marinos en cada puerto principal de los países papistas, mahometanos y paganos".

Trumbull viajó a Valparaíso en el barco Mississippi, zarpando el 17 de agosto de 1845, enviado por la Foreign Evangelical Society a predicar primero a los marinos, y finalmente a difundir el Evangelio entre el pueblo chileno. Su diario de viaje registra sus prédicas dominicales a bordo y su travesía por el Cabo de Hornos hasta el avistamiento de Valparaíso el 25 de diciembre de 1845, día de Navidad: "Cerros desolados y áridos, ni un árbol a la vista, salvo un cactus en la cima; parece muy poco acogedor".

Valparaíso, 1845. Dibujo de Rugendas.

David Trumbull nació el 1° de noviembre de 1819 en Elizabeth Town, Nueva Jersey. Organizó la Union Church en Valparaíso en 1847, y en 1850 se casó en Carolina del Norte con Jane Wales Fitch, con quien tuvo nueve hijos. Como administrador del cementerio de Disidentes, David Trumbull dejó registros de la sepultación del niño Omner Pratt, los cuales pueden verse aún en el libro de registros de esa época que se conserva en el cementerio.

Libro del Cementerio de Disidentes de Valparaíso, que guarda el registro de la sepultación del niño Omner Pratt.

 

El historiador Rodolfo Acevedo sosteniendo el Libro de Sepultación del Cementerio de Disidentes.

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CAPÍTULO IX “EL MARTIRIO DEL ÉLDER PARLEY P. PRATT”

13 de mayo de 1857

"Una liviana lluvia comenzó a caer, haciendo fácil para McLean y sus hombres seguir las huellas de Parley, quien viajó por unas veinte millas fuera del pueblo antes de que lo alcanzaran. McLean, en su usual estado de embriaguez, y seis de sus secuaces, cabalgaron hasta donde estaba Parley y lo rodearon. Dos hombres se pusieron frente a él, obstaculizando su camino, mientras McLean vino desde atrás y disparó seis tiros a corta distancia. Las balas perforaron el pesado abrigo de Parley, pero ninguna lo hirió.

Entonces uno de los rufianes sacudió al caballo de Parley para que se encabritara, dándole a McLean la oportunidad de acercarse lo suficiente como para clavar dos veces en el costado de Parley su cuchillo. Parley cayó al suelo. Sin embargo, McLean regresó dentro de diez minutos, desmontó, y tomando una pistola derringer, disparó a Parley en el cuello, mientras yacía en el suelo. Entonces los asesinos cabalgaron salvajemente al pueblo para celebrar." — Eleanor McLean.

El Élder Wilford Woodruff registró en su diario, el 23 de junio de 1857: "El correo del este llegó trayendo la triste noticia del asesinato del Élder Parley P. Pratt, quien fue asesinado cerca de Ft. Smith en Arkansas, por un hombre llamado McLean".

El presidente Joseph Fielding Smith escribió que, en el otoño de 1856, el Élder Pratt había dejado la ciudad de Lago Salado con un grupo de misioneros. En la primavera de 1857 se encontraba en Arkansas, donde intentó ayudar a la Sra. de Héctor H. McLean, miembro de la Iglesia separada de su esposo por causa de sus borracheras y crueldad, a conseguir la tuición de sus hijos. McLean acusó al Élder Pratt de indisponer los afectos de su esposa; un juicio fue seguido y el Élder Pratt fue liberado del cargo, pero poco después, viajando por el condado de Van Buren, fue alcanzado y asesinado por McLean.

El asesinato ocurrió cerca de Van Buren, Arkansas, el 13 de mayo de 1857. El Élder John Taylor publicó en Nueva York, el 30 de mayo de 1857, en The Mormon, el siguiente extracto:

"Aun cuando deploramos profundamente la pérdida para la Iglesia de tan gran y recto hombre, y el desamparo para su familia, todavía no lo lamentamos. Su vida ha sido una de honor y fidelidad; sus días han sido bien gastados en el servicio de su Dios; su nombre es reverenciado por miles y decenas de miles, y será honrado por millones aún por nacer."

Su hermano Orson Pratt escribió concerniente a su muerte:

"¡Oh, cuán placentera es la muerte de una persona recta! Quedando sepultado su cuerpo con una cierta y segura esperanza de que saldrá de la tumba en la mañana de la primera resurrección, para reinar como un poderoso Rey y Sacerdote del Más Alto Dios... ¡Oh, bondadoso y afectuoso hermano! ¡Cuánto te amamos en vida! No lloramos por tu muerte, porque fue gloriosa. Tus cincuenta años recién habían comenzado, y ahora tu Jubileo ha llegado."

La tumba del Élder Parley Parker Pratt

Fulgura la Aurora

Parley Parker Pratt — Apóstol, Misionero, Autor. Nació el 12 de abril de 1807 en Burlington, New York. Murió el 13 de mayo de 1857 cerca de Alma, Arkansas. Miembro del Concilio de los Doce Apóstoles de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Ya rompe el alba de la verdad

y en Sión se deja ver, tras noche

de oscuridad, tras noche de oscuridad,

el día glorioso amanecer.

 

Ante la divina luz,

huyen las sombras del error.

La gloria del gran Rey Jesús,

la gloria del gran Rey Jesús,

ya resplandece con su fulgor.

 

CAPÍTULO X “SU DESCENDENCIA Y LA IGLESIA EN SUDAMÉRICA”

Su hijo Helaman Pratt sirvió una misión en México en 1876, y como presidente de misión en 1884. Su nieto, el Élder Rey L. Pratt, habló en la 97ª conferencia semianual de la Iglesia, el 4 de octubre de 1926, y relató la conversión de dos hombres italianos, Donato Gianfelice y Domingo Quici, mencionada también por el Élder Ballard. Durante ese tiempo, el Élder Rey L. Pratt, enfermo y guardando cama, usó ese período para traducir muchos de los himnos que ahora aparecen en el himnario en español Himnos de Sión.

Ray Lucero Pratt ayudó a abrir la obra misional en Sudamérica junto al Élder Melvin J. Ballard, quien dedicó Sudamérica para la predicación del evangelio en 1925. El élder A. Theodore Tuttle recordaría en la Conferencia de abril de 1962: "En 1851 fue Parley P. Pratt quien primero fue a Sudamérica... Él arribó a Valparaíso, Chile, poco después de que una revolución explotara, pero las condiciones eran desfavorables para el establecimiento del evangelio, y en unos pocos meses él regresó a casa. No fue sino hasta 1925 que los élderes Melvin J. Ballard, Rulon S. Wells y Rey Lucero Pratt fueron asignados a Sudamérica".

En la reunión fundacional de la Iglesia en Chile, en 1956, se recordó la misión de Parley P. Pratt. Un descendiente directo suyo, el Élder David H. Pratt, inició la obra misional en Valparaíso en 1959, y el 28 de junio de ese año se organizó la Rama de Valparaíso.

Élder Spencer W. Kimball

El Élder Spencer W. Kimball, del Quórum de los Doce Apóstoles, comentó sobre Parley P. Pratt en sus diarios al visitar Quillota el 7 de junio de 1964:

"En el pueblo de Quillota tienen una buena rama de la Iglesia, algunos músicos excelentes. No muy lejos del centro de este pueblo hay una colina muy empinada que sobresale sola. Fue en esta colina donde Parley P. Pratt dedicó la tierra de Sudamérica para la predicación del evangelio. Las laderas de la colina están cubiertas de casas muy pobres. Hay un camino estrecho y sinuoso que sube a la cima, y en la cima hay una estatua de la Virgen María dentro de una cerca. El río Aconcagua está al pie de esta colina."

Placa que recuerda e identifica el lugar donde fue sepultado el niño Omner Pratt en Valparaíso, Chile. (Fotos: Rodolfo Acevedo)

El 8 de septiembre de 1990, en una ceremonia de conmemoración de la visita de Parley P. Pratt a Chile, una placa recordatoria fue puesta en el cementerio donde su hijo Omner fuera sepultado en 1852. En la ocasión, el Élder Waldo P. Call de los Setenta, descendiente del Élder Pratt, descubrió la placa y dedicó el lugar. En sus palabras dedicatorias pidió una bendición especial para Chile, expresando en parte: "Que bendigas a aquellos que gobiernan; y bendícenos como miembros de la Iglesia para que, por medio de vivir el evangelio dignamente, tú puedas bendecir a este pueblo, para que haya paz, para que haya alimentos en las mesas de todas las familias chilenas, y para que ellos puedan escuchar el mensaje del evangelio y puedan sentir que es verdad".

El Élder Waldo P. Call, a la izquierda, escucha al Élder Rogelio Narváez, Representante Regional, antes de descubrirse la placa recordatoria de la sepultación del niño Omner Pratt.

El Representante Regional, Élder Rogelio Narváez, dijo en esta solemne ocasión: "La pequeña tumba dejada sobre una solitaria colina en Valparaíso en 1852 ha sido como una latente semilla plantada por un apóstol del Señor para llevar fruto en el florecimiento del evangelio una centuria después."

Esta placa fue colocada por el esfuerzo de miembros locales, quienes pusieron de su dinero. Los autores de la placa fueron el hermano Eleazar Magnere y Juan Páez.

Eleazar Magnere, autor de las palabras colocadas en la primera placa de los años noventa.

Juan Páez (foto misional). Lamentablemente fallece en el año 2010.

Visión de la bahía de Valparaíso desde la cumbre del Cerro Panteón. Fotografía tomada por Rodolfo Acevedo Villanueva, el 11 de febrero de 2005.

CAPÍTULO XI “EL SESQUICENTENARIO DE UNA ESPERANZA”

Conmemoración de los 150 años de la visita del Élder Parley P. Pratt a Chile — 25 de enero de 2002

J. Robert Driggs, descendiente de Élder Pratt, y Rodolfo Acevedo, historiador y traductor de esta Autobiografía al español, en la tumba de Omner Pratt el día de la conmemoración del sesquicentenario (1852–2002).

Con motivo de esta celebración, el Élder J. Robert Driggs, secretario ejecutivo del Área de Chile, escribió el viernes 25 de enero sobre los eventos conmemorativos realizados en la ciudad de Quillota, ubicada a unas dos horas de Santiago. Fue en la mañana del 25 de enero de 1852 que el Élder Parley P. Pratt, su esposa Phoebe y el Élder Rufus Allen llegaron a Quillota en una carreta tirada por bueyes. Los acontecimientos de aquel día marcaron el 150° aniversario de ese memorable momento.

A las 6:30 p.m. los jóvenes de la estaca y sus líderes comenzaron a subir por el Cerro Mayaca, en el centro de la ciudad, el mismo lugar donde el Élder Pratt subía cada día a orar y meditar. Un corto servicio devocional se realizó en la cumbre, dirigido por el presidente José A. Cortes de la Estaca de Quillota. El obispo Máximo Méndez leyó el relato traducido de la estadía de Pratt en Quillota, tomado de su autobiografía, y el hermano Rodolfo Acevedo tocó el himno "Oh Está Todo Bien" en armónica.

Descendientes de Élder Parley P. Pratt en la cumbre del Cerro Mayaca de Quillota, en el valle que Élder Pratt llamó "tan fértil como el Edén".

Un especial servicio de conmemoración se realizó en el centro de estaca de Quillota a las 8:00 p.m. El coro de la estaca cantó tres himnos escritos por Parley P. Pratt: "Ya Rompe el Alba", "Un Ángel del Señor", "Oh Rey de Reyes Ven" y "Tan Humilde al Nacer". El hermano Rodolfo Acevedo presentó un relato acompañado de imágenes acerca de Pratt, Chile y Quillota en aquellos días, y también acerca del trabajo realizado desde entonces por la obra misional.

Cabe destacar también la visita que el apóstol Jeffrey R. Holland hiciera a Quillota a fines del año 2002, ofreciendo una oración en la cumbre del Cerro Mayaca, en el mismo lugar donde el Élder Pratt solía retirarse para orar en el verano de 1852, ciento cincuenta años antes.

Presentación de la traducción del libro Autobiography of Parley P. Pratt a la Presidencia del Área de Chile, el miércoles 12 de noviembre de 2003. De izq. a der.: Élder Francisco J. Viñas, primer consejero del Área; Thomas Edgar Lyon, presidente del CCM de Chile; Rodolfo Acevedo, historiador; Carl B. Pratt, segundo consejero del Área de Chile; y Jeffrey R. Holland, presidente del Área de Chile.

En 2003, el puerto de Valparaíso fue declarado por la UNESCO "Patrimonio de la Humanidad", y uno de los hechos históricos considerados en la postulación fue el episodio del arribo del primer misionero mormón a Valparaíso en el siglo XIX: el Élder Parley Parker Pratt.

El año 2005 se conmemoraron los 200 años del nacimiento del profeta José Smith, y en esa ocasión el presidente Gordon B. Hinckley citó unas palabras de belleza poética redactadas por el Élder Parley P. Pratt en 1845, apenas un año después de la muerte de José:

"Él ha organizado el Reino de Dios, y nosotros extenderemos sus dominios. Él ha restaurado la plenitud del Evangelio, y nosotros lo llevaremos a todas partes... Él ha encendido el alba de un día de gloria, y nosotros lo llevaremos a su máximo esplendor. Él era 'apenas uno' y ha pasado a ser mil, y nosotros somos pocos y pasaremos a ser una nación fuerte. En resumen, él cortó la piedra... y nosotros la haremos un gran monte que llenará toda la tierra."

Estas palabras describen muy bien el origen de la motivación del Élder Pratt para llevar el evangelio restaurado primeramente a su familia y conocidos, luego a las naciones indias de Norteamérica, al frío Canadá, a través del vasto territorio norteamericano, a la vieja Inglaterra, y a Chile en las costas occidentales de Sudamérica.

CAPÍTULO XII “A 160 AÑOS DE SU VISITA (1851–2011)”

En la víspera de cumplirse los 160 años de la visita del Élder Pratt a Chile, el historiador del Area Chile Rodolfo Acevedo viajo a la ciudad de Valparaíso junto al Élder Kent Richards, de la Presidencia del Área, su esposa Marsha, y los hermanos Clint Christensen y Wayne Crosby del Departamento Histórico de la Iglesia en Salt Lake City. Fue un viaje a la historia y al legado que el Élder Parley Pratt dejó para nuestra propia historia como Santos chilenos.

Élder Richards y su esposa Marsha sostienen el libro que guarda los nombres del Élder Pratt y de su hijo Omner en el Cementerio de Disidentes de Valparaíso.

Wayne Crosby, Clint Christensen, Rodolfo Acevedo y Élder Kent Richards junto a la placa que recuerda la sepultación de Omner Pratt en el Cementerio de Disidentes, 1852.

Su visita a Chile en 1851 puso raíces profundas en la historia de la Iglesia en Chile, y también en las mentes de las autoridades de la época, como el presidente Brigham Young, a quien el Élder Pratt había escrito extensamente sobre su experiencia en nuestro país y sobre su determinación de traducir el Libro de Mormón al español, un hecho fundamental para el día futuro en que la llave del evangelio restaurado fuera girada en las tierras lamanitas de Norte y Sudamérica.

Hoy día, la Biblioteca Nacional de Chile y la Biblioteca Santiago Severín de Valparaíso guardan la obra escrita del Élder Pratt, representada especialmente por su Autobiografía —donde dedica dos capítulos a su visita a Chile— y por la Llave a la Ciencia de la Teología, obra cuya escritura realizó en gran parte en Valparaíso.

Una visión de Valparaíso 160 años después de la visita del Élder Pratt.

En noviembre de 2011 se cumplieron 160 años de la visita del Élder Pratt a Chile, hecho que quedó como testimonio del interés del Señor por estas tierras, y del día en que el evangelio sería traído definitivamente en 1956, con la llegada de los élderes Verle Allred y Joseph Bentley, dando cumplimiento al sueño y a la esperanza del Élder Parley Parker Pratt. Bienvenido a Chile y a su historia, Élder Pratt.

 

Élder Marcus B. Nash, presidente del Área Chile; Élder Lawrence E. Corbridge y Élder Kent F. Richards, sosteniendo el Libro de Sepultación.

En marzo de 2012, gracias a las gestiones de líderes del Departamento de Historia de la Iglesia en Salt Lake City, incluyendo al historiador chileno Rodolfo Acevedo (1951–2012), poco antes de su fallecimiento se instaló una segunda placa conmemorativa en el Cementerio de Disidentes. Esta nueva placa, de mayor tamaño, corrige y actualiza el texto de la original, la cual contenía un error de traducción: afirmaba que el Élder Parley P. Pratt había dedicado esta tierra, cuando en realidad, según su autobiografía, solo subía al cerro a orar y meditar.

Palabras de la placa, escritas por el historiador del Área, Rodolfo Acevedo.

La nueva inscripción busca contextualizar con mayor precisión el legado misional de la familia Pratt y su significativo vínculo con Valparaíso. Su instalación fue el fruto de años de investigación histórica y de un trabajo colaborativo entre la Iglesia, las autoridades del cementerio y miembros de la comunidad local.

El 12 de marzo de 2012, el Élder Marcus B. Nash ofreció una oración dedicatoria en la colocación de la nueva placa:

"Nuestro querido y bondadoso Padre Celestial, nos inclinamos ante ti en esta hermosa mañana y te agradecemos por este mundo tan hermoso, por tu Hijo, por el gran Plan de Salvación y por la restauración; por el Élder Pratt, por su servicio en tu nombre y por su gran ejemplo; por Omner y por el sacrificio de cada uno.

Te pedimos que bendigas este lugar para que sea protegido de los elementos de la maldad, para que tu espíritu more aquí, para que todos los que pasen a esta memoria puedan sentir de tu espíritu; te pedimos que esta historia pequeña de Élder Pratt, pero grande a la vez, pueda inspirarnos a cada uno de los chilenos y a todos los miembros de la Iglesia, con un deseo y la buena voluntad de sacrificarnos por tu causa. Lo hacemos humildemente, con mucha gratitud, en el nombre de Jesucristo. Amén."

¿Dedicó Parley P. Pratt la tierra de Chile?

Según los registros e investigaciones del historiador Rodolfo Acevedo, en 1996 el consejero del Área Chile, Élder Jerald Lynn Taylor, formuló esta pregunta, a la cual Rodolfo respondió por escrito:

"Estimado Élder Taylor. En respuesta a su consulta sobre si hubiese sido dedicado Chile, mi respuesta es que en todos mis años en la Iglesia y en mis investigaciones sobre la historia de esta no he encontrado una cita clara al respecto.

Sólo he leído que el Élder Pratt, en 1852, mientras estaba en Quillota, se retiraba a orar al Cerro Mayaca, pero en su autobiografía no menciona la palabra dedicación: “On the top of this mountain is a place for retirement and prayer, which I intend to use every evening...” (p. 364).

“En la Cumbre de esta montaña hay un lugar para el retiro y la oración, el cual tengo la intención de usar cada tarde” Pagina 364, de la autobiografía de Parley P. Pratt.

Por otro lado, al salir de Chile en marzo de 1852 escribe al presidente Brigham Young: 'On the second day of March we embarked on the ship bound for San Francisco, without a sufficiency of the language to turn the keys of the Gospel as yet to these nations...' (p. 366).

“el segundo día de marzo nos embarcamos rumbo a San Francisco, sin dominar aún lo suficiente el idioma como para abrir girar las llaves del evangelio a estas naciones”. página 366, de la autobiografía de Parley P. Pratt.

Con respecto a la posible oración dedicatoria del Élder Henry D. Moyle, el extracto de sus palabras se enmarca en el contexto de un discurso en medio de la reunión fundacional, y no en el de una oración dedicatoria, según confirma el hermano Gordon Irving del Departamento Histórico de la Iglesia.

El mismo hermano Irving se refiere también a las palabras del Élder A. Theodore Tuttle en Punta Arenas: el 6 de mayo de 1976 el Élder Tuttle dedicó Punta Arenas y Tierra del Fuego, pero al leer la copia de su oración es evidente que no pensaba dedicar el país en su totalidad.

Creo que este es un momento muy especial en la Iglesia en Chile como para pensar en dedicar nuestro país, y que quede un registro claro y seguro del acontecimiento. Con aprecio, su hermano, Rodolfo Acevedo. Santiago, 19 de agosto de 1996."

Después de esta carta, Chile se dedica de forma oficial el 23 de agosto de 1996 por el apóstol Russell M. Ballard.

CAPÍTULO XIII “UNA VISITA CON PROPÓSITO HISTÓRICO (2025)”

Visita al Cementerio de Disidentes, Valparaíso, junio de 2025.

El viernes 6 de junio de 2025 realicé una visita significativa al Cementerio de Disidentes en Valparaíso, acompañado por los hermanos Juan Rodríguez Layana y José Luis Díaz Véliz. Este lugar sagrado guarda los restos del pequeño Omner Pratt, hijo del apóstol Parley P. Pratt, quien en 1851 inició la predicación del Evangelio restaurado en Sudamérica, marcando el comienzo de una historia profunda de fe en estas tierras.

Como investigadores y divulgadores de la historia de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Chile, compartimos un mismo propósito: rescatar, preservar y difundir las raíces de la obra misional y de la historia de nuestro país. Cada uno desde su experiencia —Juan Rodríguez, con su trayectoria como uno de los primeros Historiadores Regionales y su actual proyecto sobre pioneros; y yo, Cristóbal E. Acevedo, continuando el legado de mi padre Rodolfo Acevedo (1951–2012), historiador del Área Chile, con el canal de YouTube "Algo Muy Bueno"— buscamos que cada miembro de la Iglesia conozca, valore y se inspire con el legado de Parley P. Pratt en Chile.

Esta visita no fue solo un homenaje, sino también un acto de gratitud y renovación de nuestro compromiso con la historia sagrada que nos antecede.

La visita de un testigo especial

Élder Gary E. Stevenson y su esposa Lesa

El 12 de junio de 2025, en el marco del centenario de la Iglesia en Sudamérica, el Élder Gary E. Stevenson y su esposa Lesa realizaron una visita privada al cementerio. Acompañados por líderes locales y el director del cementerio, Juan José Caro, accedieron al libro de registros históricos donde aún figura la firma original de Parley P. Pratt en el acta de defunción de su hijo.

El Élder Stevenson y su esposa revisan el libro de registros históricos del cementerio.

Página del libro de registros del cementerio.

Al término de la visita, se invitó al Élder Stevenson a dejar un mensaje escrito, que fue registrado en el libro del cementerio y reproducido para su conservación:

Mensaje dejado por el Élder Gary E. Stevenson en el libro del Cementerio de los Disidentes.

"Ofrecemos nuestra más profunda gratitud por el cuidado, honor y respeto que el Cementerio de los Disidentes y la familia Caro han brindado durante muchos años y generaciones. Omner Pratt fue sepultado aquí en 1852 bajo la dirección de Parley P. Pratt, un apóstol del Señor Jesucristo. Su hijo pequeño tenía solo 38 días de vida. Nos sentimos humildes ante su gran sacrificio y profundamente agradecidos por la caritativa vigilancia y la generosa autorización para colocar una placa en memoria de la corta vida de Omner Pratt. Reciban nuestra más cálida expresión de gratitud."

Élder Gary E. Stevenson, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. 12 de junio de 2025.

CONCLUSIÓN

Aun cuando se escriba que el Élder Pratt y su compañía no tuvieron éxito en establecer una rama de la Iglesia en nuestro país, en los ya lejanos años de su visita a Chile de 1851–1852, su empresa no ha sido olvidada y ha estado presente en el recuerdo de grandes líderes y de grandes acontecimientos asociados al establecimiento de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Sudamérica y en Chile.

El Élder Alma Sonne, en un discurso en la conferencia de abril de 1953, señaló lo siguiente: "Parley Pratt estaba en su camino a Chile; su misión era a todas las tierras que bordeaban el océano Pacífico", y con respecto a los otros miembros del Quórum de los Doce Apóstoles de sus días, "todos ellos estaban predicando el evangelio a cada nación, tribu, lengua y pueblo. ¿Qué mejor evidencia podían ellos dar de su sinceridad e integridad?". El mejor liderazgo de la Iglesia era necesario en el valle, donde los fundamentos de una gran mancomunidad estaban siendo puestos; pero la suprema obligación que descansaba sobre la Iglesia entonces, y ahora, era la de predicar el evangelio y proclamar la misión divina del profeta José Smith. En esta tremenda responsabilidad, los líderes de la Iglesia habían sido diligentes y determinados.

APÉNDICE EL CEMENTERIO DE DISIDENTES DE VALPARAÍSO

Antes de la existencia de cualquier cementerio en el puerto de Valparaíso, se enterraba a los muertos en la iglesia según las costumbres coloniales; a las personas menos pudientes se les sepultaba en hoyos en las quebradas deshabitadas del puerto, y a los extranjeros, cuyo número aumentaba, se les enviaba al fondo del mar. No existían sitios de enterramiento protegidos ni pompas fúnebres; sepultar a los difuntos era un asunto de la iglesia y de la familia, y el estado se mantenía al margen. La iglesia católica albergaba a sus fieles y a los más pudientes, mientras que los llamados "pobres de solemnidad" eran enterrados en el Cerro San Francisco, frente al Hospital San Juan de Dios, en las Ramadillas, en la subida del Cerro Barón y en la quebrada de San Agustín, entre otros lugares hoy densamente poblados.⁹

No ser católico en tierra chilena era un grave problema ante la muerte: a principios del siglo XIX no había dónde enterrar a los no católicos, y son numerosos los casos de cuerpos sepultados en alta mar o en las playas, a los que se les negaba una sepultura cristiana. Un hecho en particular precipitó la construcción del cementerio de Disidentes: cuando los buques ingleses HMS Phoebe y Cherub vencieron al navío de guerra norteamericano Essex en la bahía de Valparaíso, el 28 de marzo de 1814, cincuenta estadounidenses fallecidos en combate no tuvieron un lugar digno para ser enterrados por ser protestantes; un grupo de ocho hombres y un oficial fueron sepultados en un banco de arena en el Fuerte Blanco del Cerro Cordillera, y el resto de las víctimas fueron lanzados al mar.¹⁰

El director supremo don Bernardo O'Higgins, en conocimiento de estas penosas situaciones, accedió a la petición de permitir la compra de un terreno para los residentes no católicos del país el 14 de diciembre de 1819. En las actas municipales del 3 de diciembre de 1821 se presenta por primera vez el proyecto para la fundación de un panteón; el lugar elegido fue una pequeña colina en las afueras de la ciudad, con una magnífica vista al océano Pacífico y a toda la bahía porteña, que sería llamada el "Cerro Panteón". La autorización de un cementerio de disidentes abarcaba Valparaíso y Santiago, pero por causas desconocidas no se construyó ninguno en la capital, y los cadáveres de protestantes santiaguinos fueron traídos al único cementerio no católico del país por más de treinta años.

ANEXO APOSTLE'S 1851 VISIT TO CHILE

By Rodolfo Acevedo, Church News contributor — October 27, 2001

Church near where infant was buried remains in use today. Photos by Rodolfo Acevedo.

VALPARAISO, CHILE — November 8 will mark the 150th anniversary of the arrival of Elder Parley P. Pratt of the Quorum of the Twelve in Chile in 1851.

Elder Pratt's visit occurred long ago — yet it remains an important chapter in the history of the Church in Chile and South America. In 1851, Elder Pratt was serving as president of the Pacific Mission, which was organized to establish the preaching of the gospel along the Pacific coast, the Pacific Islands and South America. Elder Pratt arrived at the mission headquarters in San Francisco, Calif., in March of 1851.

In a letter to President Brigham Young, Elder Pratt expressed his desire to travel to South America, adding that he was studying Spanish. Elder Pratt had worked with Lamanite populations in North America and was intrigued by the Lamanites of South America.

Elder Pratt, his wife Phebe and a full-time missionary, Elder Rufus C. Allen, left California en route to Valparaiso, Chile, aboard the ship Henry Kelsy. The conditions on the ship were spartan. During the voyage, Elder Pratt wrote in his journal that "the bread we ate during the trip was filled with worms, the pork spoiled." The Henry Kelsy almost capsized near the coast of Peru, Elder Pratt added.

Finally, on Nov. 8, 1851, Elder Pratt and the others arrived in Valparaiso. The next day he wrote about his first few hours on a new continent: "We landed yesterday at noon, and took lodgings and board at a French hotel, where we had a great variety of good eating... We find the country in the midst of revolution and civil war." The internal crisis in Chile would prove to be an obstacle to that early missionary effort.

The Pratts and Elder Allen soon left the hotel, rented a home and purchased furniture. They dedicated almost all of their time to studying Spanish. On Nov. 30, 1851, Phebe gave birth to a beautiful son named Omner. The happiness of his birth soon turned to sadness. Baby Omner passed away after a mere 38 days of life. On Jan. 7, 1852, he was buried in a common grave. Civil records show the child died of weakness.

Register at graveyard records name of Omner Pratt, the infant who died in 1852. Photos by Rodolfo Acevedo.

Despite the setback, the Pratts continued studying Spanish and searching for opportunities to spread the gospel. The civil war ended a short time later and the trio of missionaries moved from Valparaiso to the town of Quillota in the Chilean interior. They lived in a home owned by a widow and her two teenage daughters. "[The family is] sociable and much pleased with us," Elder Pratt wrote. "They can read Spanish and take every possible pains to teach us the language... I read to them in the Spanish Testament, which pleases them much as they have never read it."

At the end of the Chilean summer in 1852, Elder Pratt decided to return to the United States — his mind hopeful that missionaries would return to Chile when conditions improved and the land ripened for the gospel. The Americans boarded the San Francisco-bound Dracutt on March 2. When they pulled away from the Chilean coast, the Pratts looked back at the land where they had buried a son and planted a spiritual seed for the future of the Church in Chile.

Elder Pratt wrote he had little choice but to return to the United States because he and his travel mates struggled with the language, exhausted their financial resources and could not find work to earn money. Their trip home stretched across 79 miserable days.

Today, many Chilean Church members are grateful for the sacrifices of these pioneer missionaries. The Church has become a spiritual force in Chile — there are 118 stakes, eight missions, a temple and almost a half-million members. Elder Pratt's visit is regarded by members here as a prologue of the history of the Church in this land.

BIBLIOGRAFÍA

Mormonism Unveiled, 1838.

Late Persecution of the Church of Jesus Christ of Latter-Day Saints, 1839.

The Millennium y Otros Poemas, 1840.

A Key to the Science of Theology, Liverpool, 1855.

La Mond Tullis, pp. 10–11.

History of the Church, período I, vol. 10, p. 413.

History of the Church, vol. IV, período I, Joseph Smith, The Deseret Book Company, Salt Lake City, Utah, 1976, p. 6.

Key to the Science of Theology, Parley P. Pratt, 3ª edición, Salt Lake City, Deseret News Steam Printing Establishment, 1874. (Biblioteca Nacional de Chile.)

Encyclopedia of Mormonism, vol. 2.

El Mercurio, 7 de noviembre de 2001, p. A8.

Irven Paul, Un Reformador Yanqui (biografía de David Trumbull).

Ana María Ojeda Fernández, "El Cerro Panteón y sus cementerios N° 1, N° 2 y Disidentes".

Fernando Campos Harriet, Historia de Concepción, 1550–1970, 3ª edición, Editorial Universitaria, Santiago, 1982.

BIOGRAFÍAS

Allen, Rufus Chester. Hijo de Gideon Allen y Rachel Hand, nació el 22 de marzo de 1814 en Litchfield, Litchfield, Connecticut. Fue bautizado en la Iglesia en julio de 1835 e investido el 30 de enero de 1846 en el Templo de Nauvoo.

Pratt, Phoebe Sopher. Nació el 8 de julio de 1823 en Hempstead Harbor, Queens, New York. Se casó con Parley P. Pratt el 15 de octubre de 1845 en Nauvoo, Hancock, Illinois, y fueron sellados el 26 de febrero de 1851 en Lago Salado, solo seis meses antes de su partida para Sudamérica.

Trumbull, David. Fundador y ministro de la Union Church en Valparaíso. Nació el 1° de noviembre de 1819 en Elizabeth Town, New Jersey, y falleció en diciembre de 1889, a la edad de 70 años, en Valparaíso.

 


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