¡Una historia que merece ser recordada!

Puerto
de San Antonio
Un Saludo de los pioneros de la
Iglesia de San Antonio a los pioneros de la Iglesia de La Cisterna.
Historia Familiar
8 de diciembre 1974 – 8 de
diciembre de 2004
Treinta Años de la Creación de
la Estaca de Chile Santiago Sur.
Desde San Antonio a La Cisterna…

Capilla de la Rama de San Antonio, que se ubicaba en la
calle
Walter Martínez 445, de la ciudad de Llo Lleo, 1970[1]
Nuestro acercamiento a
la Iglesia en la Cisterna fue a fines de los años sesenta y principios de los
setenta cuando como miembros de la Rama de San Antonio[2]
formábamos parte del Distrito de La Cisterna, tiempo este en que éramos
visitado en nuestra pequeña rama de la calle Walter Martínez en Llo lleo, por
los hermanos Gustavo Navarrete y Carlos Cifuentes quienes viajaban al puerto en
su calidad de líderes del Distrito o de la Misión, y el propio hermano
Guillermo Arredondo, de grandes bigotes quien nos visitaba como Conciliante del
Distrito de La Cisterna. Como una Rama que formaba parte del Distrito de La Cisterna, también a
nosotros nos correspondía viajar a la Capilla de La Cisterna para las reuniones
de Oficiales y Maestros, para las Conferencia de Distrito o para las
actividades de la juventud o del distrito, como sucedió un año cuando vinimos
con todos los elementos para formar un stand que representaba a nuestro país de
Chile, con instrumentos folklóricos (acordeón, guitarras y bombo), una
cocinilla con su respectivo balón de gas y hasta una caja de pescado listo para
ser frito en el stand que se levantó en la cancha de básquetbol, era para una
actividad del 12 de octubre donde cada rama tenía que levantar un stand
referido a un país de América. Pero también viajábamos a La Cisterna en Santiago por
actividades de Teatro, Show de Talentos, Deportivas y Folklóricas.

Rodolfo Acevedo
Presidente de la Rama de San Antonio
El motor de toda esta
actividad, de los viajes y de nuestra participación en las actividades era mi
padre, el Presidente de la Rama, quien se amanecía preparando todo antes de
partir, creando el decorado y pintándolo, escribiendo los libretos de las obras
a representar, etc.. Allí estaba él, siempre con nosotros, siempre animándonos,
tal como aún lo hace desde el cielo para quienes le recordamos y nos inspira,
siempre enseñándonos como maestro de Early Morning y de Seminarios, cuando
estos programas recién habían llegado a
Chile.
Recuerdo que
llegábamos a Santiago, a la Estación Central, allí tomábamos una liebre verde,
casi cuadrada, que decía Lo Espejo, la que nos dejaba en la Panamericana y
desde allí entrábamos caminando, con todas las cosas al hombro, cuando se
trataba de una actividad, o con nuestras escrituras, cuando se trataba de una
Conferencia, hasta la capilla de La Cisterna que estaba casi al llegar a la
Gran Avenida, eran otros tiempos, allí veníamos jóvenes, niños, adultos y
ancianos, en caravana, todos felices cargando algo sobre nuestros hombros, el
regreso era similar, volver a la Panamericana caminando, a esperar la liebre
verde que nos llevaba hasta la Estación Central, para una vez allí tomar el bus
Pullman que nos llevaría de vuelta a San Antonio, a nuestro hogar, a donde
llegábamos cansados pero felices.
De estos viajes a
Santiago desde los días en los primeros días y años de nuestra
conversión a la Iglesia quiero compartir un relato que escribió mi padre y que
llamó “Aventura en la Nieve”[3]
o (Perdidos en la Montaña), aventura en la cual también participaron algunos
jóvenes y líderes del por aquel tiempo Distrito de La Cisterna(Distrito Santiago Sur), poco más de un año antes de que el Distrito llegara convertirse en una estaca, la estaca de Chile
Santiago Sur.

Mis padres, Rodolfo y Margarita, 1983, obreros en la Casa del Señor.
“En este relato
trataré de contar la experiencia vivida como miembro de la Iglesia de
Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, en el mes de julio de 1973, y
dejaré un testimonio de cómo nuestro Padre Celestial mediante la guía de su
Espíritu, protege a sus hijos en virtud de a fidelidad.
Cuando recién
comenzaba en Chile el Inspirado Programa de Seminarios bajo la dirección del
hermano Richard Brimhall[4],
y como una manera de premiar a los jóvenes y Maestros, se programó un actividad
de viajar por un día a la Cordillera, en el hermoso lugar conocido como “Los
Baños Morales”, en el Cajón del Maipo.
El día y la hora
señalada, comenzaron a llegar a Santiago, jóvenes de diferentes lugares
cercanos a la Capital, y diferentes puntos del Gran Santiago.
En esa ocasión, además
de presidir la Rama de San Antonio, era el Maestro de Seminarios y aquel
programa mañanero “Early Morning”, viajé acompañado de mi esposa Margarita y
tres de mis hijos, alumnos de Seminario, Antonio, Ricardo y Melba.
También viajaron el
hermano Federico Zapata y su esposa Adriana, el hermano Zapata era Director de
los Scouts de la Rama.
Historia
Familiar
Aquella mañana salimos
muy temprano desde San Antonio para juntarnos en Santiago con los jóvenes de
otras Ramas y salir juntos en un bus con destino a la Cordillera.
El hermano Brimhall no
pudo ser de la partida como lo tenía programado, por inconvenientes de última
hora no pudo viajar.
En total éramos un
grupo superior a los 50 hermanos y hermanas.
Así fue como llegamos
a Baños Morales, en plena Cordillera de los Andes, para muchos era nuestra
primera experiencia ante tan maravillosa naturaleza andina, divina creación del
gran hacedor Jesucristo.
No íbamos preparados
para lo que nos esperaba, caminábamos sobre la nieve con zapatos lisos, o con
suela de goma.
Muchos conocíamos la
nieve por lo que habíamos visto en el cine o en la televisión. Los jóvenes
desde el primer momento se dedicaron a jugar, correr, tirarse bolillas de
nieve, con gran regocijo, energía y felicidad, ignorando si a su alrededor
había o no peligro para sus vidas, de hecho, varios de nosotros rodamos, al
principio fue motivo de preocupación y temor, pasado el peligro, una sensación
de risa, luego inconcientemente celebrábamos el hecho como una humorada.
Sin embargo, el
peligro no estaba lejos, un representante del Club Andino vestido a semejanza
de Santa Claus, todo de rojo, como una manera de hacerse notar ante quienes
pudieran estar en peligro, nos preguntó, ¿Hacia dónde se dirigen? Queremos
llegar a ese refugio, respondimos, señalando el lugar, cuyo nombre era “Refugio
Alemán”.
“Bien, síganme y
háganlo en fila, uno tras otro, traten de pisar sobre las huellas del que va
adelante, al no hacerlo podrían pisar algún vacío, desaparecer y luego
tendríamos que buscarlos en el mar”. Y agregó “hay corrientes de agua que están
cubiertas por la nieve, peligros que no se pueden identificar, a la cordillera
hay que tratarla con respeto jovencitos, ¿entendido? No se si lo hizo para
asustarnos, o en verdad esos peligros EXISTEN. En silencio seguimos al guía
observando sus instrucciones camino del refugio ya que deseábamos acampar a su
alrededor.
Una vez ya en el
refugio alemán, vimos y observamos con curiosidad la realidad de un recuerdo
doloroso, restos del fuselaje y motor de aquel avión que años atrás se estrelló
cerca de allí, accidente en el cual perecieron todos sus pasajeros, la mayoría
eran integrantes de la institución deportiva llamada “Green Gross”, de la
Asociación Central de Fútbol Profesional en Chile, tragedia ocurrida un cinco
de abril de 1961.
Después de un día
pleno de alegría y entusiasmo, juegos y experiencias inolvidables, al caer la
tarde, las energías ya no eran las mismas de cuando llegamos.
Nos preparamos para
regresar, el paseo era solo por el día, caminamos desde el refugio hasta donde
esperaba el bus, todos acomodados en el bus, el chofer dio el contacto, y una
rueda patinó hundiéndose en la nieve, no fue posible lograr que la maquina avanzara,
cada vez que se intentaba la rueda se hundía más.
El chofer sugirió que
todos nos bajáramos para ver si al estar más liviana la máquina podía salir,
todos abajo, pero no fue posible, entonces dice el chofer que los varones
pueden seguir caminando y luego él los alcanza con la maquina, mientras las
damas quedaban en ella., así lo hicimos, mientras el chofer trataba de
solucionar el problema.
Historia
Familiar
Iniciamos el descenso
con la esperanza de que el bus nos alcanzaría, bajamos conversando las
experiencias que habíamos vivido durante el día, algunos lo hacían cantando, de
pronto se puso a nevar, y a medida que avanzábamos, más persistente se hacía el
nevazón sobre nosotros.
A pesar d esto
continuamos bajando y acercándonos al lugar de salida, a todo esto, la noche ya
se nos había venido encima, cubriendo el cielo y el paisaje nevado con un manto
negro, al observar que el bus no aparecía, que la noche cubría, y que la nieve
no cesaba de caer, cierto temor se apoderó de nosotros, detuvimos la caminata,
éramos más de 20 varones, la mayoría jóvenes, los únicos adultos eran los
hermanos Federico Zapata y Rodolfo Acevedo.
Para darnos ánimo, el
hermano Zapata, líder de los Scouts, nos hizo hacer un círculo, y comenzamos a
cantar canciones alegres de los Scouts, con movimientos para hacernos entrar en
calor y distraernos, la nieve seguía cayendo sobre nosotros, la noche a cada
momento se tornaba más fría y terrorífica, pero contagiados con el entusiasmo
del hermano y sus canciones cantábamos y
saltábamos olvidándonos en parte del temor que ya comenzaba a apoderarse
de nosotros, mientras saltábamos, cantábamos y golpeábamos las palmas de
nuestras manos, continuamente mirando hacia la montaña con la esperanza de ver
las luces de la máquina que se estaba demorando más de lo esperado, muy cerca
estábamos del control policial que marca la entrada a la nieve, en nuestro caso
sería la salida, la verdad es que ignorábamos la gravedad de nuestra situación,
y las condiciones climáticas.
Decidimos quedarnos
ahí, continuar cantando hasta que el bus nos alcance, de pronto vimos a la
distancia luces reflejarse en lo alto en medio de la oscuridad, daba la
impresión de que no avanzaba, la espera se nos hizo interminable, de pronto el
bus llegó y se detuvo frente a nosotros, las damas no estaban en el bus, solo
el hermano Guillermo Arredondo que se había quedado arriba colaborando con el
chofer, venía y dijo que él debía regresar porque tenía en su poder las llaves
de la capilla de La Cisterna, y si n o llegaba al día siguiente que era domingo
habría problemas para que los miembros entraran.
En cuanto a las
hermanas dijo que ellas quedaron en el Refugio Alemán y que los varones
regresáramos para juntarnos con ella en el Refugio, el chofer no pudo resolver
el problema porque se rompió una pieza en el eje y debía viajar con la máquina
vacía, y que solucionado el problema vendría al día siguiente a buscarnos.
Seguramente los que
quedaron en el refugio pensaban que estaríamos cerca de ellos, en cambio
nosotros habíamos caminado más de una hora con destino a la salida de la
montaña, la nieve seguía cayendo, las huellas del camino con la nueve se habían
borrado, incluso las que recién había dejado el bus, ya no estaban, si a esto
agregamos nuestra ignorancia en este tipo de contingencias podrán darse cuenta
de que nuestra situación no era muy confortable, lo cierto es que íbamos según
nosotros camino del Refugio, cada paso que dábamos significaba meternos más
adentro de la cordillera, con un poco de temor, pero sin llegar a comprender la
gravedad del riesgo que corríamos.
En la medida que
avanzábamos, me daba cuenta de lo insignificante que es el hombre ante el poder
majestuoso de la naturaleza divina de Dios.
Las ropas empapadas
por la nieve que continuamente caía sobre nosotros, nuestros pies al caminar se
hundían en la blanda nieve, ya nos encontrábamos lejos del punto de partida, y
sin saber a que distancia del Refugio, sin huellas para seguir y guiarnos ¿estábamos perdidos? Pienso que si. No lo queríamos reconocer
oficialmente para evitar mayor confusión.
Unos con voz temerosa
cantaban, otros caminaban en silencio, seguramente en cada uno de nosotros
había una oración para que Dios nos guiara con su espíritu y así encontrarnos
con el resto de la delegación en le Refugio. (Entre los hermanos que esperaban nuestra
llegada estaba mi esposa Margarita y mi hija Melba).
Caminando y caminando
se presentó el momento más crucial de esta inesperada aventura, inocente
aventura porque no nos dábamos cuenta de su verdadera dimensión.
Debíamos tomar una
decisión, seguir adelante o girar hacia la derecha o hacia la izquierda, en una
de estas direcciones estaba el Refugio ¿Cuál de ellas sería la correcta?
Unos opinaban seguir
adelante, otros ir hacia la derecha, y no faltaba quien opinara que debíamos
girar hacia la izquierda. Todas opiniones inspiradas por algún sentido de
orientación personal, en ningún caso por el conocimiento o la certeza de que lo
que se estaba recomendando era lo correcto.
No teníamos la Liahona
que ayudó a Lehi a guiar a su familia por el desierto, pero si teníamos al
mismo Dios, y a Él dirigía mis oraciones para que nos guiara.
Decidimos continuar,
que rumbo tomamos, no recuerdo, si recuerdo que continuamos internándonos
montaña adentro, parecíamos hormiguitas, o puntitos negros en medio de la
blanca nieve, bajo el manto oscuro de la noche, así de pequeños e impotentes.
Que poco vale el orgullo y los valores materiales en tales circunstancias, en
cambio sí se llega a comprender cuan grande es el poder de Dios frente al poder
y la sabiduría del hombre cuando esta anda extraviado en medio de la
grandiosidad de la naturaleza.
En silencio
encomendábamos nuestros pasos a la dirección y guía de nuestro Padre Celestial.
El mismo Dios que un día por medio de su hijo Jesucristo guió a Moisés, o a
Lehi por el desierto, o a José Smith en la obra de la Restauración del
Evangelio, del Santo Sacerdocio y la organización de la Iglesia. En virtud de
este Sacerdocio imploraba la guía del Espíritu Santo, para encontrarnos con
nuestros hermanos.
No se cuanto tiempo
caminamos con esta angustia, en silencio para evitar el desconcierto y e pánico
entre el grupo. Nuestras oraciones son quedaron sin respuesta, de pronto
alguien gritó, ¡Allí están! ¡Miren aquella luz!, enclavad en una colina, una
luz, una luz que nos anunciaba la gran esperanza para todos, allí había
alguien, y sin pensar en peligros, grietas o ríos ocultos, avanzamos hacia esa
luz, nuevos bríos, el entusiasmo y la esperanza renacieron y como el más
afiatado de los coros, comenzamos a cantar “El Himno de Batalla de la
República”, a medida que nos acercábamos, más fuertes eran nuestras voces.
¡Entonces alguien en
nuestro grupo dijo, “Quietos! ¡Escuchen!”
Y en el silencio nosotros escuchamos las voces distantes de nuestros hermanos y
hermanas en el refugio que se unían a nuestro agradecido coro. “Gloria, gloria,
aleluya, Avanza su verdad”.
Tratamos de seguir cantando, pero
nuestra emoción nos lo impidió. En vano tratamos de detener las lágrimas que
caían por nuestras mejillas. Pero mientras nos acercábamos al resto de nuestro
grupo que no dejaba de cantar allí en las alturas, le agradecíamos a nuestro
Padre Celestial por guiarnos y protegernos
A La mañana siguiente fue domingo, y
nos despertamos maravillados por ese mundo que nos rodeaba cubierto de nieve.
Abrigados al interior del refugio, nos reunimos para tener nuestra Escuela
Dominical y nuestra reunión sacramental. Una pareja de
ancianos y otro joven que también habían sido atrapados por la tormenta también
participaron de nuestras reuniones. Recibimos mensajes que salieron del
corazón, oraciones e himnos de adoración. Después los que no eran miembros
expresaron su gratitud por poder haber asistido a nuestras reuniones y por la
oportunidad de reunirse con tan excepcional grupo de jóvenes.
Por la tarde ese día, el bus llegó
para llevarnos de regreso a Santiago. Lo que había comenzado como una actividad
recreativa se había convertido en una experiencia que siempre recordaríamos.
Nunca olvidaríamos que nuestro Padre Celestial nos había salvado en esa oscura
montaña por medio de la guía de su Santo Espíritu.
Capilla de La Cisterna

Dedico este trabajo a mis hermanos pioneros de La Cisterna, a quienes
conocí y llegué a apreciar como mis líderes en la Iglesia en los días de mi
juventud, en aquellos días de mi conversión a la Iglesia de Jesucristo de los
Santos de los Últimos Días.
Rodolfo
A Acevedo A
Obispo
Barrio Sótero del Río
Estaca
Santiago Chile Puente Alto.
Puente
Alto, lluvioso amanecer del sábado 12 de noviembre de 2004.
Escudo de Armas de la Ilustre Municipalidad de La
Cisterna

La Corporación edilicia, en sesión
del 1° de abril de 1958, emite el siguiente Decreto:
“1°, - Apruébese el trabajo
realizado por la Comisión que se indica en la parte considerativa del presente
Decreto y, en consecuencia, declárese como escudo de Armas de la Ilustre
Municipalidad de La Cisterna el que consta del diseño entregado por la mencionada
comisión y que tiene las siguientes características:
“Escudo cortado, medio partido: 1.
de gules, sembrado de árboles, de oro, cargado de una banda bordada, de oro,
sobrecargada de cinco saetas, de azur (dos arriba y tres abajo), adversadas,
incompleta la primera y la tercera: representa un trozo del Llano de Maipo
atravesado antaño por camino real (hogaño la Gran Avenida) junto al cual se fue
formando la Villa. 2. de azur, con los restos de un viejo obús, de azur, semi
enterrado en un trigal, de oro, simboliza la gloria de las sementeras
fertilizadas por la sangre de los héroes: alusión a la Batalla de Maipú; y 3.
cuartel parlante; de oro, con una cisterna de brocal de piedra, con marco y
barreño, de azur, con ocho veneras de oro; tomadas del blasón de la Capital,
por pertenecer la comuna de la Cisterna al Gran Santiago[5]
Del Origen del
nombre La Cisterna...
Del Origen del nombre
La Cisterna...
En nuestros días las tierras de La
Cisterna que se ubican a 7 kilómetros al sur de centro de Santiago forman parte
del Gran Santiago, pero en tiempos ancestrales estas tierras llegaron a formar
parte del dominio Inca, hasta donde la historia nos puede hablar, más allá
habla la leyenda y las tradiciones orales de los pueblos ancestrales que
habitaban estas tierras de la antigua provincia de Chili, anteriores a los
invasores incas, anteriores a los conquistadores españoles.
Originalmente
y hasta aproximadamente el año 1870, los terrenos que conforman la actual
comuna de La Cisterna, pertenecieron “a un señor de apellido Cisternas, de ahí
que ese sector se le denominara Lo Cisternas”[6],
pero “Al inaugurarse el ferrocarril (tranvías) eléctrico de Santiago a San
Bernardo en 1909, la empresa propietaria colocó los números y nombres a los
distintos paraderos, conservando en lo posible los nombres que tenían los
pequeños caseríos, correspondiéndole al paradero 25 el sector donde empezaba el
fundo Lo Cisternas, pero en este caso lo designa como “La Cisterna”; por lo
tanto, deduzco que el funcionario encargado de este trabajo encontró más
poético y de un significado más profundo “La Cisterna” que sugiere “Agua quieta
y cristalina”, que Lo Cisternas, apellido de un antiguo y olvidado
propietario”. Al sector comprendido
entre las calles Brisas del Maipú, paradero 23 y Lo Espejo, paradero 28, se le
denominaba La Cisterna a principios del siglo XX.
Interesante
resulta hacer notar que el escudo de armas de La Cisterna incluye dentro de sus
símbolos lo que nosotros conocemos como un “pozo” o “cisterna”, pozo que también ha sido usado
desde tiempos inmemoriales en las escrituras para enseñarnos algún hecho, o
simplemente sirviendo como referente de algún momento importante en las
escrituras, como sucedió con José que fue arrojado a una cisterna por sus
hermanos[7],
o la misma experiencia del Salvador cuando estando descansando en el pozo de
Jacob le pidió de beber a la mujer samaritana[8].
La
palabra Cisterna en las escrituras se usa indistintamente para referirse a
estanque, fuente o pozo de agua.

En los días de la Misión
Chilena...
Los primeros intentos proselitistas
de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Chile los
realizó el Élder Parley P. Pratt quien viajó a
Chile desde San Francisco California en 1851, distribuyendo su tiempo entre
Valparaíso y Quillota, en pleno siglo XIX. Pero su estadía fue breve tan solo
cuatro meses, regresando a San Francisco en el mes de marzo de 1852 con la esperanza
de que en algún día futuro la Iglesia se estableciera en estas tierras.
Pasarían
sin embargo 74 años antes de que misioneros mormones regresaran a Sudamérica,
pero esta vez su puerto de destino fue Buenos Aires, Argentina, en 1925,
estableciéndose definitivamente la Iglesia en estas tierras del sur del mundo.
Pero para que el evangelio restaurado llegara para establecerse en Chile aún
pasarían algunos años y sería en 1956 cuando llegarían dos misioneros
norteamericanos desde Argentina para establecer la Iglesia en nuestro país,
ellos fueron los élderes Joseph Bentley y Verle Allred, quienes iniciaron su
labor en el sector de Santiago que hoy día conforman las comunas de La Reina y
Ñuñoa.
Hasta
1959 la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días funcionó como
un Distrito de la Misión Argentina. Ese año la Iglesia en Chile junto con la
Iglesia de Perú formó la Misión Andina, la cual presidió la obra misional y la
obra de los miembros hasta 1961, año en que se formó la Misión Chilena de la
Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
En los días de la
Misión Chilena...
La Misión Chilena se organizó el día 8 d
octubre de 1961 con A. Delbert Palmer como su presidente. Fue tan solo algunos
meses después de organizada que la Misión Chile envió los primeros misioneros a
La Cisterna, en la parte sur de Santiago de Chile.
Durante
su primer año de vida la Rama de La Cisterna llegó a tener 169 miembros y para
1963, su membresía se elevaba a 259 personas bautizadas en ese sector de
Santiago.

Primera Presidencia de la Misión Chilena
Joseph Robert Quayle, Primer consejero, A. Delbert
Palmer, Primer presidente de la Misión Chilena y Glen A. Beecroft, (misionero)
Segundo consejero.
La Rama de la Cisterna
LA RAMA DE LA CISTERNA

Élder Ronald Shumway
Misionero y Primer presidente de
la Rama de La Cisterna
La Rama de la Cisterna de la Iglesia
de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se creó cuando ya se había
establecido en nuestro país la Misión Chilena, la cual era presidida por el
Élder A. Delbert Palmer.
El día 8 de enero de 1962, el año
del mundial de fútbol en nuestro país, los élderes Ronald L. Shumway[9]
y Ronald W. Farsworth iniciaron la obra misional en esta comuna que se ubica al
sur de Santiago, la capital de Chile. Un mes después el presidente Palmer envió
a dos misioneros más para fortalecer el trabajo misional allí, los élderes
Carvel D. Perkins y Howard M. Hamilton. Eran los primeros días de la obra
misional en La Cisterna, días en que la Iglesia sería presidida por los propios
misioneros. Antes de crearse la Misión Chilena, misioneros ya habían sido
llamados a servir en las comunas de San Miguel[10]
y de San Bernardo[11].
Los Cuatro Mormones
THE MORMON FOUR

The
Mormon Four
Ronald Shumway, Richard Logan Brimhall, William
Jay Issel, y Richard Merlin Smith.
Una de las más efectivas herramientas proselitistas introducidas en la
Misión Chilena, fue un grupo musical de cuatro cantantes – un cuarteto llamado
THE MORMON FOUR.
Y entre estos cantantes estuvo el
Élder Ronald Shumway quien sirvió como el primer Presidente de la Rama de la
Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en La Cisterna.
Junto a los “Mormon Four”, el Élder
Shumway visitó todas las ciudades de Chile donde había una Rama de la Iglesia.
Se estima que entre unas 15 a 20 mil personas, sin contar a las 10 mil que los
vieron actuar supieron algo de la Iglesia a causa de sus giras por el país.
Unas 5 mil de ellas pidieron de inmediato escuchar algo más sobre la Iglesia.
También significó mucha publicidad para la Iglesia, ya que revistas de moda de
la época como “Ecran”, “VEA”, etc, y la prensa tanto de Santiago como de
Provincias dedicaron un espacio a estos misioneros cantantes. Los Mormon Four
también realizaron presentaciones en la naciente televisión chilena.
En el año 2003 los Mormon Four
volvieron a cantar con sus integrantes originales después de 40 años de haber
terminado su misión en Chile.
Líder chileno es llamado a
presidir la Rama
Se describió por esos años pioneros
de la Iglesia a La Cisterna, como una
comuna de Quintas y Huertas[12],
con abundancia de jardines, “…tiene liadísimos rosales, las más caprichosas y
raras flores y árboles con toda fruta: los membrillos, las manzanas, los
duraznos, las paltas, las peras, la uva, sin que les falte la verdura de todo
tiempo y los tomates y los pepinos, la lechuga y los berros”. siendo su
fisonomía activa y bullente a la vista de los misioneros mormones que
recorrieron sus calles, entraron a sus hogares, a sus casas quintas, etc,
“automóviles, camionetas, camiones, buses, liebres, autos colectivos, motonetas
y también carretelas, llenas de productos de fundos y huertas para las ferias
de San Miguel, de Lo Ovalle, del Paradero 22, del Paradero 26”…las esquinas
hormiguean de escolares, de liceanos, de alumnos de escuelas técnicas…se oyen
las sirenas de las fábricas cercanas y de las barracas salen camiones cargados
de tablas, de sacos de cemento, de calaminas…la avenida más bella de la comuna
en este punto: la Avenida “Vicuña Mackenna”, orillada de castaños de India,
maravillosos a toda hora que dan sombra y frescura en las horas de mayor calor
y tostante sol y sobre todo incomparables en la noches en que con la luces
eléctricas esta calzada es un retazo de arte digno de la ciudad más hermosa del
mundo”.
Un
líder chileno es llamado a presidir la Rama de La Cisterna…
El
día 16 de junio de 1963, el Élder Edward Lewis Airth[13]
quien servía como Presidente de la rama de La Cisterna, viajó de regreso a su
hogar en los Estados Unidos al finalizar su misión en Chile, siendo por primera
vez un líder local llamado a presidir la Rama, el hermano Juan Costa.

Presidente
Costa y Familia
Imágenes
Bautismos

La
Cisterna, Un Servicio Bautismal.
La
Capilla de La Cisterna

El Hermano Juan Costa frente a la capilla de
La Cisterna
Rostros y personajes de los días
pioneros…
Rostros y personajes de los días
pioneros…

El hermano Vera

El niño Carlos
Costa

.
Los Colegios Chilenos y La
Cisterna…
Los
Colegios Chilenos y La Cisterna…
Autoridades Generales Precursoras de los
Colegios de la Iglesia en Chile.

A.Theodore
Tuttle, Hugh B. Brown
Presidente
de las Misiones Segundo consejero en la
Sudamericanas Primera Presidencia
Uno de los hechos que ha sido
considerado como uno de los antecedentes que llevaron al anuncio de la creación
de los colegios de la Iglesia en Chile lo constituyó la visita que hicieran los
hermanos Costa y Canon de la Rama de La Cisterna al presidente Palmer de la
Misión Chilena. El siguiente es el relato del propio presidente de la Misión,
el Élder Palmer:
“Mientras conversábamos en mi oficina acerca
de los colegios, hermana Pinto, la secretaria, me llamó para decirme que un
hermano (Juan Costa) de la Rama La Cisterna quería verme. Me levanté y fui a la
puerta de la Casa de la Misión. El hermano Costa estaba acompañado del hermano
Canon de la misma rama. Ellos dijeron que representaban a un grupo de padres de
su Distrito y habían venido a pedir a la Iglesia el establecimiento de un
colegio para sus hijos. Inmediatamente los llevé a mi oficina y por un rato conversamos
acerca de esta idea”.
Otro hecho lo constituyó la visita a
Chile del presidente Hugh B. Brown, Segundo Consejero en la primera Presidencia,
en el mes de febrero de 1963, quien se entrevistó con los hermanos Tuttle y
Palmer para tratar el asunto de los colegios. Como resultado de esta visita y
el gran entusiasmo del hermano Brown por el bienestar de los Santos en
Sudamérica, el tema de los colegios despertó la atención de la Primera
Presidencia. Ellos pidieron que les fuera presentado un presupuesto, dando como
resultado en el mes de mayo de 1963 la decisión que dio comienzo a la historia
de los colegios en Chile.:
El
día 29 de junio de 1963 fue hecho público el anuncio por parte de la Primera
Presidencia de que la Iglesia establecería colegios en Chile, “como un programa
piloto con la intención de proveer facilidades escolares en las misiones de
Sudamérica en el futuro”.
El
siguiente es parte de su texto:
“Queridos hermanos…es grato para nosotros informarles que están
autorizados para proceder a establecer dos colegios, uno en La Cisterna y el
otro en Viña del Mar. Tienen la autorización para contratar al hermano Dale
Harding para que dirija los colegios y proceda con los preparativos para que
estos entren en funciones en marzo del próximo año, tiempo en que tenemos
entendido comienza el período escolar en Chile.
Como el presidente Palmer está viviendo en Chile tendrá bajo su
dirección los sitios escogidos….esta autorización incluye el empleo de los
maestros que necesite, que sean miembros de la Iglesia y con los misioneros que
puedan ser útiles en este proyecto. Enviaremos un llamamiento al hermano
Harding, en el cual trazaremos los términos de su empleo tal como lo sugirieron
en su memorando.
Oramos para que sean guiados en esta nueva empresa y es nuestra
esperanza que pueda ser exitosa para así justificar proyectos similares en
otras misiones de Sudamérica. Esto por supuesto será determinando en fecha
posterior.
Sinceramente sus
hermanos,
David O’ McKay, Henry D. Moyle y Hugh B. Brown.
La Primera
Presidencia.
El 29 de junio de 1963 apareció una
noticia en el diario Deseret News de Lago Salado que informaba del
establecimiento de dos colegios de educación básica en Chile. Parte del texto
de la publicación fue el siguiente: “La Primera Presidencia anuncia que se ha
decidido abrir dos colegios básicos en Chile, uno estará ubicado en La
Cisterna, un suburbio de Santiago para la acomodación de estudiantes que viven
en la ramas del área de Santiago y el otro en Viña del Mar, en la costa para el
beneficio de nuestra creciente membresía en ese distrito…”.
La
información señalaba que “el recientemente asignado director de los Colegios de
la Iglesia en Chile Dale Harding era originario de Orem, Utah, donde había
pasado la mayor parte de su vida.
El
Sr. Harding había estado en Santiago desde hacia un año becado por la
Fullbright, Smith-Mundt sirviendo como director de un colegio. En su nuevo
llamamiento, él tendrá a su cargo dos nuevos colegios. Uno estará ubicado en La
Cisterna, un suburbio de Santiago y el otro en Viña del Mar.
Como un
graduado de la escuela secundaria, el Sr. Harding ganó la beca Carl Raymond
Grey- Union Pacific Railroad. El obtuvo su grado de bachiller y una maestría en
el campo de la educación en la Universidad de Brigham Young. Fue elegido un miembro de la Phi Delta Kappa y fue elegido
presidente del capítulo de la Universidad de Brigham Young, de la Asociación
para la Educación de Niños Internacional. El Sr. Harding enseñó en escuelas del
Condado de Utah y en la Universidad de Brigham Young. Ha servido en varias
posiciones de la Iglesia y como maestro del Sacerdocio y de la Escuela
Dominical.
En
1948 se casó con Joyce Farnsworth de Orem y son padres de seis hijos, concluía
la información.[14]
1964, el año en que se inauguraron los
colegios…

Hermana
Virginia Portie y pequeños alumnos de los colegíos chilenos
El
día 16 de marzo de 1964 fue inaugurado oficialmente el primer Colegio de la
Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en la calle Brisas del
Maipo 0155 de la Comuna de La Cisterna, en Santiago y que llevó por nombre Hugh
B. Brown. En el acto estuvieron presentes funcionarios del Ministerio de
educación, el presidente de la Misión Chilena Carl J. Beecroft; el coordinador
de los colegios Dale Harding y padres y apoderados de los 83 alumnos que
comenzaban sus estudios primarios en esta institución. En la ocasión de destacó
el hecho de que el profesorado era todo titulado en Chile y que dispondrían de
los más avanzados métodos, libros, útiles e instrumentos para ayudar en la
lectura, grabadoras y proyectoras con más de cien películas de corte educativo.
Entre los profesores de aquellos primeros días del sistema educativo de la
Iglesia en Chile se contaron las misioneras Margaret Lowe, Virginia Portie y
las hermanas Fresia Sepúlveda, Directora de la Escuela, Silvia Alonso, Lidia
Ortega y Nora Arqueros.
Presidente Spencer W. Kimball
visita los colegios...
Un
documento manuscrito de la época señaló que “…en La Cisterna, un suburbio de
Santiago, los niños cruzaron por primara vez en su vida las puertas de un
pequeño colegio. Esto no es inusual si pensamos que muchos colegios están
iniciando sus clases por estos días, lo que es inusual es que la ceremonia de
apertura de este colegio comenzaría con una oración, la cual seria precedida
por la Canción Nacional Chilena.
Los
niños de primero a sexto grado escucharon las palabras del Presidente de la
Misión Carl J. Beecroft, quien comentó sobre la importancia de esta histórica
ocasión. El hermano Dale J. Harding quien fue llamado por el Presidente David
O’Mckay para organizar colegios patrocinados por la Iglesia en Chile y quien
tiene la responsabilidad de su funcionamiento, habló brevemente, seguido del
hermano Juan Costa, presidente de la Rama de La Cisterna. La hermana Fresia
Sepúlveda, directora del colegio, les dio la bienvenida a los niños a la
escuela, después de los cual la ceremonia terminó con una oración. Los niños se
fueron a sus salas de clases y estas comenzaron”.
En
una carta escrita al Presidente Palmer quien ya se encontraba de regreso en su
hogar tras haber terminado su misión en Chile, el hermano Dale Harding le
expresó: “Fue una gran emoción tener a los 86 niños formados y al Coro del
tabernáculo (en un disco) cantando “Oh Está Todo Bien”. Estamos realmente
orgullosos de los colegios. Joyce, yo y las dos misioneras (Las hermanas Portie
y Lowe) pintamos tanto el interior como el exterior del edificio y se ve
realmente hermoso. Todo esta muy bien hecho. El martes después de terminar las
clases nos fuimos a Viña, para comenzar allí el miércoles por la mañana. El
Presidente Tuttle vino el viernes y visitó ambos colegios…”[15]
En
otra carta es la hermana Harding quien le escribe al matrimonio Palmer y les
comenta de la visita del Presidente Spencer W. Kimball y de su esposa Camila al
colegio de La Cisterna, “Nosotros los Harding, los Tuttle y los Kimball
visitamos la escuela de Viña en sábado y el Colegio de La Cisterna el lunes… El
Presidente Tuttle estaba emocionado hasta la lágrimas cuando visitamos los
colegios…El 6º grado en La Cisterna está trabajando con un programa
individualizado, algo que considero único en Sudamérica. El Colegio en La
Cisterna esta funcionando aún mejor de lo esperado[16]
Rápidamente comenzaría a ser reconocido el
aporte a la educación que realizaban los colegios mormones y como reflejo de
ello les invito a leer lo publicado por el diario El Mercurio de Santiago:
“Un
valioso aporte a la educación comunal desarrolla la escuela mormona “Hugo B.
Brown”, ubicada en Avenida Las Brisas del Maipo 0155, paradero 23 de Gran
Avenida. El establecimiento funciona en un amplio predio propio con árboles
frutales y espacio para el solaz de los alumnos. Recientemente la escuela
recibió una donación de 9 maquinas eléctricas destinadas a la enseñanza de
idiomas y otros materiales de trabajo enviados desde los Estados Unidos.
La
Subdirectora del plantel, señorita Margaret Lowe…explicó a “El Mercurio” que,
“a pesar de que la escuela es subvencionada por la Iglesia de Jesucristo de los
Santos de los Últimos Días, en ella se aceptan escolares de todas las
religiones, sin distinción de las actividades o estado de situación económica
de los padres o
Maestras
apoderados”. Puntualizó, asimismo, que el
nombre de “Hugh B. Brown” es el del Segundo Consejero de la Primera Presidencia
de la Iglesia Mormona y que los niños “reciben su instrucción en forma
totalmente gratuita. Hay seis cursos de preparatorias y desde el primer año
se les enseña el idioma inglés”.
Maestras

Hermana Margaret Lowe

Una Maestra Chilena
Se inaugura nuevo edificio para
los colegios
“El
sistema empleado en dicho plantel, a fin de conseguir un mayor aprovechamiento
de los alumnos, es de jornada completa. De esta forma, los educandos no
regresan a su hogar hasta la tarde, almorzando en la misma escuela.
El
día 4 de junio de 1964 el Élder Spencer W. Kimball llegó a Santiago acompañado
de su esposa Camila, entre sus muchas actividades en nuestro país el Élder
Kimball por aquel entonces un miembro del Quórum de los Doce Apóstoles, visitó
la sede de los Colegios en la Cisterna.
Algunos meses después de la
visita del Élder Kimball, el diario La Nación de Santiago[17]
publicaba la siguiente información bajo el título “Material de Trabajo para
Escuela Mormona”: Como una manera de
facilitar el estudio y enseñanza primaria en la escuela Mormona “Hugh B.
Brown”, que desde el 16 de marzo de este año cumple funciones docentes en el
barrio La Cisterna, en una sencilla ceremonia serán puestos en funcionamiento
las nuevas máquinas eléctricas llegadas desde Estados Unidos, con este fin.
El
colegio que lleva el nombre del primer consejero de la Primera Presidencia de
la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, es enteramente
gratuito. En la actualidad asisten 77 alumnos en los seis cursos de
preparatoria, teniendo un horario completo de siete horas. Los alumnos no
regresan a sus hogares a la hora de almuerzo, sino que lo hacen en el propio
colegio, tomando un rápido lunch, para luego seguir estudiando el resto de la
tarde.
El
Superintendente Dale J. Harding de la Asociación Educacional y Cultural de la
Iglesia de Jesucristo realizó hace algunos días la revisión y exhibición de las
máquinas y libros recientemente llegados desde los Estados Unidos, alistando de
esta forma la exposición que de las mismas se realizará esta tarde con la
presencia de todos los apoderados de los alumnos a las 17.00 horas.
Se
trata de máquinas modernas, un proyector para aprender a leer que es la primera
que se pone en práctica en Sudamérica, proyector de diapositivas, bioscopio
para los ramos científicos, grabadoras, máquinas de escribir y de laboratorio
para aprender idiomas, proyectores de películas educativas, gráficos de
anatomía, centenares de libros de
matemáticas, historia y lectura. El profesor Harding fue catedrático de la
Universidad de Brigham Young en el Estado de Utah sede mormona y actualmente
está viviendo en Chile con su esposa y seis hijos. La escuela Mormona está
ubicada en la calle Brisas del Maipo Nº 0155, paradero 23 de la Gran Avenida.
Niños
enrolados en el Colegio de La Cisterna entre los años 1964-1969: 1964: 90;
1965: 80; 1966: 110; 1967: 133; 1968: 197; 1969: 372.
El
día 27 de septiembre de 1969 se llevó a cabo la ceremonia de inauguración del
nuevo edificio de los Colegios de la Iglesia en La Cisterna. Y el diario La
Nación informó de esta inauguración en los siguientes términos; “Inauguran
Colegio Mormón. A las 10 horas de hoy tendrá lugar la inauguración del nuevo
Colegio de los Santos de los Últimos Días (Mormones), ubicado en calle Brisas
del Maipo N° 0155 (Paradero 23,5
de la Gran Avenida) Comuna de La Cisterna. Asistirán autoridades especialmente
invitadas y actuará el cuarto doble de misioneros[18]”.

Coro
de Alumnos del Colegio Hugh B, Brown de
La Cisterna.
Entre ellos los hermanos Jorge y Jaime Flores,
Pedro Correa y Arda Gaete.
Los Misioneros Constructores…
Los
Misioneros Constructores…

Jóvenes Misioneros Constructores
en La Cisterna entre ellos el hermano Lincoln Peters
En
1963 el presidente Palmer habló en forma visionaria al referirse y dar comienzo
a una etapa importante en la historia de Chile, aquella que decía relación con
la construcción de nuevas capillas con el apoyo de los misioneros de
construcción, los que ya venían trabajando desde mediados del año 1962.
Entre
ellos se encontraron los hermanos Alejandro Flores, Augusto Flores, Reynaldo
Ordenes y Hugo Romo, todos ellos de Viña del Mar y el hermano Roberto Romero de
San Bernardo. También se llamó a los hermanos Armando Pino de la Rama de Viña
del Mar, Polibio González, Hernán López y José Castillo de Concepción y el
hermano Hernán Pizarro de la rama de Quillota, Francisco Antonio Núñez, Eduardo
José Suárez, Luis Alberto Narváez, Jorge Fuentes Cancino de la Rama de
Providencia, Renato Sumontes, Sergio Ortiz, Luis Torres de San Miguel. Sin duda
que el pensamiento del Presidente Palmer manifestado a los misioneros durante
su primer año de servicio en Chile cobra hoy día mucha vigencia: “Nosotros
veremos nuevas capillas, si ustedes se preocupan de que estén siempre llenas de
miembros activos”.
Los misioneros de
construcción se levantaban a las 05.30 de la mañana para asistir a clases de
construcción y del evangelio hasta las 07.30 horas. Después se servían el
desayuno y tras un breve descanso iniciaban sus labores diarias de construcción
a las 08.00 am. Su labor duraba como promedio diez horas al día.
La atención de los
jóvenes misioneros constructores estaba a cargo de las hermanas de la Sociedad
de Socorro quienes cumplían para la preparación de la comida, y el lavado de la
ropa de los misioneros.. Con la ayuda del Comité de Construcción se compro el terreno de La Cisterna
y en 1963 se autorizo construir una capilla en él.
El
hermano Osvaldo Baurle Zamora originario de Valparaíso quien sirvió como
“Church Builder” o misionero constructor en la capilla de La Cisterna en
Santiago, aún no cumplía tres meses como miembro de la Iglesia cuando este
joven de 19 años salió a servir una misión como misionero constructor. Otros
ejemplos de misioneros constructores lo constituyen el joven Alvaro Manuel
Tapia, miembro de la Rama de Providencia en Santiago quien sirvió como
misionero constructor en Quilpue junto a los hermanos Gastón Quinteros de San
Bernardo y Hernán González de Concepción.
Hay en Quillota, en
Limache, en Villa Alemana, en Quilpué, construyen
en pleno centro de la ciudad una hermosa capilla con sala de clases y piscinas
(en realidad eran pilas bautismales y no piscinas). En la construcción de la
capilla de Quilpué trabajaron misioneros constructores voluntarios de Las
Condes, Macúl, Curicó, La Cisterna, Independencia y un joven norteamericano de
California. Este pequeño ejército de misioneros constructores era dirigido por
el hermano Richard Stewart.

Arando
en los terrenos de la Quinta en La Cisterna donde hoy día se ubica la Capilla
de Brisas del Maipo.
Primera Palada de Capilla La
Cisterna
La Primera Palada en la Construcción de la
capilla de La Cisterna…

Entre
los hermanos en la fotografía se encuentran el Presidente de la Rama Juan Costa, el Presidente Carlos Cifuentes,
Consejero de la Misión y el Élder Carl J Beecroft, Presidente de la Misión
Chilena
Siete
capillas en construcción había en Chile para enero de 1965. Arica, Valparaíso,
Viña del Mar, Quilpué, Concepción y dos en Santiago. Ñuñoa y La Cisterna.
Para
el mes de mayo de 1965 había 6,000 miembros de la Iglesia en Chile y la misión
Chilena se extendía desde Los Andes por el norte hasta Puerto Montt por el sur.
La misión de Chile contaba con 24 ramas las que se extendían desde los Andes
por el norte hasta Puerto Montt por el sur. Era el fin del año y se apuraban los preparativos para la
conclusión de los trabajos en la capilla de La Cisterna, la cual finalmente
seria recibida para el uso de los miembros el día 1º de enero de 1966.
El Testimonio del Hermano Jorge Flores Ramos
De
estos días (1966) es el testimonio que vamos a conocer a continuación y que
pertenece al hermano Jorge Flores Ramos, quien se bautizó junto con su familia
y la familia Oyarzún en una pileta que había en el patio de la capilla de San
Bernardo:
“Después
de mi bautizo el año 1966, empezamos a asistir a San Bernardo, conocimos a la
gente. A los tres meses me confirieron el sacerdocio como Diácono en el
Sacerdocio Aarónico. De allí fui llamado a servir como maestro en la Mutual, en
un programa que la Iglesia recién estaba echando a andar que era la genealogía,
no lo conocía nadie. Posteriormente fuimos asistiendo, fieles a la Iglesia y en
ese ínter tanto me ordenaron al
oficio de Maestro y después Presbítero. Fui llamado como Secretario del Barrio,
en ese tiempo el Obispo era Carlos Altamirano, miembro muy antiguo en la
Iglesia, era un ex suboficial del ejército que dirigía la banda. Él era el
presidente de la Rama en ese entonces.
Al tiempo después hubo unos cambios
en San Bernardo y fui llamado como Presidente de la Rama de San Bernardo, que
pertenecía al Distrito de La Cisterna. El Distrito de La Cisterna era bastante
amplio, comprendía San Miguel, llegaba hasta San Antonio en la costa y hasta
Rancagua por el sur y en ese tiempo como Distrito éramos visitados por los
líderes de la Misión. La Misión presidía todo, y en ese tiempo estaba el
Presidente Burton y sus consejeros eran los hermanos Carlos Cifuentes y Rafael
Vera.
Yo fui llamado a servir con el
Presidente Ayala cuando se creo la estaca, yo era miembro del Sumo Consejo. El
Presidente Ayala era del Barrio La Cisterna y a nosotros que veníamos de San
Bernardo nos decían los “huasitos” de San Bernardo. Llegábamos en conjunto a
las reuniones que se hacían en Ñuñoa, en Manuel de Salas, llegábamos todo el
lote juntos.

Día del
bautismo de la Familia Flores y Oyarzún.
Las
misioneras que las acompañan son las hermanas Decker y Hopkins
Continua
diciendo el hermano Flores “el Presidente Carlos Cifuentes asistía como
Presidente del Distrito a las reuniones. En ese tiempo era un poco sacrificado
para nosotros, teníamos a los niños chicos, estaba Jaime, Jorge y Eduardo. Las
reuniones se hacían dobles los domingos por la mañana el Sacerdocio y la Escuela Dominical y por la tarde la Reunión
Sacramental, entonces sábado y domingo yo me dedicaba a la Iglesia total,
porque los sábados teníamos reuniones con los jóvenes, íbamos a hacer aseo a la
capilla porque era una casa muy hermosa la de San Bernardo, entonces la
dejábamos lista para el domingo y el domingo, terminada la Escuela Dominical yo
me venía a almorzar rápidamente y nos juntábamos con mi consejero para buscar a
las Rama de San
Bernardo personas inactivas,
el hermano Abelardo Berríos que era el primer consejero y el hermano Carlos
Oyarzún el segundo, entonces el hermano Berríos tenía tres bicicletas, nos
montábamos arriba de las bicicletas y salíamos a recorrer todo San Bernardo,
buscando a los hermanos inactivos. Así la rama se me hizo chica, la casa era
grande, tenía una terraza con buganvilla, era muy hermoso y la gente quedaba
afuera, no teníamos micrófono, no teníamos nada, todo era a “capella”. Y el
problema que teníamos nosotros era que para la Santa Cena teníamos unas bancas
como la Iglesia Católica, al arrodillarse las bancas sonaban, entonces teníamos
que esperar que estuvieran todo en silencio, pero llegaba la gente, se movían
las bancas y crujían. Lo bueno que hacíamos nosotros para traer gente era la
actividad “Conociendo la Iglesia”, en la Plaza de San Bernardo nos conseguíamos
La Glorieta y allí los misioneros con nosotros, la gente del barrio,
preparábamos una exposición la que desplegábamos en La Glorieta, el lugar donde
tocaba la banda en la plaza, entonces la gente subía por un lado y bajaba por
el otro, para conocer sobre la Iglesia. Yo siempre tenía un desafío con un
pastor que había en San Bernardo, que era muy famoso, siempre que me encontraba
con él me desafiaba, ¿cuándo podemos conversar sobre la Biblia y el Libro de
Mormón? Nos poníamos de acuerdo parar ir a la capilla, peor nunca lo hicimos.
Nos tenía mucho respeto, porque crecíamos, y la gente nuestra en la plaza se
veía toda bien limpiecita, bien ordenados, era llamativa la Iglesia en el
sector.
El Presidente Cifuentes nos trajo la
posibilidad de construir una capilla, en San Bernardo, entonces teníamos que
juntar, no me acuerdo exactamente cuantos dólares, creo que mil trescientos, o
el diez por ciento de la construcción. Entonces empezamos a hacer promoción. En
la capilla teníamos unos árboles frutales, teníamos limoneros, damascos,
paltos, parras, por aquel entonces la gente estaba acostumbrada a ir y sacar
las frutas, entonces cuando fui llamado, estaba recién ingresado a la Fuerza
Aérea, tenía una disciplina formada, entonces dije, ahora el hermano que quiera
algo tiene que dar, para recibir tiene que dar, iban a buscar flores, paltas,
etc., pero a la vez pagaban una cuota para presupuesto para la construcción. Y
esa construcción nos costó, lágrimas de sangre, porque nos dieron la tarea de
que teníamos un tiempo determinado para construir los deslindes, porque era
una casa quinta, y habían puros cierros
de rejas, entonces había que hacer la muralla por alrededor de toda la capilla.
Por
aquellos días llegó un hermano misionero constructor de los Estados Unidos,
llamado Johnson, era un hermano bien
viejito, chiquitito en ese tiempo había que construir las murallas, yo le estoy
hablando de los meses de mayo, junio, julio, agosto, pleno invierno, el hermano
Johnson llegó con su equipo e instaló como un galpón atrás del sitio que muy
grande, para hacer los bloques: Allí mismo los fabricábamos, nos dieron un
tiempo determinado, yo dividí los metros por familia, por ejemplo, la familia
Flores 6 metros, familia Gracia 5 metros, familia Jorquera, los Pezoa, los
Oyarzún, los Berríos, toda la gente que había, para sacar la cuota, entonces
hacíamos unas fogatas grandes en la noche por donde transitábamos. La cosa es
que sacamos la tarea, después había que limpiar el terreno, y el terreno estaba
lleno de árboles antiguos, el problema era sacarlos, después de sacarlos, había
que cortarlos, había un hermano Bejar que tenía una panadería, él dijo,
hermanos yo les compro toda la madera, el problema es que tienen que dármela
cortada para meterla al horno, entonces nos dio cierta medida y comenzamos a
cortar a sierra no más y para partirlos, el hermano Berrios que trabajaba en la
Maestranza de San Bernardo junto con los Pezoa y el tío Terco, nos trajeron
cuñas de acero para partirlos en cuatro. Los hermanos se hacían tira las manos,
pero se logró sacar todo eso, y
allí se empezó a construir la capilla. Una tarde yo puse la primera piedra de
la construcción, estaba Aroca que era el presidente de los Hombres Jóvenes y
que era un joven, y se inició la construcción.
En
el ínter tanto nos trasladamos a la Villa El Sol (Paradero 31), entonces yo
deje de pertenecer a San Bernardo y comencé a asistir a la Cisterna, nosotros
ya conocíamos La Cisterna, porque mi esposa le cocinaba a los misioneros
constructores de la Cisterna. Antes de
venirme de San Bernardo también teníamos misioneros constructores. Con el
Presidente Ayala empezamos a reclutar misioneros constructores, me acuerdo del hermano Zúñiga, lo fuimos buscar a Rancagua, lo trajimos, hablando con
la familia que nosotros lo íbamos a cuidar, y que iba a estar con nosotros. En
San Bernardo, habilitamos una pieza para que durmieran, teníamos tres
misioneros constructores, uno era el hermano García, Pedro Aroca y el otro no
me acuerdo. El hermano Chamorro que era el conserje era un hermano muy antiguo,
yo hice muy buena migas con él, porque yo le daba las instrucciones y el decía
“El Presidente Flores dice esto y de aquí no pasa nadie”, yo le abrí una cuenta
corriente a los misioneros, en San Bernardo, en la calle Eyzaguirre había una
especie de almacén donde vendían pan, yogurt, leche, cuando tengan necesidad
díganle al hermano Chamorro que vaya y le pida a la señora no más, los
misioneros no tenían plata pero comían muy bien.

Hermano Jorge Flores en el sitio
donde se construyó la Rama de San Bernardo.
Detrás de él se puede apreciar
parcialmente a un misionero constructor y los ladrillos que eran fabricados por
los mismos misioneros.
Cuando nos Vinimos a La Cisterna fui
llamando como consejero del Obispo González, Luis González, él después llegó a
ser un consejero en la estaca. Antes había estado el Obispo Peters.
Una Promesa
Durante el Distrito
fue presidente de Rama en Gran Avenida. Por esos días servían como Conciliantes
del Distrito los hermanos Ángel Campos, Nino Rojo, Pedro Piaggio, Carlos Silva, René Sarazúa, etc.
Antes de que se creara la estaca Santiago Sur
el Presidente Ayala hizo una oración bajo unos limoneros, allí hicimos una
promesa de trabajar juntos para fortalecer la Iglesia en Chile, edificar la
obra en Chile, yo creo que de ahí salió el concepto de que debíamos trabajar
con las estadísticas, de llevar todo al día para poder lograr ser una estaca.
Cuando el presidente Ayala fue
llamado me acerqué para decirle que estaba a su disposición, y luego me llamó
como miembro del Sumo Consejo de la estaca de Chile Santiago Sur.
Nos llamó la atención de que el
Élder Boyd K. Packer estuvo una mañana entera entrevistando, para llamar a
quien sería el Presidente de la Estaca. El apóstol Packer dijo que Chile “iba a
florecer como un campo lleno de flores. Chile iba a ser una tierra muy fértil
para el evangelio”. Y así fue.
Jóvenes de La Cisterna

De izquierda a Derecha, Aldo
Costa, Juan Ponce, Karen Jonson (pianista), Guillermo Gajardo, y Pedro Aroca.
“Mi alma se deleita en el canto
de los justos[19]”,
dicen las Escrituras y los jóvenes de la Iglesia de la Misión Chilena han
deleitado a todos los hermanos de la localidad con un hermoso festival de
cuartetos. El grupo que obtuvo el primer lugar en la competencia, fue el que
representó a la Rama de La Cisterna, de Santiago de Chile, presentando números
de música sacra y popular. Todos los jóvenes mormones deberían seguir el
ejemplo de este grupo de jóvenes chilenos[20].
La oración del Presidente Hinckley
La sequía, y una
oración en La Cisterna…
“Cuando el Élder
Gordon B. Hinckley[21]
llegó a Chile el 12 de abril de 1969, salió del avión moviendo su cabeza y
preguntando, “¿Dónde está toda la nieve de los Andes?”.Nosotros le explicamos a
él que Chile había sufrido un largo año de sequía y que los expertos habían
predicho que las condiciones seguirían así por un segundo año. Otra vez él
movió la cabeza con simpatía y preocupación por la gente de Chile.
Esa noche él dedicó la capilla de La
Cisterna. Durante esa oración. Sus palabras llegaron al corazón de los
miembros. Ellos habían orado por meses y su oración fue un gran apoyo
espiritual.
Al día siguiente, el Élder Hinckley
voló a Argentina para dedicar una capilla allí. Cuando él regresó, viajó por
auto a Talcahuano para dedicar una capilla allí.
Una vez más su oración dedicatoria
incluyó ruego por lluvia y los Santos en Talcahuano fueron animados e
inspirados.
El día después de la visita del
Élder Hinckley, la lluvia comenzó a caer en el sur de Chile. Gradualmente las
nubes se movieron hacia el norte llevando la esperada lluvia a todo el país…
finalmente algunos Santos sugirieron que el Élder Hinckley regresara para
detener las lluvias. Seriamente los Santos estuvieron muy agradecidos por la fe
y las oraciones del Élder Hinckley. Ellos nunca lo olvidarán”.
Un
e-mail del élder Dalton, quien servía su misión por aquellos días en el sector
sur de Santiago a su amigo Gary Davis, también un misionero en Chile a fines de
los años sesenta, es revelador de ese momento especial que relatamos: “Gary, Tú
debes recordar esto. Van (Élder Layman) puede probablemente hablarte acerca del
tiempo en que el Élder Hinckley fue a Chile para dedicar las capillas. Van y yo
asistimos a la dedicación de la capilla de La Cisterna. Élder Judd tradujo para
el Presidente Hinckley. Antes de que el Presidente Hinkley dedicara la capilla,
el Presidente Burton le mencionó que Chile había estado sufriendo una terrible
sequía desde hacía dos años, y le pidió al Presidente Hinkley si le podía pedir
al Señor que enviara lluvia a Chile. Él lo hizo, y yo no recuerdo cuanto tiempo
después comenzó a llover, pero creo que fue solo un asunto de horas. ¡Y vaya si
que llovió! Llovió como nunca había visto llover antes, y llovió por días. Las
calles parecían ríos, y yo estaba en el tiempo que en iba a ser transferido a
La Serena, así que yo estaba diciéndoles a todos adiós en medio de la lluvia.
Recuerdo que la Gran Avenida era un río total. Van y yo nos paramos en la
vereda que estaba en el medio de la Gran Avenida, la que parecía una isla. Ese
fue un error. Un chofer de micro nos vio parados allí y pasó a toda velocidad
cerca de donde estábamos lanzándonos una ola de agua sobre nuestras cabezas.
Quedamos completamente mojados desde la cabeza hasta los pies. La gente pensaba
que habíamos estado nadando. Yo les decía a ellos que había venido a bautizar a
personas, pero ellos me habían bautizado a mí. ¡Fue increíble! Le dije a Van
que necesitábamos que el Presidente Burton llamara al Élder Hinckley y le pidiera que volviera a Chile a parar el agua antes de que esta nos levara al
océano. Ese fue el día en que recibí un testimonio de que el Élder Hinckley era
un hombre que realmente tenía algo de cuña con el Señor. Van puede decirte que
yo he olvidado
A los Padres y Familias de los
misioneros en Chile
muchas cosas de mi
misión, pero nunca olvidaré eso. Amor para todos ustedes mis amigos y para
todos los chilenos. Mike.
El Presidente Burton por su parte
escribió a los padres de los misioneros sobre esta experiencia lo siguiente:
“Esa tarde, Élder Hinckley visitó la nueva escuela en la Rama de La Cisterna en
Santiago y dedicó la capilla. En esta oración él oró por lluvia para esta
tierra azotada por la sequía. La gente estaba conmovida, porque esa había sido
también su oración La noche siguiente en
Talcahuano, mientras él dedicaba esa capilla, él otra vez oró por lluvia. Al
día siguiente comenzó a llover en el sur de Chile y durante los dos meses
pasados hemos tenido tres grandes tormentas en el área de Santiago. Los
expertos habían predicho otro año de sequía, pero la fe de la gente y la
bendición de un gran apóstol ha traído las bendiciones del cielo. Los titulares
de los diarios proclamaban que la sequía había sido vencida en el sur y centro
de Chile. Los miembros están
humildemente agradecidos—todos en Chile están agradecidos—y ellos están
determinados a ser dignos de esas bendiciones[22]”.
El
propio Presidente Hinckley se refirió a esta experiencia cuando habló a los más
de cincuenta mil Santos reunidos en el Estadio Monumental en santiago el día 29
de abril de 1999.
“Las montañas estaban secas, había existido en
ese tiempo una terrible sequía en Chile, que no había habido lluvia por un
tiempo muy largo y yo estuve en esa ocasión
para dedicar una capilla en La Cisterna. Durante la dedicación yo oré y
pedí al Señor por lluvia y más tarde en la misma semana dediqué otro edificio
en Talcahuano, allí también rogué al Señor por lluvia. Había llovido
escasamente durante dos años. Yo recuerdo esa ocasión hace treinta años atrás, recuerdo haber rogado
por lluvia, y recuerdo reportes de que la lluvia cayó sobre la tierra. Yo creo
que fue una respuesta a la fe y oraciones de los Santos de los Últimos Días,
entonces muy pocos, su fe vino para bendecir a toda la nación.
Y me gustaría decirles
a ustedes que si viven el evangelio, si ustedes viven en fe, si ustedes hacen
lo que deben hacer, no sólo ustedes serán bendecidos, sino que todo este pueblo
será bendecido, porque el Dios de los cielos sonreirá con amor para ustedes y a
la tierra donde ustedes moran”.
La
estaca de Chile Santiago Sur
La Estaca de Chile Santiago
Sur

Capilla de La
Cisterna.
El 8 de diciembre de 1974, bajo la
dirección del Élder Boyd K. Packer[23]
se organizó formalmente la estaca de Santiago Chile Sur[24],
la que más tarde daría origen a la estaca de Santiago Chile La Cisterna. Sus
límites originales fueron desde la Calle Placer, al sur de Santiago,
extendiéndose a Puente Alto, Maipú, Rancagua, Melipilla y San Antonio.
En la tarde de ese día se propuso la creación
de la estaca Santiago Chile Sur en una sesión general realizada en La Cisterna.
Para presidir esta nueva estaca fue
llamado el Élder Eduardo Ayala, quien a su vez llamó a servir como sus
consejeros a los hermanos Germán Cordero y Guillermo Ubal y los hermanos Sergio
Gallo (Secretario) y Fernando Vergara (Secretario Ejecutivo). La estaca de
Chile Santiago Sur contó originalmente con 3651 de los 22.500 miembros que
existían al fin de ese año en todo Chile y que se
distribuían en la Misión de Chile Santiago y en las tres estacas existentes a
la fecha.
El Presidente Eduardo Ayala señaló
con respecto a la creación de la estaca Santiago Sur: “yo había sido llamado
como Presidente del Distrito en abril de 1974, en ese tiempo estaba el hermano
Jones, un Representante Regional, él vino de los Estados Unidos para fijarnos
metas a nosotros y el que me llamó como Presidente del Distrito fue le hermano
Royden J. Glade, cuando me sostuvieron el hermano Jones dijo, “me gustaría
tener una estaca en este lugar lo antes posible” y yo le respondí, “Bueno,
antes de diciembre tendrá una estaca aquí”, eso fue en abril de 1974 y el 8 de
diciembre de ese año 1974, tuvimos la estaca.
Hicimos una promesa en Melipilla,
trabajar fuerte para eso, fuimos a visitar la Rama de Melipilla y bajo un
limonero que había en el patio, hicimos la promesa con todos los sumo
conciliantes, de trabajar sin descanso y tener una estaca en diciembre”
En la ocasión los siguientes
hermanos fueron sostenidos como obispos de la flamante estaca: Lincoln
Peters (La Cisterna), Ramón Sanhueza (La Cisterna II), Francisco
Urbina (Maipú), Juan Miranda (San Bernardo), Sergio Herrera (San Bernardo II),
Orlando Orellana (San Miguel), David Díaz (San Miguel II). Mientras
que el hermano Gustavo Navarrete fue llamado para servir como el Patriarca de
la Estaca.
El
hermano Jorge Flores,
un miembro del primer Sumo Consejo de la estaca señaló “fue la estaca modelo en
Chile, en la que se hicieron grandes cosas, como por ejemplo, echar a andar el
Plan de Bienestar e incentivar la participación de los jóvenes en la Mutual.
Los domingos se dedicaban enteramente al Señor, en la mañana funcionaba el
sacerdocio, la escuela dominical y en la tarde la sacramental”.
Por
su parte el hermano Sergio Herrera, Obispo del Barrio San Bernardo II expresó
que “lo que más me llamaba la atención, era la integración que existía entre
jóvenes y adultos, era un grupo muy compacto”.
El fallecido
Presidente Robert H. Burton, el ex presidente de la Misión Chilena entre los
años 1966 y 1968 recordó al líder chileno Eduardo Ayala, escribiendo lo
siguiente: “En agosto de 1968 hablé con el Presidente Eduardo Ayala, él se
había convertido poco antes de que regresáramos a casa desde Chile.
Cuando él llegó a ser presidente de
una de las estacas en el área de Santiago, él estaba aterrado con el bajo
porcentaje de actividad en la estaca – un 8%.
Él animó el apoyo de los líderes de
la estaca, de los barrios, los misioneros, etc. y dentro de seis meses la
actividad subió en un 36%. Yo no recuerdo si ese fue el nuevo promedio de la
estaca o sólo en algunos barrios.
Los líderes se unieron y salieron a
visitar a los miembros inactivos. Su mensaje era, “Nosotros les amamos y les
necesitamos. La Iglesia los necesita y el Señor los necesita”.
Según recuerdo, los porcentajes de
actividad de algunos barrios subieron en los años setenta. No ha sido una
sorpresa para mi de que el Presidente Ayala haya sido un presidente de misión y
ahora una autoridad general”.
El
Presidente Ayala sirvió seis años como Presidente de Estaca, siendo sucedido
por el hermano Eduardo Jiménez. El 18 de abril de 1976 durante la presidencia el Élder Ayala, la estaca
de Santiago Sur cambió su
nombre a Santiago Chile La Cisterna.
Estaca Santiago
Chile La Cisterna
Cronología de
sus primeros treinta años (1974-2004)[25]

1974 — 8 Diciembre Creada
del Distrito Santiago Sur de la Misión Chile Santiago, con el nombre Estaca
Santiago Chile Sur.
Primer presidente de estaca — Eduardo de la
Cruz Ayala Aburto, que tenía 37 años al ser llamado
1976 — 18 Abril Dividida
para formar la Estaca Santiago Chile República, al mismo tiempo que su nombre
fue cambiado a Estaca Santiago Chile La Cisterna.
1976 — 28 Noviembre Dividida
para formar la Estaca Santiago Chile Ñuñoa
1979 — 25 Febrero Dividida
para formar la Estaca Santiago Chile San Bernardo.
1980 — 14 Diciembre Dividida
para formar la Estaca Santiago Chile El Bosque
Segundo
presidente de estaca La Cisterna — Eduardo Alberto Jiménez Almendares, quien tenía 31 años de edad al
momento de ser llamado
1989 — 19 Marzo Tercer
presidente de estaca —
Hernán Isaías Herrera Carmona, que tenía 35 años de edad al ser llamado
1992 — 30 Agosto Dividida
para formar la Estaca Santiago Chile La Granja
1995 — 19 Febrero Dividida
para formar la Estaca Santiago Chile Lo Espejo
1998 — 22 Marzo Cuarto
presidente de estaca —
Alejandro Arturo Avendaño Carrasco, que tenía 32 años de edad al ser llamado
2003 — 24 Agosto Límites
cambiados para incorporar unidades de la descontinuada Estaca Santiago Chile La
Granja
Elementos para una Historia
de la Iglesia en La Cisterna
No he pretendido escribir una
historia de la Iglesia en La Cisterna, sino tan solo aportar algunos
antecedentes o elementos de la historia de la Iglesia en esta Comuna de
Santiago, que servirán como antecedentes para futuros trabajos históricos de la
Iglesia que reflejen la fe de nuestros hermanos de la zona sur de Santiago.
Recuerdo los días en que el hermano
Gustavo Navarrete era el Presidente del Distrito que se extendía hasta nuestra
costera ciudad puerto de San Antonio, en medio de este recuerdo se me han
aparecido nombres como los de los hermanos René
Sarazúa, Ángel Campos, Jorge Mallea, además de los que ya he mencionado
antes en este mismo trabajo.
Al presidente Navarrete le sucedería
el Presidente Eduardo Ayala, quien finalmente llegó a convertirse en el
Presidente de la estaca Santiago Chile Sur, la que fue creada el día 8 de
diciembre de 1974
Bruce R. McConkie y la División de las
Primeras Estacas en Chile, 1976

Elder Bruce R. McConkie.
El 19
de abril de 1976 el Élder Bruce R. McConkie dedicó el Colegio de Brisas del
Maipo en la Cisterna.
El
día 17 de abril de 1976, se llevó a cabo una conferencia especial en la Capilla
de Ñuñoa, en Santiago, la que contó con la asistencia de William Bradford,
Presidente de la Misión de Chile Santiago, y el Élder Bruce R. McConkie del
Quórum de los Doce Apóstoles. En la ocasión se anunció la división de las dos
estacas existentes en Santiago. El Presidente Carlos Cifuentes que había sido
llamado como Representante Regional en la última Conferencia de Lago Salado, el
día 4 de abril de 1976, dirigió la reunión en esa calidad. El Presidente
Eduardo Ayala fue llamado para presidir la Estaca de La Cisterna, el Presidente
Julio Jaramillo la estaca de Republica y el Presidente Jaime Villalobos la
estaca de Providencia.
En
Santiago las tres estacas existentes fueron reorganizadas para formar cuatro
estacas, la nueva estaca que se creó fue la de Santiago Chile Ñuñoa, con
Gustavo Barrios como su presidente y Armando Ide y Carlos Zúñiga como sus
consejeros. Esta estaca comprendió los barrios de Las Condes, La Reina, Ñuñoa
1, La Florida, Macúl y Puente Alto.
La
Presidencia de la estaca de Santiago Chile Providencia fue reorganizada,
llamándose a servir a Julio Jaramillo (ex presidente de la estaca
Santiago-República) como su presidente y a Jorge Mella y Wilfredo López como
sus consejeros. La estaca de Providencia comprendió los barrios de Renca,
Independencia, Recoleta, Providencia, Quinta Normal y Huelen.
La
estaca de Santiago Chile República también fue reorganizada siendo llamado para
servir como Presidente de la estaca el hermano Polibio González con Jaime
Villalobos (ex presidente de la estaca Santiago Providencia) y Gabriel Campos
como sus consejeros. Las unidades de la estaca incluían los barrios de
República, Parque O’Higgins, Cinco de Abril, Maipú, San Miguel (Anteriormente
San Miguel 1), El Llano (Anteriormente San Miguel 2), Ochagavía (San Miguel 3)
y Departamental (anteriormente el Barrio San Miguel 4).
La
estaca de Santiago Chile La Cisterna retuvo a su presidente Eduardo Ayala y a
sus consejeros Héctor Penna y Julio Vinett. Las unidades de esta estaca
incluían a los barrios de La Cisterna 1, 2 , 3 y 4 y San Bernardo 1 y 2.
La
estaca de La Cisterna sería una estaca fructífera en bautismos de familias
y líderes, y a principios de los años
ochenta el Presidente de la Misión Leonard Hartley decía a los hermanos: "Les pido que trabajen con
los miembros para que tengan el espíritu misional y que nos den referencias.
Tenemos que mejorarnos para poder tener un Templo de Dios aquí”. La
estaca de La Cisterna comprendía por estos días las siguientes unidades: La
Cisterna I, La Cisterna IV, Gran Avenida, Los Arcos, Lo Espejo, Progreso, Clara
Estrella, Los Nogales.
Durante la presidencia del Élder
Eduardo Jiménez, quien sucedió al Presidnte Ayala en 1980, se mantuvo vigente
el incentivo al programa de Bienestar, el énfasis en la reactivación de los
miembros y la enseñanza y preparación de los jóvenes convirtiéndose el centro
de estaca La Cisterna en sede del Instituto de Religión de la comuna. También
la obra genealógica y del Templo, así como el programa de extracción de nombres
cobraron una gran importancia para las familias de la estaca”.
El día 4 de Julio de 1982 el hermano Guillermo Arredondo, antiguo líder
de la Iglesia en la Cisterna, iniciaba su servicio como Director del Centro de
Entrenamiento Misional (CEM).
En el mes de marzo de 1983, la
Primera Presidencia de la Iglesia anunció la asignación del Élder Eduardo Ayala
como Representante Regional, con la asignación de servir en las regiones de
Chile Antofagasta, Arica, y Villa Alemana. El Élder Ayala recientemente había
sido relevado Presidente de la estaca El Bosque,
En 1985, el Presidente Ayala fue
llamado a servir como presidente de la
Misión de Uruguay, Montevideo, “fue maravilloso y al principio fue
difícil para mí, porque los hermanos no estaban acostumbrados a tener un líder
latino, siempre fueron norteamericanos todos los presidentes de misión y aún
continúa esa tradición, pero yo fui hasta esos momentos el primer latino en
servir en esa posición allí, junto con el Élder Call que era mexicano...y costó
mucho que los miembros aceptaran mi liderismo, porque pensaban que nosotros no
teníamos el nivel para esa posición. Sin embargo los hermanos con el tiempo
aprendieron a apreciarme y yo por supuesto les amé mucho y algo curioso que
queda cuando uno visita esa nación, es que con el tiempo comienza a haber un
aumento en el amor hacia Uruguay y uno puede sentirse como en su propia tierra.
Por ejemplo en Durazno, Santa Lucía,
tuvimos la fortuna de tener al hermano Caballero en la misión un par de días,
el andaba en una convención en Brasil. Fuimos a visitar una familia y fue una
tremenda sorpresa para estar personas ver a hermano Caballero, después de
tantos años así que ellos fueron edificados realmente con su presencia”. El
hermano Fernando Caballero, quien presidió la Misión de Chile Osorno había
servido como misionero en Uruguay a fines de los años sesenta.
La
estaca de Santiago Chile La Cisterna fue reorganizada el día 19 de marzo de
1989. El
Presidente Hernán Isaías Herrera C. sucedió al Presidente Eduardo Jiménez A.
Hoy día, a fines del año 2004, el
Presidente Herrera sirve como Presidente de la Misión Uruguay Montevideo Oeste,
la misma misión donde sirvió nuestro hijo Rodolfo bajo su inspirada dirección.

Rodolfo,
nuestro hijo misionero en Uruguay, junto a su Presidente Hernán Herrera
(Historia Familiar)
La Estaca Santiago Chile La Cisterna
fue reorganizada el día 22 de marzo de 1998 y fue llamado a servir como
presidente el hermano Alejandro Avendaño C.
El Líder de La
Cisterna Que Llegó a Ser Una Autoridad General
Élder Eduardo Ayala

Élder Ayala, su esposa Blanca y
su hijo Ricardo embarcando para viajar a servir en Uruguay.
Fue el inicio de un largo viaje
por países extranjeros sirviendo como una autoridad de la Iglesia.
El año 1990 el élder Eduardo Ayala
fue llamado a servir como miembro del Segundo Quórum de los Setenta, y deseo
concluir este trabajo con las siguientes palabras que en ese día se escribieron
sobre él y su querida esposa[26]:
La primera vez que Eduardo Ayala y su esposa, Blanca asistieron a la Iglesia en
Santiago de Chile, un simple gesto cambió el curso de sus vidas para siempre.
La Escuela Dominical había recién comenzado, y cuando llegamos a la puerta y
miramos hacía adentro, vimos que la capilla estaba llena”, recordó el Élder
Ayala quien fuera sostenido al Segundo Quórum de los Setenta durante la
Conferencia General, el día 31 de marzo de 1990.
: Uno
de los élderes que les había estado enseñando estaba tocando “El Himno de
Batalla de la República” en el piano, dijo él, pero tocando “muy pasivamente”,
de pronto el élder vio a la pareja que estaba entrando, y comenzó a tocar con
mucho entusiasmo y majestuosidad. "Ese solo gesto, cambió nuestras vidas
inmediatamente”, dijo él reflexivamente. "Supe que seríamos aceptados, y
que tendríamos una buena relación con los miembros. La felicidad que él
misionero había sentido fue transferida a nosotros".
Eso
fue hace 21 años atrás. Y desde ese día, Élder Ayala declaró, “Nunca nos hemos
perdido una reunión de la Iglesia Ha sido maravilloso”.
El
líder Chileno de 52 años y su esposa fueron bautizados el 21 de julio de 1969,
seis meses después de ser contactados por los misioneros que estaban golpeando
puertas. (Mi esposa pensó que estaban vendiendo algo, eso es porque ella los
dejó entrar”, explicó él con una sonrisa) Ocho meses después de su bautismo fue
llamado a presidir una rama en Santiago. "Pensaba que todavía era muy
nuevo, comencé a servir rápidamente en la Iglesia, y recibí un fuerte
entrenamiento", dijo el Élder Ayala.
La
Iglesia era joven en Chile, proveyendo lo que él llamó “una oportunidad ideal”
para el liderismo, pero su membresía creció rápidamente. Pronto fue llamado
como presidente de distrito en Santiago, y cuando el Élder Boyd K. Packer del
Consejo de los Doce fue a Chile para crear una estaca de ese distrito en 1974,
él fue llamado como presidente de estaca. Posteriores asignaciones incluyeron
representante regional en dos oportunidades, presidente de Misión en
Montevideo, Uruguay y sellador del templo.
Su
llamamiento a los Setenta, sin embargo, le llegó como un completo shock.
"No
hemos salido de nuestro asombro todavía”, dice el Élder Ayala, la primera
Autoridad General de Chile, y el tercero de Sudamérica. "Como le dije al
Presidente [Gordon B.] Hinckley,
ha sido el mayor honor de mi vida. Sé que el Señor tiene
Sus caninos, pero nunca en mi vida había pensado que esto pudiera ser
posible".
Nacido
y criado en el pequeño pueblo de Coronel, anidado en el Sur de Chile donde los
volcanes nevados y las lozanas praderas verdes son omnipresentes, Élder Ayala
estudió para llegar a ser un técnico textil. A los 21 años conoció a la
jovencita que llegaría a ser su esposa.
"Nos
conocimos en el funeral de un pariente mío", explicó él. "fue muy
divertido, porque no nos llevamos bien al principio—fue un choque".
Hermana Ayala
agrega. "Lo que no me gustaba de él es que siempre estaba diciendo
chistes". "Mi temperamento no era así—Me gusta jugar pero no decir
chistes Yo decía “¡no se como esa gente puede estar con ese hombre que siempre
está riendo!, pero nunca pensé que ese
hombre que estaba siempre riendo sería después mi esposo”.
Después
de tres años de cortejo, fue, en efecto, ella quien le propuso matrimonio .Su
hermana le envió a Blanca dos boletos de barco para que la visitara en Punta
Arenas, ella le dio a Eduardo un ultimátum.
"Esto
es", le dijo ella con firmeza. "Si tu realmente me amas casémonos el
martes (ese día era sábado). Si nos casamos me voy".
Eduardo
lo consideró "por unos 10 minutos",
recordó la Hermana Ayala, y dijo, “Bien, OK".
Ellos
se casaron ese martes por el Registro Civil, el día 7 de febrero de 1959.
"Fue
una aventura, pero una maravillosa aventura", dice ella "Por más de
30 años hemos estado casados, y la aventura continúa".
"Lo
que ustedes ven (en mi) es el producto de su trabajo," Élder Ayala
rápidamente dice "Ella es mi arquitecto. Todo lo que soy pertenece a ella. Ella cambió mis hábitos, mis costumbres, mi forma de caminar, mi forma
de hablar".
"La única
cosa que no podría hacer",
interrumpió su esposa, "es hacerlo crecer más”
Poco
después de su matrimonio, ellos se cambiaron a Santiago, y Élder Ayala tomó un
trabajo administrativo en una compañía eléctrica donde ayudó con el
planeamiento y administración de las 10 más importantes industrias de la ciudad
capital. Fue durante ese tiempo que la pareja, entonces ya con tres hijos,
conoció a los misioneros.
Hoy
día, su hijo mayor de 30 años, Patricio, es el obispo de su barrio en la Estaca
de Santiago Chile El Bosque, y él y su esposa tienen dos hijos. Su hija dde 27
años, Viviana, vive en Japón con su esposo Americano, y ellos tiene un hijo; su
hijo menor, de 25 años de edad Ricardo, estudia en BYU y enseña el Centro de
Entrenamiento Misional de Provo.
En
1974, Élder Ayala comenzó a trabajar como director de seminarios e institutos
para el Sistema Educativo de la Iglesia,
y Hermana Ayala sirvió como una maestra de seminarios, además de su
trabajo con adolescentes no miembros adictos a las drogas. A causa de su gran
trabajo con los jóvenes-además de criar a sus propios hijos —ellos han
desarrollado un gran amor por los jóvenes
"Creo
que tenemos maravillosos jóvenes en la Iglesia”, dice Élder Ayala
enfáticamente. "Es
tan hemoso estar entre ellos. Ellos saben quien tiene una
mejor vida, entre uno que acepta los principios del evangelio y los vive, y uno
que conoce los principios y los deja fuera de su vida”.
Su
esposa agrega, "Estamos viviendo en tiempo muy difíciles, y talvez
viviendo demasiado apresuradamente. Algunas veces los jóvenes creen que ellos
deben tratarlo todo antes de que la vida se les escape. . . . Si solo ellos
pudieran pensar que dentro de cada uno
de ellos, existe un potencial divino, es la cosa más importante que ellos
deberían a prender.
"Los
adultos deben tener más paciencia, más tolerancia, más tiempo para escuchar a
los jóvenes", ella continua
diciendo. "Cuando trabajé con los jóvenes adictos a las drogas, ellos eran
adictos porque no se les prestó la atención que todos los seres humanos
necesitan. Para que los jóvenes cambien sus vidas y vivan como su Padre
quisiera que vivieran, ustedes tienen que hacerlos a ellos sentirse
amados".
Consultado
si él tenía algún consejo que quisiera darles a los miembros de la Iglesia,
Élder Ayala pensativamente dijo, "Acepta los principios del evangelio y
vívelos.
"Nunca
se vayan de la Iglesia", él
aconsejó. "Confíen en la bondad el Señor, y ámenlo. Yo espero que en mi
posición como un nuevo miembro de los Setenta pueda ayudar a los miembros de la
Iglesia a venir a Cristo, a comprender cuan maravilloso es estar en su
camino".
El
Élder Ayala sirvió fielmente por cinco años como una Autoridad General de la
Iglesia en 1995. Ese mismo años el Señor le llamó a servir como Presidente del
Templo de Santiago.
Es
la vida de un pionero de La Cisterna, un fiel siervo del Señor y un ejemplo
para nuestra juventud.
Ayer,
lunes 6 de diciembre de 2004 me enteré de que el Presidente A. Delbert Palmer,
el Primer Presidente de la Misión
Chilena y quien envió los primeros misioneros a La Cisterna había
fallecido en su natal Canadá. Nuestro aprecio y reconocimiento para él.
Rodolfo Acevedo
7 de diciembre de 2004.
Compilado
por Cristobal E. Acevedo
Julio
2025
[1] Esta casa arrendada que usamos en San
Antonio como capilla en sus primeros días ya no existe, fue destruida por el
terremoto de 5 de marzo de 1985.
[2] Los misioneros inauguraron la obra proselitista en San Antonio el 17 de
agosto de 1967. La recién creada Rama de San Antonio inmediatamente pasó a
formar parte del Distrito de Santiago, debiendo sus miembros y líderes
concurrir a la capital para participar en capacitaciones, actividades y
conferencias. Primeramente viajábamos a la capilla de Ñuñoa en la calle Manuel
de Salas 401, después comenzamos a viajar a la Capilla de La Cisterna en la
calle Brisas del Maipú 0155.
[3] Relato de una actividad en la nieve con
los jóvenes de Seminarios, escrito por Rodolfo del C. Acevedo, presidente de la
rama de San Antonio. Este relato fue publicado en inglés en la revista The
Ensign bajo el título “Stranded in the Andes”, en el mes de diciembre de 1988.
Hoy día San Antonio es una estaca de la Iglesia
con siete unidades..
[4] Richard Brimhall había servido una misión
en Chile durante su juventud e integró el cuarteto vocal “The Mormon Four”.
Mientras sirvió en Chile como encargado del Programa de Seminarios, el hermano
Richard Brimhall también cantó por todo Chile junto a la hermana Rebecca Glade,
esposa del Presidente de la Misión de Chile Royden J. Glade, en un programa que
llamaron “Canta una Canción”.
[5] Ver La Cisterna Abre la Puerta A su
Pasado de Onofre Correa Benavides.
[7] Ver en La Biblia Antiguo Testamento. Libro de Génesis 37: 22.
[8] Ver en La Biblia Nuevo Testamento. Libro de Juan Capítulo 4:
Versículos 3 al 30 y 39 al 42
[9] Ronald Shumway de Phoenix, Arizona, tenía
21 años cuando asumió la responsabilidad de dirigir la recién creada Rama de la
Iglesia en La Cisterna. Sirvió en Chile entre el 26 de agosto de 1960 y el 13
de febrero de 1963.
[10] La Rama Gran Avenida, que fue organizada el 16
noviembre 1958, casi inmediatamente se llegó a conocer como Rama San Miguel. Los primeros dos misioneros fueron Richard P. Snowball y Stephen R. Myers. Es posible que ellos visitaran a personas
tanto en la comuna de La Cisterna como en la de San Miguel. Gordon Irving. Historical Department of the Church.
[11] La Rama de San Bernardo, fue creada el 18
noviembre 1960. Los primeros misioneros en San Bernardo fueron Rex C. Lundquist,
Arthur R. Jackman, Thomas L. Tyler, y Brian R. Burt. También es posible que ellos visitaran a
personas radicadas en la comuna de La Cisterna. Gordon Irving, Historical
Department of the Church.
[12] Ver Revista En Viaje. La Cisterna. Comuna
de Quintas y Huertas. Marzo de 1964.
[13] El Élder Edward Lewis Airth de Orem,
Utah sirvió en Chile entre el 16 de
diciembre de 1960 y el 16 de junio de 1963.
[14] Deseret News, Salt Lake City, 29 de junio de
1963.
[15] Carta de Dale Harding a A. D. Palmer
desde Santiago, Chile, 26 de marzo de
1964. Tesis Palmer p. 159.
[16]
Carta de Joyce Garding a “Dear Del and Mable” desde Santiago de Chile, 9
de junio de 1964..
[17] La Nación, Sábado 29 de agosto de 1964 p. 3.
[18] La Nación 27 de septiembre de 1969.
[19] Ver Doctrina y Convenios 25: 12.
[20] Jóvenes Que Descuellan Revista Liahona,
Enero de 1967. p. 23.
[21] El presidente Gordon B. Hinkley supervisó
la obra de la Iglesia en Sudamérica por un período de tres años, 1969-1972.
[22] Parents and Familias of the Chilean Missionaries,
Presidente Robert Burton de la Misión Chilena, 15 de mayo de 1969.
[23] En esta ocasión acompañó al Élder Packer
en la creación de la estaca el Élder William Jones, un Representante Regional
de la época.
[24] Las gestiones preliminares para la formación
de la estaca se realizaron bajo la dirección del presidente de la Misión, el
hermano Royden J. Glade. En un acta de la Presidencia de la Misión que se
reunió el día 22 de octubre de 1974 se dejó constancia de lo siguiente:
“Estamos bien con los documentos y asuntos para la formación de la estaca”.
.Entre los asistentes a esta reunión se encontraron los hermanos Royden J.
Glade, Presidente de la Misión, Armando Ide, y Élder Gayley.
[25] La cronología fue preparada por
el historiador Gordon Irving, de los Archivos de la Iglesia.
[26] (Chilean Leader Changed by Tone of
Hymn , LDS Church News, 1990, 04/14/90 6.)